Finales de julio. La rutina de cada año en estas fechas ya está en marcha para miles de aficionados. Estás en la playa intentando desconectar de todo y no puedes quitarte de la cabeza a tu equipo. El sol te dice que no te muevas de la hamaca y sigas disfrutando de la más pura tranquilidad, pero no. Te levantas, abres tu mochila y sacas tu móvil. Un fichaje, las incidencias del entrenamiento matinal o un nuevo partido de Pretemporada. La escena se repite en multitud de zonas de nuestro país, incluso más allá de nuestras fronteras, porque lo que mueve tu equipo lo mueven muy pocas cosas. Miras el calendario… Suspiras.

Este suspiro ofrece variantes dependiendo de los colores que lleves enlazados a tu corazón. En algunos desprende alegría, satisfacción, alivio y sobre todo, ilusión. Mucha ilusión.

“Joder, ya era hora de volver después de tanto sufrimiento” dice uno en una piscina de Almendralejo.

“Qué pasada. Hace unos años jugando en campos de tierra y esta temporada disfrutaremos viendo a nuestro equipo plantar cara a clubes emblema de nuestro fútbol” comentan dos amigos en los aledaños del Cerro del Espino.

“En esta ciudad mandaba el Hockey pero desde que nos hemos consolidado en Segunda División, el Reus empieza a ser tópico de conversación en todos los bares de la ciudad tras cada partido” se afirma desde la Ciudad de las Avellanas.

La alegría y la ilusión, eso sí, va por barrios…

“Otra vez a sufrir como perros, este pozo parece no tener fin… pero bueno… este año otra vez a la vieja Romareda, no queda otra porque… cómo no te voy a querer, si te he visto ganar 6 Copas del Rey…” agoniza bajo la sombrilla un aficionado en Zaragoza.

“Y pensar que hace no tanto tiempo estuvimos a segundos de llegar a unas semifinales de la Champions League. No levantaremos cabeza hasta que este club no pase a manos de profesionales de esto. ¡Al Thani Vete ya!… Buenas, vengo a por mí abono”. En Málaga tampoco triunfa la alegría…

“Nos hemos quedado un año más para tomarnos la revancha en el derbi la misma temporada que ascendemos…” “¿Sí? Pues la idea que llevamos nosotros es parecida y con el segundo año del profe Anquela en los mandos. Tened cuidado con Mossa u os volverá a comer la tostada”, vacilan dos amigos en la costa asturiana.

Pertenezcas al primer grupo o no, te puedo asegurar que precisamente mal no te lo vas a pasar esta temporada en La Liga 1|2|3.

Los 22 equipos que componen esta auténtica locura llamada Segunda División optarán, con más o menos opciones, a luchar por estar en la élite la temporada que viene. Y es que después de 16 años, la categoría de plata del fútbol español volverá a carecer de filiales. Ni Castilla, ni Barça B, ni Villarreal B, ni Sevilla Atlético. Ninguno. Se acabó el adulterar la competición con presupuestos inflados, se acabó el taponar la ilusión de ciudades enteras que desearían estar en Segunda por foguear canteranos. Sin duda una gran noticia que espero se culmine con la prohibición de los filiales en el fútbol profesional, con todo el respeto que merecen los primeros equipos ya mencionados, que es todo el del mundo.

Volviendo al grano… este año podríamos catalogar con más acierto que nunca a la Segunda División como una Primera División B. No, no os echéis las manos a la cabeza todavía.

17 de los 22 equipos que conforman la categoría, han pisado la élite en al menos una ocasión. Almendralejo también gozó de Primera División, pero lo hizo con el CF Extremadura (96/97 | 98/99), equipo ya desaparecido y re-fundado en la actual Extremadura UD. Un proyecto ambicioso que ha vuelto a colocar a un equipo extremeño en el fútbol profesional más de 13 años después con una ciudad de 35.000 habitantes detrás. Casi nada.

Para ser exactos, todos los equipos de La Liga 1|2|3 suman un total de 400 temporadas codeándose con los Real Madrid, Barcelona o Athletic Club, siendo el Real Zaragoza el equipo que más veces ha repetido con 58 años en lo más alto. Deportivo (46), Sporting (42), Real Oviedo (38) u Osasuna (38) le siguen en el ranking.

Todos estos datos no dejan de ser un aliciente más para seguir con los 5 sentidos lo que ocurra durante la temporada en una competición que, sin los grandes focos mediáticos, está consiguiendo crecer a pasos agigantados tanto en audiencia como en interés general.

Eso sí, por muchos ya es sabido que con el escudo y la historia no se ganan los partidos, aquí el que quiera premio gordo, tendrá que saber adaptarse a cada situación, dar el máximo y sudar sangre para conseguirlo. De lo contrario, más de uno se llevará un buen batacazo antes de que cante un gallo. La paciencia y la humildad por bandera y el trabajo como obligación. Esa es la única manera de salir victorioso de una maratón a 42 jornadas que suele dejarnos a varios participantes “favoritos” en posiciones atrasadas o incluso en la cuneta y alguna que otra sorpresa en los puestos de privilegio.

¿Sabrán reponerse los ascendidos al golpe del descenso con presupuestos diferenciales? ¿Prolongará el Real Zaragoza la inercia con la que acabó el año? ¿Será la temporada en la que el Almería dé un paso hacia adelante? ¿Logrará el Tenerife repetir el éxito casi rotundo de hace dos campañas bajo la dirección de Etxeberría? ¿Será el ilusionante proyecto del Albacete la sorpresa del año? ¿Eludirá el peligro el Córdoba pese a sus problemas extradeportivos? Y… ¿Qué hay de los equipos que descendieron la pasada temporada? ¿Mejorarán sus prestaciones Granada, Osasuna y Sporting? ¿Volverán con fuerzas Elche y Mallorca? ¿Triunfará la rebelión de los modestos con Lugo, Alcorcón, Reus, Extremadura o Rayo Majadahonda a la cabeza? ¿Cómo irá por El Carranza, Los Pajaritos o el Carlos Tartiere? ¿Volverá a sufrir el Nàstic?

No se tú, pero yo me muero por escuchar el pistoletazo de salida a la que, para muchos, es la mejor Segunda División del planeta.

Mientras tanto, que siga la ilusión de todas las Pretemporadas.

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