Despedidas opuestas para dos mitos: Julio Álvarez y Vitolo

El momento de la despedida. Aquel que nadie desea que llegue. El de poner fin a una historia de amor entre un jugador emblemático y el club en el que alcanzó dicho calificativo. Ese momento ha llegado para Vitolo, que pone fin a su segunda etapa en el CD Tenerife y también lo ha hecho para Julio Álvarez, cuyos problemas físicos obligan a abandonar el CD Numancia y la práctica del fútbol. Dos símbolos que bien podrían formar parte del escudo de su club, y que sin embargo han llegado al momento del adiós de formas muy diferentes.

Julio Álvarez, despedido con honores

La historia del hispano-venezolano en el CD Numancia está repleta de notas positivas, de momentos emocionantes, de rendimiento constante y actuaciones históricas. Las mayores muestras de calidad del jugador se han disfrutado en Los Pajaritos, en cada una de las 9 temporadas que ha permanecido vistiendo la elástica soriana. Con un ascenso a Primera División o una elección como mejor jugador de la categoría, el periplo de Julio en el conjunto numantino carece prácticamente de notas negativas más allá de una última fase en la que las lesiones han castigado la magia de un futbolista especial. El 24 de julio quedará en el recuerdo como el día en que Álvarez se pudo despedir en rueda de prensa, visiblemente emocionado, de la práctica del fútbol y del CD Numancia, el club que sin duda ha marcado la carrera de un jugador determinante por su enorme calidad. Se te echará de menos, Julio, no solo en Soria, sino en toda la familia que ama el fútbol y en concreto la categoría de plata.

Vitolo, por la puerta de atrás

En el polo opuesto se encuentra la despedida de Vitolo del CD Tenerife. Un futbolista de la tierra que en sus dos etapas en el club canario se ha ganado el cariño y el respeto de todos. Regresó hace dos temporadas con la intención y objetivo de devolver al club de su vida a la máxima categoría y cerca estuvo de conseguirlo en el primer intento, aunque el Tenerife se quedó a un solo gol de poder ascender en Getafe. La pasada temporada su protagonismo se fue apagando progresivamente, aún más con la salida del banquillo de Martí y la llegada de Etxeberría, con el que dejó de contar prácticamente a final de temporada. Esta situación y la continuidad del técnico de cara a la próxima temporada pueden justificar la salida del jugador al finalizar la temporada, pero lo que no entra dentro de lógica alguna es que un jugador como Vitolo, por su significado y su entrega, deba salir por la puerta de atrás, sin la ocasión de una despedida digna de la que ha sido, es y será su casa.

Son las dos caras que nos dejan las despedidas de jugadores franquicia de sus clubes y las opuestas formas de rendir tributo a futbolistas que tanto han dado por el escudo que defendían. Porque para todos llega el momento de salir de su hábitat, pero no a todos se les ofrece el trato que, por su legado, parecen merecer.

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