Aguante, Córdoba

Si están buscando algo de entretenimiento para pasar estos calurosos días de verano en casa con el ventilador a mano, les recomiendo con creces echarle un vistazo a la actualidad del circo que se ha instalado en Córdoba desde hace semanas, con protagonistas de todos los perfiles y giros de guión totalmente impredecibles. Ni en Netflix encontrarán una serie mejor. Recapitulemos…

El pasado mes de junio la locura se apoderaba de los miles y miles de blanquiverdes citados (y no citados) en el Nuevo Arcángel para alentar a los suyos en el partido que podía significar la conclusión de una machada histórica. El Córdoba goleó al Sporting (3-0) logrando así mantenerse en La Liga 1|2|3 una temporada más tras haber estado incluso a 13 puntos de la salvación a principios de año. No eran pocos los aficionados que salían eufóricos del feudo califal ilusionándose con todo lo que a priori estaba por venir. La nueva propiedad había puesto la moral de la parroquia blanquiverde por las nubes y se hablaba por primera vez en mucho tiempo de luchar por el ascenso en el siguiente curso. Y para qué mentir, si el Córdoba mantenía la base de jugadores que le había permitido hacer una segunda vuelta de escándalo y se reforzaba de manera óptima en posiciones concretas, esa palabra que había sido tabú durante varios meses podría convertirse en un objetivo real y al alcance del club a corto plazo. Pero empezaron las malas noticias.

José Ramón Sandoval, uno de los principales artífices de la permanencia desde el banquillo, no continuaba en el club en una decisión que muchos calificaron de inexplicable. Sergi Guardiola, el hombre gol por excelencia del equipo, sería el siguiente en hacer las maletas rumbo a Getafe cedido con opción de compra al término de la campaña, por lo que el Córdoba no percibiría dinero por la salida del jugador en este verano. José Antonio Reyes tampoco nos permitiría volver a disfrutar de su calidad esta temporada tras decantarse por la pasta china. Comenzaban a escucharse los primeros cantos de sirena desde distintos medios, que afirmaban que el Córdoba había incumplido el límite salarial en el mercado invernal e iba a ser penalizado. La falta de transparencia por parte del club que actuaba como si nada estuviera pasando chocó con el nerviosismo de una afición que necesitaba explicaciones en relación con lo que seguía apareciendo cada vez con más frecuencia en los medios de comunicación. Se llegó a hablar hasta de un posible descenso de categoría, que afortunadamente se quedó en una simple humareda.

El 13 de julio, el presidente Jesús León rompería su silencio en una rueda de prensa en la que reconoció tener un tope salarial por debajo de la media. Eso sí, no se sacó en claro de manera oficial el porqué de ese irrisorio presupuesto salarial, aunque los medios evidenciaban que estaba relacionado de manera directa con el incumplimiento del límite salarial en invierno bajo la permisividad de Luis Oliver que, casualidad o no, fue fulminado de su cargo como director deportivo en esa misma comparecencia.

En una de sus últimas apariciones ante las cámaras, Luis Oliver decía esto: “Esto es la pera. El entrenador, ¿cómo no va a seguir? Y Sergi Guardiola, lo vamos a intentar. Cuesta 10 millones en España y 15 en Inglaterra. Tiene más novias que algún soltero. Me encantaría tener a Rubén Castro“. Quizás debió ser más comedido…

Han pasado los días y en Córdoba no ha habido ni rastro de fichajes ni novedades desde dentro del club y esta incertidumbre se ha llevado por delante al que iba a ser el encargado de pilotar la nave blanquiverde durante esta temporada, Francisco Rodríguez. El técnico almeriense, último en llegar a un banquillo en La Liga 1|2|3, ha sido el primero en dejar el cargo por desavenencias con la directiva. Su enfado por la falta de incorporaciones era evidente desde el amistoso ante el Celta, donde declaró que él necesitaba hechos porque de lo contrario, no hubiera firmado por un proyecto que se le vendió como ambicioso y por el momento no estaba siendo más que un carrusel de disparates. Su salida ha sido confirmada esta misma tarde por medio de un comunicado en el que se ha concretado que la rescisión de su contrato ha sido de mutuo acuerdo. En resumen, quedan menos de 20 días para que vuelva a rodar el balón en los terrenos de juego de Segunda División y el Córdoba se encuentra sumido en un caos total, sin entrenador, con varios jugadores descontentos y con una afición que está pagando los platos rotos de una mala gestión que viene de muy atrás…

Cualquier equipo que estuviera pasando por una situación de este calibre sería el principal candidato a caer al pozo la temporada que viene pero personalmente me resisto a pensar que un equipo que logró levantarse como un gigante tras tocar la 2ªB con las yemas de los dedos vaya a desmoronarse sin hacer nada ante un escenario así, fundamentalmente porque el principal activo de este Córdoba no va a permitirlo, su afición. Y es que el Córdoba ya ha demostrado que ante situaciones adversas se crece y en ningún momento tira la toalla, aunque desde afuera se vea todo perdido. Le va la marcha y las emociones fuertes. Le gusta abonarse al “Sí se puede”. Y sobre todo, le encantan las hazañas.

Muchos ánimos blanquiverdes, a buen seguro volveréis a dar mucha guerra esta temporada que se presume complicada.

Jugar para ganar.

Ganar para sentir.

Sentir para luchar.

Luchar para vivir.

Vivir para soñar…

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