Juventud y descaro para los extremos con Oyarzun y Yeboah

Hace tiempo que el extremo puro, aquel que en los años 80 y 90 era fundamental para armar cualquier equipo, está en peligro de extinción. Ese que encaraba, desbordaba y llegaba a línea de fondo para poner el centro perfecto para el rematador, cada vez se prodiga con menor frecuencia.

En su defecto, los actuales extremos son futbolistas más completos, de mayor recorrido y recursos. Quizá menos incisivo en la profundidad pero con mayor verticalidad, amenazante también en la diagonal para hacerse protagonista no sólo en el último pase, sino también en el disparo y el gol.

Dentro de este estilo de extremos modernos encontramos a Alain Oyarzun o Yaw Yeboah, dos jóvenes puntales que han aterrizado en Soria procedentes de diferentes lugares aunque con caminos similares.

De la decepción a la proyección

Alain Oyarzun nació en San Sebastián y se unió a la Real Sociedad con tan solo 9 años. Fue una de las grandes promesas de la cantera donostiarra y salió cedido en 2014 al CD Mirandés para alargar su proyección. Aquella segunda vuelta se salió, y el siguiente verano se lo rifaban en la categoría de plata. Repitió con Carlos Terrazas, pero se lesionó el cruzado y se perdió la temporada. La temporada pasada en Zaragoza tampoco cuajó, y llegó al Numancia este verano con la intención de volver a disfrutar el fútbol. Si repite actuaciones como la del pasado sábado en Córdoba no solo conseguirá esto, sino que además podrá relanzar su carrera. Con tan solo 24 años, el tren aún está en marcha y Alain anhela subirse en él. Con calidad de sobra, la constancia y un poco de suerte pueden hacer el resto.

Por su parte, Yeboah, con tan solo 21 años, pertenece al Manchester City. Ello habla de su proyección. La temporada pasada, sin embargo, no logró mostrar nada en Oviedo. Pese a ello, el Numancia ha confiado en él y en Córdoba se estrenó con una demostración de sus capacidades. Fortaleza, velocidad, descaro, regate y disparo como carta de presentación para la afición numantina.

Será difícil repetir una temporada tan extraordinaria como la pasada, en la que el Numancia bordeó el éxito del ascenso. Pese a ello, Los Pajaritos siguen ilusionados, subidos en la ola del positivismo y actuaciones como la de los dos extremos no hacen más que alimentar la ilusión. Y hace bien la afición soriana, ya que sin ilusión, ¿qué sentido tendría todo?

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