Mal comienzo liguero el cosechado por el Extremadura en estas cuatro primeras jornadas. Sensaciones dispares y resultados bastante negativos que dejan al equipo penúltimo en liga, únicamente por delante de Nàstic. Junto al Almería, son los tres conjuntos con menos puntos conseguidos (un punto). Más allá del análisis individual de cada partido, el balance global no es del todo positivo.

El debut liguero culminó en un resultado inmejorable. Los de Juan Sabas, por mediación de Álex Barrera, consiguieron un punto de oro empatando en el Carlos Tartiere. La valoración rápida sería la de un partido en el que el Oviedo ofreció más cosas, especialmente en la primera mitad. Sin embargo, pecó de conformista con la renta en el marcador y terminó pagándolo. En clave Extremadura, los tramos en los que presentaba un 4-4-2 con dos líneas de cuatro anticipaban la tónica dominante en sus posteriores encuentros. En definitiva, comenzaba bien la andadura del equipo en su vuelta a la élite.

Sin embargo, dos reveses en forma de derrotas frenarían la euforia. Dos choques durísimos marcados en rojo en el calendario en el que los extremeños no sacaron nada positivo. La derrota ante el Deportivo se vio disimulada por la segunda parte y el empuje local. No obstante, el 2-0 abajo en El Molinón dejó un mal sabor de boca, especialmente por la poca capacidad ofensiva del equipo.

El principal problema del Extremadura se ubicaba en el ataque

Las carencias mostradas en ataque era lo que más preocupaba. Ya no solo por el número de goles (un gol en tres jornadas antes del choque ante el Granada), sino también por la sensación de que faltaban automatismos y un sistema ofensivo en sí mismo. Álex Barrera, centrocampista de contención y recorrido, no ha encontrado a su lado un pivote más posicional y de creación de juego, pues Zarfino, Borja Granero o Fausto Tienza no han aportado en ese aspecto. Por ahí comienza el primer problema en la salida de balón. Esto, además, obliga a los centrales a abusar del balón en largo.

Por otro lado, parece que la tónica en ataque viene siendo el centro lateral, especialmente desde la banda de Álex Díez. Durante las tres primeras jornadas, el Extremadura solo remató a puerta seis veces en tres partidos. Sin embargo, ante el Granada, el equipo mejoró gracias a su gran segunda mitad y tiró a puerta en cinco ocasiones. En este choque, se pudo presenciar el juego combinativo por la banda de Pomares y Diego Capel al que se unía Chuli cuando se acercaba al flanco izquierdo. Por la derecha, centros laterales motivados en gran parte por la poca aportación de Kike Márquez.

Cambio de papeles ante el Granada

Todo esto trae como consecuencia principal que el Extremadura llegaba al choque ante el Granada mostrando solidez defensiva y falta de recursos en ataque. Pese a los cuatro goles encajados, dos de ellos llegaron a raíz de la expulsión de Djaló. Sin embargo, el encuentro ante los andaluces dejó una sensación preocupante por el cambio de roles.

En ataque, los de Sabas ofrecieron una gran versión, sobre todo en la segunda mitad con marcador adverso. Combinaron por la izquierda, se ganó profundidad en la derecha y Enric Gallego, Chuli y Willy fueron un tormento para los granadinos. Lo realmente preocupante llegó en la zona defensiva. Los nazaríes se aprovecharon de la endeble defensa local para conseguir tres dianas. En el primero de los goles, Pardo pierde el esférico cerca de su área y la jugada acaba en centro al segundo palo y remate de Puertas. El atacante estaba completamente libre pese al fallido intento de Álex Díez de llegar a su marca. Error no sólo en la pérdida, sino en el balance defensivo a la hora de correr hacia atrás.

En el segundo tanto visitante, Aitor le regaló a Puertas el 1-2 tras intentar salir con la pelota jugada en lugar de despejar. Un error impropio de la categoría que truncó las esperanzas extremeñas cuando mejores minutos estaban ofreciendo. El tercer gol, una obra de arte de Pozo ante una defensa ya vencida. En definitiva, sensaciones adversas e incertidumbre ante la marcha del equipo. Es pronto para sacar lecturas concluyentes, pero harían bien los de Sabas en trabajar sus puntos débiles de cara a competir en una categoría que no espera a nadie.

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