El Granada CF asoma la cabeza por la puerta

A nadie escapa que la pasada temporada constituyó una gran decepción para el Granada, como club, y para su afición. Un equipo recién descendido que confeccionó una plantilla aparentemente superior al resto y que naufragó. Ni tan siquiera alcanzó playoff. No se abrieron las Puertas.

El golpe fue duro y la ilusión en la ciudad nazarí se desmoronó. Un revés importante. Volver a empezar. Con la certeza de haber desaprovechado la oportunidad que brinda la ayuda por el descenso. Nuevo proyecto, entrenador y un mercado que afrontar con menor autoridad.

El club granadino ha trabajado a destajo. Diego Martínez llegó al banquillo y también algunas caras nuevas. Se llegó al inicio de temporada con demasiadas incógnitas y la sensación de que alcanzar la meta sería casi quimerico. Equipos como el Málaga, Deportivo o Las Palmas partirían en teórica ventaja y otros como Real Zaragoza, Tenerife, Osasuna, Real Oviedo y compañía acortarían distancias con los andaluces.

La realidad es que transcurridas 5 jornadas de campeonato, asoman brotes verdes y el Granada enseña la cabeza por la puerta delantera.

Un bloque compacto con la seguridad como seña

Y es que el cuadro rojiblanco mantiene un bloque similar al de la pasada campaña. Sí, esa en la que todos le daban como favorito al ascenso. Si bien es cierto que han salido jugadores como Joselu Moreno y Darwin Machís, llegó Vadillo y permaneció Adrián Ramos. El equipo de Diego Martínez está cimentando su fortaleza en la seguridad defensiva. Rui Silva se muestra seguro bajo palos y nadie se acuerda de Javi Varas. En la línea de cuatro defensiva, Víctor Díaz cumple con creces ya sea de central como de lateral, Germán vuelve a ser aquel central seguro que destacó en Tenerife y Álex Martínez mantiene la buena linea que ya mostró la temporada pasada. Además, cualquiera de los que entran en rotación como Quini o Martínez mantienen el nivel o incluso lo elevan.

Montoro vuelve a ser ese ancla que demostró poder liderar la medular en la UD Almería o la UD Las Palmas y de esta forma cualquiera que le acompaña en el pivote respira y consigue la tranquilidad necesaria para hacer carburar al equipo.

Sin lugar a dudas, el bloque sostiene a las individualidades granadinistas. Porque el excelente comportamiento como equipo permite a la segunda línea atacante brillar. Con un Vadillo a alto nivel y un Fede Vico que da extensión a su gran temporada pasada en Lugo. Pero sobre todo con un Antonio Puertas que ha recuperado el nivel exhibido hace dos campañas en Almería. Ese que le hizo firmar por el equipo de su tierra.

Antonio Puertas, exponente del salto

Y es que Puertas posee todas las cualidades necesarias para convertirse en diferencial en la categoría de plata. Veloz, eléctrico, impulsivo y con desborde. Capaz de amenazar al rival por el extremo pero también en diagonal. Una imprevisibilidad que dificulta al rival en el marcaje y en la lectura de sus movimientos e intenciones. Ocho tantos logro hace dos temporadas y en esta ya ha alcanzado los cinco goles en otros tantos encuentros. Números brutales que elevan al Granada como aspirante. Sus virtudes están escondiendo sus defectos. Si además su esfuerzo y solidaridad se ofrecen al servicio del equipo el resultado es un jugador diferencial en la categoría que, además, ve portería con facilidad.

Y así, el Granada vence y convence. Diego Martínez ha aterrizado en Los Cármenes con gran pie. La Alhambra se ilusiona. Abre sus Puertas.

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