La UD Almería encuentra el fruto al trabajo

No era sin duda una situación sencilla la del Almería en este inicio de temporada. El club viene de 3 temporadas en la Liga 1|2|3 en las que ha sufrido para conseguir la permanencia. En la primera, era de los máximos favoritos al ascenso, en la segunda aún aspiraba a dicho objetivo y en la tercera el desencanto fue mayúsculo. En la actual, pese a tener el décimo límite salarial de la categoría, la realidad le coloca como uno de los candidatos a estar nuevamente en la lucha por evitar el descenso. La dinámica en la que se encuentra no invita al optimismo.

Fran Fernández, el denominador común 

En este período, el desencanto ha sido prácticamente generalizado. Sin embargo, un protagonista escapa de la quema. Fran Fernández ha aparecido intermitentemente en la historia y ha terminado convirtiéndose siempre en salvador del equipo. Está temporada, por fin, se hace cargo del proyecto desde el inicio. Recompensa justa al gran trabajo realizado como bombero en situaciones de emergencia.

Almería

Álvaro Giménez celebra el primer tanto

Ha cogido Fran el timón y ha impregnado a su equipo de identidad. Se nota la mano del técnico en el equipo, que es reconocible por sus mecanismos y filosofía. El esfuerzo es innegociable, las virtudes de los futbolistas son el punto de partida del sistema. Los nombres no están por encima de los hombres y para estar en el once hay que ganarse el puesto. El equipo transmite energía, valores y esfuerzo pero también propone un fútbol del gusto del aficionado, con el balón como protagonista pese a que la seguridad y el repliegue sean primordiales.

La UD Almería es además valiente, inconformista y todo ello se ha puesto de manifiesto especialmente en sus partidos como local y ante el Zaragoza particularmente. Los rojiblancos encontraron el premio a su ambición pero sobre todo al trabajo.

Un equipo que conecta con su afición 

Si bien es cierto que en los partidos lejos del Mediterráneo el Almería ha bajado sus prestaciones, cada vez que ha pisado el césped del Mediterráneo ha conectado con su afición. El respetable casa con las ideas de Fran, pero por encima de todo, disfruta con lo que su equipo muestra en el verde y por ende se divierte. El precio de la entrada o del abono está justificado. La conexión se ha establecido y responde el jugador número 12 en proporción a lo que su equipo le ofrece.

Los René, Saveljich, Romera, Eteki, Corpas, Rioja, Chema o Álvaro Giménez responden a lo que la gente demanda y la ilusión se desborda en la grada. Así, la ovación como despedida a un encuentro difícil en el que el Almería logró derrotar a los blanquillos fue un momento prácticamente olvidado en la capital andaluza y que recordó tiempos mejores.

El Almería, así, recoge el fruto de su esfuerzo y del trabajo. Fueron sólo 3 puntos, pero quién sabe si también el inicio de una andadura duradera de comunión en el Mediterráneo. El anhelo de presenciar, por fin, una temporada tranquila a orillas del Mediterráneo puede estar cerca de alcanzarse.

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