Dosis de realidad del Real Zaragoza en el Mediterráneo

Se enfrentaban Real ZaragozaUnión Deportiva Almería y ambos llegaban al encuentro con dinámicas y sensaciones totalmente diferentes. Los maños no habían perdido ningún partido en Liga (venían de golear en el Carlos Tartiere) y además sumaban sensaciones positivas con el triunfo cosechado ante todo un Deportivo de la Coruña en Copa del Rey. A su vez el conjunto almeriense llegaba sin haber conseguido ninguna victoria en la competición regular, pero el pasado martes consiguió remontar, también en Copa del Rey, al Málaga en su feudo. El estadio municipal “Juegos Mediterráneos” albergaba un choque que podría dejar ver el devenir de ambos conjuntos. Ambos equipos llegaban con, prácticamente, la totalidad de la plantilla disponible.

Real Zaragoza

Marc Gual se lamenta | Heraldo de Aragón

En los primeros compases del partido la voluntad del Almería era clara: esperar la salida de balón zaragocista con el fin de robar y armar la contra que le brindase la oportunidad de acercarse a la puerta contraria. En la primera parte, el Real Zaragoza dominó el balón con absoluta claridad y se acercó en varias ocasiones a la meta de Rene Román. Primero Álvaro Vázquez con un gran recorte y un tiro cruzado; luego el capitán blanquillo, Alberto Zapater, botó un córner que el portero unionista con una salida dubitativa casi provoca el infarto de la parroquia andaluza; pero sin lugar a dudas la ocasión más clara del primer período estuvo en las botas de un desafortunado Marc Gual, que recibió un balón manso después de que Alberto Benito, tras una brillante incursión por el carril derecho, le sirviera un pase de la muerte.

Cambio de guión en la segunda mitad

Arrancó la segunda parte con un guión similar al de la primera: posesión maña y contemplación almeriense. James Igbekeme, el medio centro de moda, se quedó en el vestuario al sufrir unas molestias en el abductor en la primera parte (hoy, día 18, hemos conocido que sufre una rotura de fibras en dicha zona lo cual le apartará de los terrenos de juego alrededor de un mes) y dio entrada al suizo Oliver Buff. En el Almería, Fran Fernández dio entrada a Chema en detrimento de Juan Carlos.

El canterano agitó el partido y fue una pieza clave en la consecución del triunfo para los rojiblancos. A la hora de partido, tras una presión intensa de Álvaro Jiménez, Grippo sumó varios errores desafortunados y se introdujo un gol en propia puerta. Escasos minutos después dos estandartes zaragozanos, Pombo y Lasure, se inventaron una acción que recordó a sus tiempos de fútbol base donde jugaban de memoria y pusieron el empate en el electrónico del municipal. Fue al final, cuando el encuentro parecía que ya no daba más de sí, tras una contra llevada por Chema y finalizada con maestría por el ex jugador del Marbella, Corpas, la que finiquitó a un confuso Real Zaragoza.

Reflexión blanquilla

El Real Zaragoza obtuvo una dosis de realidad con la primera derrota de la temporada. El conjunto de Imanol Idiákez quiso ir a por el partido de manera precipitada en los minutos finales del encuentro y un error de bulto del georgiano Giorgio Papunashvili, que no supo finalizar una contra, le supuso a la escuadra (amarilla en ese preciso día) el fatal desenlace. La categoría de plata es una dura y larga carrera de fondo, y sumar siempre es positivo, más si cabe fuera de casa. El del pasado domingo fue un partido típico de Segunda. Dos rivales compitiendo de tú a tú, intentando cometer los mínimos errores, ya que quien los tuviera sería el damnificado. Queda mucho que remar y mucho que competir. Los pupilos de Idiákez solo han de pensar en volver a jugar en La Romareda y recuperar la senda de la victoria ante su entregada afición.

Tras el encuentro una voz autorizada en la institución como es la de Alberto Zapater afirmó que el domingo era una oportunidad de dar un golpe encima de la mesa, y presentar una candidatura que le permitiera situarse a la altura de colosos como Málaga o Las Palmas. No pudo ser y el en vestuario no puede haber tiempo para lamentaciones. Los leones tendrán que dejar atrás el choque, ya que lamentarse es el pasatiempo de los incapaces.

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