Que en el fútbol ganan y pierden desde el utillero hasta el presidente lo sabemos todos, como también sabemos todos que el eslabón más débil de la cadena es el entrenador. Como prueba de ello, no hay más que ver el reciente cese de Joseba Etxeberría.

El Tenerife había empezado de manera nefasta la liga. Tras cinco partidos, no ha conseguido ninguna victoria y la derrota ante el Reus convertía este inicio de liga en el peor de los últimos 5 años. Claro está que la situación en la temporada 2013/2014 era bien distinta, el equipo acababa de ascender y las aspiraciones esa temporada pasaban por salvar la categoría.

Sin embargo, nada mejor que echar un vistazo a las últimas temporadas para poner en perspectiva los malos inicios en Tenerife: en la temporada del casi ascenso, el equipo de Martí deambulaba por la mitad de tabla en el mes de Noviembre. En otra temporada, con un Ayoze Pérez espectacular, también coqueteó el Tenerife con los puestos de play-off tras un comienzo dubitativo.

Sea como sea, el proyecto 2018/2019 del CD Tenerife es difícil de entender sin Joseba Etxeberría al mando. El mismo entrenador que contactaba directamente con los fichajes, y que tanto se había volcado en dar un salto de calidad al club a todos los niveles ha sido despedido de una manera inesperada e inapropiada.

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Según comenta la prensa de la isla, fueron muchos los aficionados que conocieron la noticia antes que el propio Etxeberría, gracias a los periodistas que adelantaron la noticia. El entrenador fue citado por Serrano cuando ya conocía su destino, en un acto que demuestra la amplia diferencia de valores entre el director deportivo tinerfeño y el ex-entrenador.

La realidad deportiva

No obstante, el contenido de la decisión se puede llegar a justificar con el mal comienzo del equipo. Se ha visto un equipo frágil en defensa y sin demasiada chispa en ataque. Pero conviene volver a recordar que en el fútbol ganan y pierden todos los componentes del equipo, y es obvio que en el club hay muchos que no han estado a su mejor nivel desde que la temporada pasada acabase allá por el mes de Junio, y que ni mucho menos un mal inicio por parte de todos puede acabar con el jefe del proyecto destituido.

La única buena noticia de este triste episodio blanquiazul es la vuelta de Oltra. El entrenador valenciano está guardado en todos los corazones de la isla, y aunque sabemos que es difícil repetir aquellas anheladas temporadas, esperemos que el dicho “segundas partes nunca fueron buenas” no se cumpla en esta ocasión.

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