Parecidos razonables

El inicio del Málaga CF en su regreso a la Segunda División no ha podido ser mejor. Con cinco victorias en cinco partidos, y el único “pero” de su eliminación copera ante la UD Almería, nos encontramos ante números que ni el más optimista del lugar hubiera presagiado antes de afrontar el reto de volver a una categoría en la que el Málaga no competía desde la temporada 2007-2008.

Por entonces los malacitanos consiguieron el ascenso a la Primera División y, curiosamente, el entrenador de aquel Málaga era Juan Ramón López Muñíz, el mismo al que han encargado el siempre difícil reto de devolver al equipo andaluz a la máxima categoría.

Un nuevo reto para Muñiz

En esta ocasión, el técnico asturiano asume el reto con una mayor experiencia y más curtido que por aquel entonces, y es que antes del último ascenso del equipo malagueño a la máxima categoría nacional, el hoy de nuevo entrenador del Málaga contaba con una corta trayectoria como entrenador.

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El paso por el Marbella en Segunda División “B” con una undécima posición y las diez primeras jornadas de la siguiente temporada, en las que dejaba el Marbella co-liderando el Grupo IV de Segunda División “B”, llegando en plena temporada a sustituir a Marcos Alonso en el Málaga, en Segunda División, para dejar al equipo de la Costa del Sol en 15ª posición y conseguir el ascenso en la siguiente temporada. Sin embargo, Juan Ramón López Muñíz llega al Málaga en esta ocasión después de pasar por Racing de Santander, Alcorcon y Levante, consiguiendo con este último también ascender a la máxima categoría.

Una plantilla hecha para el éxito

Y si el banquillo es una garantía de éxitom teniendo en cuenta que Muñiz llega con tres ascensos en su haber, del mismo modo podríamos hablar de una plantilla que ha suplido una amplia renovación. Con la llegada de jugadores importantes (N’Diaye, Kieszek, Munir, Pau Torres, Boulahroud, Dani Pacheco, los regresos de Mula y Ontiveros tras cesión, Kone,  Renato Santos o el reciente fichaje de David Lombán), la irrupción de prometedores canteranos ( Hicham o Jack Harper) y varios jugadores que siguen en el club y que ya formaban parte del equipo en Primera División ( Andrés Prieto -que debutó en la máxima categoría-, Diego González, Luis, Miguel Torres, Ricca, Adrián, Juanpi y Lacen), se trata de una plantilla repleta de recursos, calidad y experiencia.

Gustavo Blanco, la guinda ofensiva

¿ Y Gustavo Blanco? Nos hemos dejado atrás el nombre del argentino para centrarnos en analizar al ariete llegado al Málaga del Shaktar Donetsk. ¿ Quién es Gustavo Ezequiel Blanco Leschuk?

Gustavo Blanco

Gustavo Blanco, MVP de la Jornada 5 | Imagen de Raúl Roján

El dorsal “9” del Málaga en esta temporada lo llevará este argentino que inició su trayectoria en el Arsenal de Sarandi de su país natal. Tras su inicio, probó suerte en diferentes países y ligas, pasando por el Deportivo Merlo argentino, el Wyded Casablanca marroquí, el Assyriska sueco, y las dos experiencias en Ucrania: Karpaty Lviv y Shaktar Donetsk, club del que llega cedido al club malagueño tras jugar 15 partidos y marcar un gol en esta última temporada.

Batir registros, objetivo del tanque

Se trata de un delantero que a sus 26 años combina experiencia en diversas ligas con un buen nivel demostrado, pues no hay que olvidar que a nivel europeo y en competiciones como Uefa o Champions League hablar del Shaktar Donetsk es hablar de un equipo que ha aportado jugadores de mucho nivel, y que su presencia en competiciones a nivel continental ha sido asidua desde hace bastantes años. ¿Será capaz Blanco de igualar o acercarse a las cifras que Roger Martí -delantero referencia en el Levante que logro ascender con Muñiz-  aporto en el ascenso granota?

En la 2016-2017 logró anotar 22 goles y dar 5 asistencias. Por el momento, el ariete argentino lleva ya 2 goles y 1 asistencia, pero sobre todo, ha demostrado ser una pieza que puede ser clave en el ataque malaguista por sus características.

Las virtudes de un delantero decisivo

Un delantero de envergadura física, pero también futbolística, capaz de atraer las defensas rivales, fijar a sus marcadores y con ello generar peligro en el remate. Lejos de conformarse con tal virtud, el tanque argentino aporta alternativas ofensivas a su equipo, capaz de recibir de espaldas y contener el juego esperando la incorporación de las piezas de la segunda línea ofensiva, proporcionando oportunidades a sus compañeros de incorporarse y generar fútbol combinativo.

Y sobre todo, capacitado para desenvolverse como referencia en ataque de un equipo llamado a luchar por el ascenso directo. Con una plantilla de quilates y un delantero como él, todo parece más sencillo.

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