El Sporting renace y honra la memoria del padre de Carlos Carmona

Se presentaba el Sporting de Gijón en ‘El Molinón Enrique Castro Quini’ envuelto en dudas. Tras tres encuentros sin conocer la victoria, recibía a la UD Las Palmas quizá en el peor momento posible. Rubén Baraja sabía que la reacción era necesaria. Y movió las piezas. Encajó el puzzle. Y todo fluyó. Con Carlos Carmona a la cabeza, gran capitán, igualmente en una situación psicológicamente complicada.

Va por ti, Carlos Carmona

Y es que el capitán del conjunto sportinguista ha sufrido la perdida de su padre en la presente semana. Sin embargo, Carlos decidió disputar el encuentro de su equipo, y su entrenador, Rubén Baraja, no dudó en colocarlo en el verde de inicio.

Momentos de emoción en los prolegómenos, minuto de silencio y brazaletes negros incluidos, y el balón a rodar. La pasión para superar los golpes duros. El compromiso de un jugador por sus colores, una demostración de sentimiento.

Un vaivén de emociones

El encuentro fue un vaivén de emociones. Desde ese inicio, a la explosión que supuso el gol de Álvaro Jiménez para El Molinón y los futbolistas, pasando por la responsabilidad de lanzar un penalti. Ya entonces el templo asturiano aclamó a su capitán, demostrándole su cariño incondicional. La ovación y el cariño le llegó a Carmona desde todos los rincones del Estadio, desde el calentamiento hasta los momentos posteriores al pitido final.

Carmona

Un cariño que le llegó siempre, que será eterno. Se trata sin duda de un jugador especial, de una clase y calidad innata y un compromiso más de demostrado. Sportinguista de adopción, el amor es mutuo para la eternidad. Demostraciones así no hacen más que consolidar la relación.

Así que va por ti, Carlos Carmona. Va por tu padre. Va por la emoción.

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