UD Almería, mérito y orgullo

Tres temporadas navegando por el desierto. Ese es el pasado reciente de la UD Almería. Un equipo, un club, que parecía ir a la deriva. Sin plan, carente de proyecto, con ausencia de idea de juego. Sin alma.

Todo ello es lo que ha logrado revertir el equipo rojiblanco en las últimas semanas de la mano de Fran Fernández. Un técnico de la casa que es el principal artífice de una mutación espectacular.

Porque a día de hoy, el Almería es un equipo reconocible, con una idea de juego clara. Un equipo trabajado tácticamente, que suple la posible pérdida de calidad por las salidas de jugadores como Pozo o Alcaraz con otras virtudes. Unas virtudes que, además, son imprescindibles en la categoría de plata.

Porque el rojiblanco es un equipo que además de tener impregnado el sello táctico de su técnico, posee muchas otras virtudes. Lucha, entrega, sacrificio, unión, cohesión. El Almería compite cada jornada, no importa el rival. Es un equipo del que sentirse orgulloso. Y eso, tras el sufrimiento reciente, es de un valor incalculable. La afición lo percibe y lo agradece. Lo muestra en el Estadio. Existe comunión entre el equipo y su hinchada.

Un once definido, un bloque sólido

Un factor fundamental es el de alcanzar un once definido. Pocas dudas existen ya sobre ello, y cada semana es más sencillo adivinar la alineación que Fran Fernández dispondrá sobre el verde. Una señal de que las cosas funcionan.

René Román jamás fue discutido, el guardameta que mantuvo al equipo en plata. La pareja de centrales por fin está definida con Ibiza y Saveljich. Y los laterales son fiables atrás e incisivos en sus incorporaciones. Romera es sin duda una de las sensaciones de lo que va de temporada y Andoni López crece cada encuentro.

De la Hoz ya ha encontrado su escudo. Yan Eteki se destapó ante el Málaga en Copa del Rey y se ha hecho fundamental para el equilibrio en la medular. Corpas y Rioja son puñales que se escondían en Marbella de una categoría para la que estaban sobradamente preparados y Juan Carlos se entiende con ellos mejor cada partido que pasa.

Cómo en casi cualquier equipo, el gol es un preciado tesoro que no tiene dueño fijo. Sin embargo Álvaro Giménez ha ganado la titularidad por su lucha, capacidad asociativa y calidad. El gol en jugada se resiste, pero todo indica que cuando lo encuentre, tendrá continuidad.

Además, en la recámara aguardan alternativas que muestran estar listas para cuestionar la titularidad a cualquiera. Jugadores como Aguza, Chema o Sekou muestran un nivel que les hace merecer tanto como los 11 anteriores estar en las formaciones iniciales.

Un equipo enchufado. Con hambre.  Trabajado, conjuntado y convencido. Motivos para creer en ellos. Un equipo de mérito y de orgullo. 

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