El Cádiz CF, hundiendo la flota

Es la tercera temporada del Cádiz CF en Segunda División de forma consecutiva. La tercera con Álvaro Cervera a los mandos del submarino. El técnico que llevó de vuelta la nave amarilla al fútbol profesional ha pasado por momentos magníficos a orillas de Carranza. También los hubo delicados, aunque en menor medida. Es ahora, en el primer tercio de la presente temporada, cuando está viviendo su primera gran crisis al frente del conjunto cadista.

Un grupo de marineros que navega a la deriva

Y es que el equipo de Cervera si por algo se había caracterizado era por gozar de identidad. Siempre. Un conjunto bien armado desde la retaguardia, seguro defensivamente, solidario en el esfuerzo. Un equipo de repliegue, de compromiso. Coordinado en la presión, cohesionado en los movimientos, vivo, alerta y dominador de los detalles.

A dichas características como bloque, añadía una señal de identidad adicional: las bandas. Álvaro García y Salvi Sánchez eran los puntales que amenazaban al rival con su verticalidad, desborde, regate y su remate. Y su habilidad para alimentar el hambre de los goleadores.

Absolutamente todo ello ha desaparecido. O está escondido. El equipo muestra fisuras cada partido, recibiendo goles en cada encuentro. La seguridad defensiva se evaporó, la cohesión se ausenta, la unión parece un vago recuerdo de una tarde de verano.

Sin virtudes y repleto de carencias, el Cádiz se hunde 

El centro del campo no sostiene nada. Y no se trata de las piezas, la materia prima existe y es de calidad. Pero esta temporada no encaja. Los jugadores que compongan el puzzle no importan, la piezas no encajan. José Mari, Garrido, Álex Fernández, Aketxe, Azamoum… Ninguno funciona.

Álvaro marchó al Rayo y Salvi está, pero ni siquiera se sabe si se le espera. El nivel del extremo cadista está muy lejos de ser el que todos sabemos que posee. Con este panorama, quien ocupe la delantera es anecdótico. Cuando nada funciona, el balón tampoco corresponde. La portería se hace tan pequeña como una canasta de baloncesto.

Manu Vallejo es la gran esperanza de la afición amarilla, el jugador que debía explotar en este inicio de temporada en un Cádiz en un estado natural. Por desgracia para él, para el Cádiz y para su afición, ese estado está muy lejos.

El Cádiz se va hundiendo lentamente sin solución aparente. Y ello pone a Cervera en el escaparate, con la soga al cuello. Su crédito es enorme, pero en el fútbol se agota a velocidad de crucero.

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