Carlos Fernández, el goleador que llego de Sevilla

En tierras gallegas comenzaban a dudar de él, aunque quizá sólo aquellos que no tenían su referencia. Se llama Carlos y se apellida Fernández Luna. No viene de ella, pero ya comienza a mostrar que a su fútbol lo alumbra una luz especial, como lo es la lunar.

El delantero de Castilleja de Guzmán había comenzado la temporada peleado con el gol, aunque su contribución al juego del equipo y su peso en el iba creciendo cada partido. Solidario en el esfuerzo, comprometido en la presión, asociativo y participativo, Carlos Fernández daba muestras de su potencial a la sombra de su sequía goleadora.

Natxo González confía en el arte de un delantero moderno

Y es que, aunque nos empeñemos en negar la evidencia, el fútbol ha evolucionado. Cada vez en el es más necesario el compromiso, el esfuerzo, saber competir, dominar los aspectos tácticos y sumar polivalencia en el juego individual.

Carlos Fernández

Carlos Fernández celebra un gol | Estadio Deportivo

El ejemplo más exponencial se ubica en los jugadores de ataque, de los que se espera en el fútbol moderno un creciente compromiso en el juego defensivo del equipo, convirtiéndose este aspecto en fundamental para el funcionamiento colectivo. Y Carlos Fernández pone a disposición de Natxo González todos estos ingredientes. Futbolista joven, de tan solo 22 años de edad, el fútbol ya ha mostrado a Carlos su cara más amarga. Las lesiones se cebaron con el y lo hicieron en el momento más crítico. El sevillano se ha levantado de los duros golpes y sigue mostrando su potencial, sigue enseñando su arte. El esfuerzo comienza a tener recompensa también en el protagonismo que supone coronar el trabajo con goles.

Un delantero con proyección que se levanta de los mazazos recibidos

Y es que el joven futbolista andaluz vio como una lesión grave de rodilla le golpeaba cuando empezaba a adquirir protagonismo incluso en la élite del fútbol, en el primer equipo de su Sevilla, con el que había debutado en Primera, incluso llegando a ser determinante en una victoria sevillista ante la UD Las Palmas.

Goleador natural, como demuestran sus números en el filial hispalense, su prometedor futuro sufrió un frenazo cruel para un futbolista que además ha sido internacional en categorías inferiores con España tanto sub-19 como sub-21.

Tuvo que volver a operarse el pasado verano, pero Natxo lo tenía anotado y confío en el para su nuevo proyecto en Coruña. A Carlos le ha costado encontrar la forma tras las lesiones y quizá reencontrarse con la efectividad cara a gol, pero ese talento se lleva dentro y a Carlos Fernández se le desborda.

Representante indudable del concepto de delantero moderno, Carlos Fernández reúne cualidades que le permiten convertirse en un futbolista imprevisible y peligroso para el rival, que abastece de variantes ofensivas a su equipo, permitiéndole obtener una cualidad muy preciada, especialmente en una categoría tan dura: la imprevisibilidad.

El sevillano acaba de anotar un triplete mágico en Riazor, pero quedarse con eso sería lo fácil, constituiría lo evidente. Aunque la mayor evidencia es que el Deportivo goza de la magnífica suerte de contar en sus filas con un futbolista de tal talento y proyección, un goleador potencial que dará alegrías a los deportivistas.

El gol ha llegado, su excelente fútbol permanece. A Coruña disfruta, Riazor se ilusiona. No faltan razones.

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