CONTINUACIÓN DEL PROYECTO

Tras el agónico final de la temporada pasada, la afición blanquilla volvió a acompañar al equipo desde el día que comenzó la pretemporada. La parroquia zaragocista tomó como bastión el proyecto continuista de su director deportivo, a pesar de que su jefe de máquinas, Natxo González, abandonase el barco.Lalo Arantegui eligió a Imanol Idiákez para sustituir al técnico vitoriano, apostando por un estilo de fútbol similar al del año anterior.

Fue un verano marcado por las lesiones de grandes baluartes pero esto no privó de grandes alegrías, que detallamos a continuación.

Confirmar que los jóvenes talentos del filial pueden seguir surtiendo al primer equipo. Momentos de buen fútbol ante dignos rivales de Primera División. Mucha variedad por posición. Y la gran respuesta de la afición, consiguiendo más de 27.000 abonados.

La semilla plantada la temporada pasada, que empezó a crecer en la segunda vuelta, tenía todas las condiciones para que en Junio se recogieran sus ansiados frutos del ascenso. La frase “No tenemos miedo a decir que el objetivo es subir a Primera División” era escuchada desde todos los estamentos de la institución, y de esta manera la motivación de la masa social era superlativa.

UN BUEN COMIENZO CON IDIÁKEZ

El arranque del Real Zaragoza fue el esperado. El equipo continuó desplegando un buen fútbol, La Romareda apretaba como si de un jugador más se tratase. El estado de felicidad estaba declarado en la capital aragonesa y todo auguraba el año más tranquilo y con el final más feliz.

Idiákez

Javi Ros en conducción | Real Zaragoza

Javi Ros ejerciendo de capitán general, siendo una versión mejorada a la del año anterior. Cristian Álvarez volvía a ser clave, James Igbekeme campaba a sus anchas por los campos de la categoría de plata dando recitales físicos y  futbolísticos. Y un estelar Jorge Pombo guiaba la esperanzadora delantera zaragozana.

Entrenador y jugadores intercambiaban elogios, ambos tenían la teoría clara: ganar en casa y puntuar fuera. En la jornada 4 el Real Zaragoza arrolló al Real Oviedo en su estadio, endosándole un 0-4 que hizo que la parroquia blanquilla enloqueciera y estallase de júbilo con tan solo un mes de competición. De esta manera, el conjunto del león rampante visitaba Almería en la jornada 5, con la vitola de favorito no sólo en el encuentro, sino al ascenso.

CAÍDA LIBRE

El equipo de Idiákez llegó a los minutos finales del choque con empate en el marcador. Tras un ataque fallido del Zaragoza, el Almería contragolpeó y se puso por delante en el marcador. De esta manera llegó la primera derrota maña y sería el inicio del proceso depresivo en el que se encuentra. Como si de un borrón se tratase, el conjunto aragonés recibió en su feudo al Lugo con ganas de demostrar que fue un infortunio, pero volvió a caer.

El siguiente partido en Albacete se consiguió empatar tras una primera parte demencial. En esta mala racha ha dejado ver las carencias futbolísticas y tácticas que atañen al equipo. El bajo nivel de jugadores clave como Lasure o Eguaras, los problemas que surgen cuando el equipo rival se encierra en su área o la escasa pegada que tiene el equipo arriba están lastrando al equipo.

Imanol Idiákez no da con la tecla y además en muchos momentos se ve superado por la adversidad, dando lugar a cambios equívocos o alineaciones incoherentes.  El técnico donostiarra admite de la culpa, dejando libres de pecado a los jugadores. Estos por su parte, mediante las voces autorizadas de los capitanes, están con su entrenador hasta el final.

MOMENTO PARA DAR UN PASO AL FRENTE

El equipo debe quitarse esa presión con la que sale a los choques, tiene que ser consciente que jugar con la camiseta zaragocista es un privilegio. El año pasado se tuvo una primera vuelta pésima en cuanto a resultados, pero esperanzadora en cuanto al juego. Este Zaragoza no convence en ninguno de los dos aspectos y está abocado a un desastroso final si sigue así. Nadie puede dudar de la plantilla que llevó a rozar el premio, pero sí se debe escarmentar para que sobrevuelen fantasmas del pasado.

Hay tiempo y medios para darle la vuelta a la situación pero, ¿será Imanol Idiákez el entrenador que lo cambie?

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