Gordillo, fin a una etapa en el Nàstic

El éxito no tiene memoria. O al menos no la tiene a corto plazo. Los méritos pronto quedan en el olvido. Cuesta recibir el reconocimiento por el trabajo bien hecho. Todo lo contrario ocurre cuando vienen mal dadas. La paciencia es un tesoro preciado difícil de encontrar en la vida, y de igual forma en el fútbol. Esto se puede aplicar a Gordillo y su trayectoria en el Nàstic. Un técnico que obró el milagro de la salvación la pasada temporada y que tras 10 jornadas ya ha dicho adiós al banquillo grana. No, él no abandona. Le hacen bajarse del barco. Un barco en estado caótico.

Una serie de catastróficas desdichas

Cierto es que la trayectoria del equipo invita a buscar soluciones. Con tan sólo seis puntos y cerrando la tabla, la situación comienza a ser preocupante y la reacción necesaria. Cómo cierto es que en esa negativa dinámica influyeron una serie de factores que no siempre fueron achacables a ese que ha sido destituido. La cadena se ha vuelto a romper por el eslabón más débil, aunque las responsabilidades, en esta ocasión, estuvieran justificadamente repartidas.

Gordillo

Gordillo, dando instrucciones | as.com

Una plantilla confeccionada por una Dirección Deportiva que debería asumir responsabilidades. La salida de Kakabadze y Suzuki ha quedado retratada con la lesión de Iván López. El filial es la única alternativa en el carril derecho. El liderazgo en la zaga aún no está definido y sólo Rocha en la medular ofrece, al menos, un derroche de energía que pese a ello no le permite dirigir el juego grana. No es un director de orquesta, sino un acompañante. El Director no está, ni se le espera.

En punta la situación no es tampoco esperanzadora. Ante las escalonadas bajas de Uche, Del Moral y Barreiro, la responsabilidad terminó recayendo en el joven Luis Suárez. Un jugador con proyección, sí, pero aún por pulir. Y para colmo, un problema extra representado en las recién mencionadas bajas. En alrededor de la decena han estado cifradas de media en este arranque.

Una enfermería repleta y una información escasa

El agravante en este sentido va más allá de las propias lesiones. Con un cuerpo médico incapaz de ofrecer información exacta acerca de las lesiones, para Gordillo fue siempre una lotería el trabajo semanal. Pasando los días pendiente de si este o aquel jugador podría participar con el grupo. Esperando al viernes para poder saber con qué jugadores contar. Una situación que el club deberá solucionar si pretende reaccionar y huir de la quema.

La suerte no apareció, porque tampoco se la buscó

Así las cosas, la suerte tampoco ayudó. Aunque es improbable que algo aparezca sin tan siquiera buscarlo. Se puede decir que la diosa fortuna huyó, temiendo caer lesionada.

Pero también por fortuna, en esta ocasión, la Liga 1|2|3 es muy larga. Lo que en otras ocasiones utilizamos con tintes negativos, para el Nàstic es, en este momento, positivo. Y es que hay mucho tiempo para reaccionar.

Raúl Agne, Enrique Martín Monreal, Esteban Vigo, Galca… Sea quien sea el elegido, tiene trabajo por delante. Pero también una gran afición detrás. Un club histórico, capacitado para cambiar el rumbo. Con tiempo y herramientas para rectificar, enderezar y retomar la buena senda. Con una masa social dispuesta a sumarse a la lucha con su equipo. La lucha por evitar el infierno. Objetivo: deshacerse del caos.

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