Rubén Baraja no encuentra el camino para el Sporting

A nadie escapa que el objetivo del Sporting de Gijón para esta temporada debía ser de nuevo perseguir el ascenso. Es un club al que por historia, por presupuesto y por cumplir su segunda temporada tras el descenso de Primera se le debe exigir dicho objetivo. Un equipo al que Rubén Baraja debía hacer carburar.

Sin embargo, el conjunto asturiano no termina de arrancar. Tras un verano convulso, en el que confeccionar la plantilla fue como armar un puzzle de 1000 piezas, finalmente antes de sonar la campana fueron llegando los fichajes. Eso sí, llegaron desde diferentes lares, distintas ligas, diversas culturas y pendientes de adaptación a una competición tan peculiar como lo es la Liga 1|2|3.

Escaso margen para engranar las piezas de inicio

De esta forma, a Rubén Baraja no se le puede achacar un comienzo de liga irregular, ya que en el contexto en el que se producía el inicio de temporada, con muchos movimientos en la plantilla incluso con la temporada iniciada, la dificultad se elevaba. No es sencillo imponer un estilo a un conjunto en el que sus piezas no están definidas. Sin embargo, caminamos por la Jornada 11 del campeonato y el Sporting de Baraja continúa sin arrancar.

El técnico parece tener una idea clara de en qué basar su juego, en una defensa que sin duda es la línea más fuerte del equipo. Sin embargo, no logra dar con las claves del juego ofensivo del equipo. Continuos cambios en las alineaciones, con lo que ello conlleva en cuanto a la falta de conjunción del equipo. Pero sobre todo, escasez de ideas y de un plan establecido para encontrar la  portería rival y hacer daños a las defensas contrarias. De esta forma, el Sporting decepciona con su juego y también con sus resultados. La paciencia se comienza a agotar entre la afición sportinguista y el puesto de Rubén Baraja comienza a correr serio peligro.

Existen mimbres, pero no una idea para exprimirlos

De esta forma, el equipo asturiano cuenta con mimbres más que suficientes para poder perseguir su objetivo. En la portería, cuenta con uno de los mejores en la categoría, Diego Mariño. El lateral diestro, cuenta con dos piezas de garantías como Molinero y Geraldes, que también ha demostrado su valía, pese a desaparecer de las alineaciones. En el centro de la defensa, con Babin como lider, Álex Pérez y Peybernes no han desentonado, ni tan siquiera el canterano Hernández. Y en izquierda, Canella tiene la experiencia y la calidad necesaria para completar una línea excelente.

En el centro del campo, jugadores como Cofie para la contención o Sousa para la creación han dejado atisbos de poder ser útiles para el equipo, sin encontrar continuidad. La experiencia y calidad de Carmona están fuera de toda duda, y Álvaro Jiménez ya ha demostrado en anteriores temporadas tener en sus botas el fútbol necesario para ser determinante. En punta, a Djurdjevic se le presupone una calidad que no transforma en goles, aunque quizá sea la línea con menor fondo de armario de la plantilla.

Sin embargo, el técnico no logra conseguir que su idea de fútbol cale en sus futbolistas. Y de esta forma, el Sporting está muy por debajo del nivel exigible para luchar por objetivos ambiciosos. No genera fútbol, no ha construido un bloque, y con esas carencias se antoja improbable que la maquinaria funcione.

La paciencia con Baraja puede tener fecha de caducidad

Con este panorama, es sorprendente la paciencia mostrada por el club con su técnico. Quizá se deba a temas más profundos de analizar, alejados del terreno de juego. Aspectos de funcionamiento interno, en el que quizá también se bordea el suspenso. Y es que la pregunta es: ¿Destituir a Baraja acabaría con los males del equipo, del club? La dejamos en el aire. Merece un análisis mucho más profundo e independiente.

Deja un comentario