Enrique Martín, siempre eludiendo descensos

Si algo marca la trayectoria como entrenador de Enrique Martín es su capacidad para levantar equipos que, en el momento de su llegada, están hundidos en la parte más baja de la clasificación. En su larga etapa en Osasuna, destaca el año de 1997, cuando el equipo prácticamente estaba en 2ªB a falta de cinco partidos para terminar la liga. Enrique tomó las riendas, cambió radicalmente las alineaciones e hizo un equipo basado en la cantera y jugadores del segundo equipo. Consiguió evitar el descenso. Entrenó equipos como el Leganés, Burgos, Terrassa, Xerez, Numancia…

En 2006, volvió a Osasuna para dirigir al filial. Hasta que en mayo de 2015, llegó al banquillo del primer equipo con el objetivo de lograr la permanencia. Lo consiguió. Fue renovado y en la 15/16, consiguió volver a Primera tras eliminar a Nástic y Girona en el PlayOff. Fue cesado tras la carencia de puntos en las primeras jornadas en la Liga Santander.

En octubre de 2017, fue contratado como técnico del Albacete, con la meta primordial de evitar el descenso. Lo consiguió en la última jornada.

Su último equipo, el Albacete

30 de septiembre de 2017. El Albacete caía de forma estrepitosa en Los Pajaritos por 5-1 ante el Numancia. Con dicho resultado se precipitaba la salida de Aira, entrenador hasta ese momento. Hasta esa jornada, una única victoria y un empate, eran los resultados que mantenían penúltimo a un Alba que deambulaba por los campos de Segunda.

El relevo en el banquillo lo recogía un Enrique Martín Monreal que llegaba a un equipo sin alma. Con 14 goles encajados en apenas siete partidos y con solo dos goles a favor. Debutaba con triunfo ante el Lorca e hizo a la afición soñar. Hubo un momento en el que se llegó a especular con la posibilidad de poder luchar por el PlayOff tras una buena racha, pero se esfumó. La última parte de la temporada se hizo muy larga. Demasiadas derrotas consecutivas, pero el colchón de puntos conseguidos en los partidos previos fue suficiente para que el Albacete, en la última jornada ante el Tenerife, certificara la salvación.

Lo hizo con un juego quizás no muy vistoso para el espectador, pero muy efectivo en esta categoría. Los últimos partidos condenaron a un entrenador que salvó al Alba de caer al infierno.

Y ahora… el Nàstic

21 de octubre de 2018. El Nàstic pierde 1-0 contra el Lugo en el Anxo Carro, resultado que provoca la salida de Jose Antonio Gordillo como entrenador del primer equipo. Dos días más tarde, el club anuncia la llegada de Enrique Martín. Se encuentra a un equipo con 6 puntos de 30 posibles. Una victoria, tres empates y seis derrotas. Seis goles marcados y 17 encajados en diez partidos. Último clasificado de Segunda División.

Desde su llegada al Nou Estadi, se respira otro ambiente. Ambiente de trabajo y sacrificio por el equipo. Por encima de las individualidades, está el bloque. En su debut, ante un Real Oviedo séptimo clasificado, se ve claramente esto. El Nàstic se convierte en un equipo que no permite fallos en defensa y que intenta aprovechar sus oportunidades en ataque. Controla a la perfección al rival y consigue sacar tres puntos que se antojan vitales a estas alturas. El Nàstic abandona el farolillo rojo de la clasificación y está a sólo dos puntos de salir del descenso.

Objetivo permanencia en Segunda

Es claro que el objetivo primordial del Nàstic tras su comienzo de temporada debe ser la permanencia. Enrique Martín Monreal está acostumbrado a este tipo de situaciones. Ya lo dijo el día de su presentación: “Es básico el limpiar la mente, sacar esa basura que el jugador puede tener porque las cosas no están funcionando y no se gana”. Limpiar la mente de un Nàstic que se veía abocado al descenso.

Con todos los equipos que ha sacado de estas crisis, y con mucho tiempo para trabajar, ¿hay algún entrenador mejor que él para salvar al Nástic? Todo hace indicar que si no lo consigue él, nadie lo haría. El tiempo lo dirá. El inicio, desde luego, es prometedor.

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