Con 24 puntos y quinto en liga, el Albacete se resiste a dejar de soñar. Su victoria ante el Lugo certifica el buen estado de forma de un equipo que tiene todavía mucho por ofrecer. Plantilla, entrenador y un ecosistema ideado para dar grandes sorpresas en la categoría de plata.

Los manchegos sumaron 12 de los primeros 18 puntos. Tras esta buena dinámica, atravesaron un bache de dos puntos de 12 posibles para dar paso a una nueva fase de explosión con tres victorias en los últimos cuatro compromisos. Se le atascó el duelo ante el Tenerife, con un empate a cero algo insípido. Sin embargo, el cuadro de Ramis nunca se ha ido y afronta una jornada clave en el feudo del Elche, pues el siguiente choque sería en el Carlos Belmonte ante el actual líder, el Alcorcón.

Triunfo solvente ante Lugo

Ante el Lugo, los manchegos fueron superiores en todo momento. Sin ser brillantes, ofrecieron la solidez que les atesora. Los gallegos tuvieron varias acciones en las que se estiraban y se aproximaban a la meta de Tomeu Nadal. Sin embargo, cuando cerraba filas el cuadro local, los de Monteagudo no solventaban la papeleta y definían erróneamente.

A partir de ahí, lo que le tocaba al Albacete era deshilar el entramado defensivo lucense. Con un Josete Malagón imperial, los gallegos tuvieron que defenderse de las acometidas locales. La vía: mucho juego por banda. Los de Ramis no encontraron oportunidades por el centro. Febas lo intentaba triangulando con los jugadores de arriba, pero siempre fallaba el último control o pase. Por ello, las pugnas aéreas de Zozulia y Ortuño se antojaron clave para asentar al equipo en campo rival. El murciano estuvo poco acertado. Por contra, el ucraniano ofreció un rendimiento excelso que merece un análisis con detenimiento.

Victoria clave tras el empate en Tenerife | Fuente: Albacete Balompié.

En la segunda mitad, el Albacete no asedió pero sí que fue empujando y metiendo atrás al cuadro de Monteagudo. Ramis lo intentó dando entrada a Eugeni y Acuña. El primero obligó a Bela a cambiarse de banda, aunque precisamente desde la izquierda el francés anotaría el 1-0 a pase de Eugeni Valderrama. En el caso de Acuña, su entrada al césped resultó fundamental. Se situó en punta de ataque junto a Zozulia, a pesar de su constante tendencia al costado. Peinó cada balón aéreo y aportó una intensidad habitual en su persona. El técnico acertó con sus ajustes y el ‘Alba’ consiguió ver puerta y llevarse los tres puntos.

Tres claves del buen nivel del Albacete

A nivel de síntesis, se podría decir que son tres las claves que elevan a este equipo a un nivel superior. En primer lugar, la banda izquierda está resultando un filón. Ante el Lugo, Mathias Olivera dio un clínic de cómo ser solvente en defensa y un puñal en ataque. Evidentemente su poderoso físico ayuda. Pese a ello, todo el ataque del conjunto manchego, especialmente en la primera mitad, se orientó hacia ese flanco izquierdo. Por su parte, Bela fue desequilibrante. Trató de desquebrajar la defensa rival en todo momento y volvió loco a un Iriome desubicado.

Por esa misma banda llegó el gol de la victoria. Pero es que fue una constante. Bela de fuera a dentro y Mathias Olivera doblando y con el apoyo constante. La imprecisión tanto de Susaeta como de Tejero ayudó también a que la sala de máquinas pusiera el foco en el costado izquierdo. Fran García tendrá que esperar su oportunidad, pues el lateral uruguayo se encuentra a un nivel excelso. La pareja Mathias – Bela no tiene fecha de caducidad.

Bela fue clave en el triunfo manchego | Fuente: Albacete Balompié

La segunda clave es la importancia del doble punta. Zozulia más otro ariete es la fórmula. El ucraniano ofrece una infinidad de recursos durante los 90 minutos. La peina, descarga de cara, gana cada pugna, desborda y supone una amenaza constante cada vez que un centro se dirige al área. Su simple presencia cerca de la portería amarga la existencia a la zaga rival. Fue tremendamente relevante en el gol pues, tras revolverse en el área, pudo prolongar la jugada para que Eugeni asistiera a Bela. Tres goles en 14 jornadas. El dato no parece llamativo, pero sí lo es el abanico de posibilidades que regala cada fin de semana.

Junto a Zozulia, cualquier acompañante se está adaptando a la perfección. Con Ortuño se alterna en la fase de descarga y caída al espacio. Uno baja a recibir o peinar y el otro busca el espacio que se crea con el movimiento del primero. En el caso de que sea Acuña el acompañante, su velocidad y potencia hacen cambiar la pareja de baile, pero no por ello resulta menos productiva. Y con todo ello, Rey Manaj también regresa del parón de selecciones reivindicando un hueco en este Albacete.

Febas y su derroche de calidad

Como tercer aspecto a destacar, cabe hablar de Aleix Febas. Su calidad se antoja fundamental en el esquema de Ramis. Sin ser su partido más brillante, el criado en La Fábrica ofreció variantes tácticas más que interesantes. Partiendo desde el doble pivote en el 4-4-2, su tendencia es sumarse al ataque. Busca la zona de tres cuartos, entre líneas, como un mediapunta más. En este vídeo se explica visualmente esa tendencia y su posición sobre el verde en ataque y defensa:

Eso le supone a veces sufrir en defensa a la hora de ayudar a Jon Erice. Sin embargo, merece la pena por la calidad que ofrece entre líneas, nutriendo a Zozulia y Ortuño e incluso buscando la triagulación para ser él quien busque el área rival. Sí consigue una mayor regularidad en cuanto a los picos de fútbol que ha brindado a su equipo, sin duda estamos ante uno de los hombres más relevantes de la categoría.

En definitiva, un Albacete lleno de mimbres. Además de estas tres claves, cuenta con el gran nivel de la pareja Arroyo – Gentiletti, la precisión de Susaeta en su pierna derecha, el equilibrio de Erice, la categoría de Tomeu Nadal y un fondo de armario envidiable. Los manchegos están dispuestos a todo y ya han mostrado a la liga lo que son capaces de hacer.

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