CF Reus, no está siendo un camino de rosas

109 años de historia. ‘Un lugar en el camino’. Reddis. Es la historia del CF Reus Deportiu. La que pasa por uno de sus momentos más delicados. La rosa, el símbolo de la ciudad, parece estar marchitando en el corazón futbolístico de Reus. No está siendo, en absoluto, un camino de rosas.

Un club con mucha historia que ha pasado del éxito a la catástrofe de inmediato

Una larga historia, pero solo dos temporadas y media en el fútbol profesional. Porque Reus lloró de felicidad en 2016, alcanzando un hito para la ciudad. Poco antes había llegado un Edgar Badía al que aún recuerdo confesarme su agradecimiento al club por haber confiado ciegamente en él.

Hoy, el CF Reus y el propio Edgar, entre otros, sufren. Cómo lo hacen todos los que forman parte del club catalán y especialmente su afición. El mayor activo de cualquier club. El del sentimiento, representado en los corazones rojinegros. Una rosa clavada en el alma que se marchita, despacio, apurando plazos. Un halo de luz que desaparece paulatinamente, pero que mantiene un diminuto resplandor.

Un halo de esperanza al que aferrarse

Y a ese resplandor se agarran todos los rojinegros. La situación es crítica, sí. Los plazos se agotan, el milagro no se ha producido. Una situación que se arrastra desde el pasado verano, con jugadores sin inscribir por el límite salarial. Que se agrava desde entonces, con jugadores y empleados acumulando meses sin percibir el sueldo por su trabajo. Jugadores que además se sienten engañados con continuas promesas por parte de un dirigente, Oliver, que jamás ha cumplido ni en tiempo ni en forma en lo que va de temporada.

Pero la esperanza, como en cualquier ámbito vital, se mantiene viva hasta el último suspiro. Mientras el tiempo no se agote, quedará un resquicio de luz. Por desgracia, se está agotando.

Así que, entre evidencias de mala gestión y tristeza por conocer la decisión de los jugadores de salir del club si éste no abona sus atrasos, la afición del Reus llora. Esta vez no de alegría, no de emoción. Esta vez llora con el alma ante el temor cierto de que su club esté abocado al descenso administrativo y, tras ello, quien sabe, a la desaparición.

No, no ha sido un camino de rosas. Este humilde club, estos jugadores que han estado por encima de él y esta afición no merecen tan cruel final. Y por ello, todos nos encomendamos a la esperanza. A un final feliz. Ojalá el final de la pesadilla sea un sueño. #SOSCFReus

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