2018 no será un año de especial recuerdo para la gente marinera del Deportivo de la Coruña. Tras un mal enfoque deportivo en La Liga Santander, el equipo gallego descendía con claridad a la división de plata con una plantilla que, sobre el papel, podía haber aspirado a cotas más altas.

Una vez en La Liga 1|2|3, revolución en un plantel mermado por el golpe anímico del descenso. Y giro de timón en la dirección deportiva con el objetivo de hacer del paso del Dépor por Segunda División una estancia efímera.

Natxo González, encargado de llevar la nave deportivista a buen puerto

El encargado de dirigir la nave gallega sería Natxo González que, tras una segunda vuelta espectacular con el Real Zaragoza, había logrado colocar a los blanquillos en tercera posición haciendo soñar a la ciudad del cierzo con el regreso a la élite. El técnico vitoriano incumplió su segundo año de contrato en la entidad blanquilla para embarcarse en un proyecto ambicioso a la par de exigente. En su hoja de ruta, consignas muy claras. Una formación principal adaptable a distintas situaciones que marquen los partidos (4-4-2 en rombo).

Con laterales profundos , interiores caídos hacia las bandas y dos puntas complementarios en la parcela ofensiva. Una apuesta en firme por llevar el control de los partidos a través del balón y generar mucho por la zona central del terreno de juego. Poco tiempo después de su llegada, la filosofía de Natxo ya estaba implantada de forma notable en un equipo con muchas novedades respecto a la aciaga plantilla que consumó el descenso de categoría.

Una cuidada confección de plantilla, comenzando por la retaguardia

En la portería, Carmelo del Pozo mezcló juventud con experiencia de la mano de Dani Giménez y Adrián Ortolá. Las dudas existentes sobre la posible aportación de Dani tras pasar varias campañas prácticamente en blanco se disiparon con el paso de las jornadas. Y es que el meta vigués ha puesto el candado al marco gallego y ha emergido como una figura clave tanto dentro como fuera del campo. Tras 19 jornadas, el veterano guardameta de 35 años tan solo ha concedido 16 goles, siendo el Deportivo uno de los equipos menos goleados de la categoría.

La parcela defensiva también sufrió una transformación prácticamente completa con respecto al curso anterior. Jugadores como Albentosa, Sidnei, Juanfran, Luisinho o Schär dejaban paso a Pablo Marí, Domingos Duarte, David Simón, Somma o el ascenso desde el filial de Diego Caballo. En el centro de la zaga, la pareja formada por Marí y Duarte es indiscutible para Natxo y el nivel de ambos centrales está superando con creces las expectativas.

De hecho, el rendimiento de Domingos ha llamado ya la atención de equipos como el Sevilla, que ven en él un defensa soberbio a largo plazo gracias a sus condiciones (poderío físico, buen juego aéreo y contundencia) y su juventud. Somma es el tercero en discordia. El defensa italiano llegó a Riazor como una apuesta de presente y futuro y poco a poco está comenzando a tener peso en la rotación de Natxo González. Defensa con rigor táctico y buena salida de balón desde atrás.

Laterales que cumplen con lo anhelado por Natxo González

Como parche por si alguno de los anteriores no está disponible, aparece la figura de Eneko Bóveda, que viene actuando en el lateral derecho pero el pasado curso en primera jugó como central en varias ocasiones. Su aportación como lateral está en entredicho por su falta de profundidad, una característica clave en los esquemas de su técnico.

En la misma situación pero en este caso por falta de solvencia defensiva se encuentra su compañero de demarcación Gerard Valentín. El gerundense suele incorporarse con asiduidad al ataque dejando muchos metros a su espalda, que tampoco sabe contrarrestar con éxito ya que no es precisamente un portento físico. Por lo tanto, el carril derecho de la defensa del Deportivo tiene nombre y apellidos: David Simón Rodríguez. Llegó a Riazor procedente de la UD Las Palmas y su sitio en el 11 está asegurado hasta que el Dépor no busque en el mercado de invierno una competencia mejor en el lateral derecho.

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Al otro lado de la defensa, la vuelta de Saúl García tras su cesión en el Numancia no llamó la atención ni del cuerpo técnico ni de la dirección deportiva, que acudieron al mercado inmediatamente para contratar un lateral izquierdo de garantías para disputarle el puesto al canterano Diego Caballo.

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Saúl García, entrenando | Marca

El futbolista elegido fue Sebastián Dubarbier que, al poco de llegar, demostró tener un nivel bastante inferior a la media. Y ser, por supuesto, mucho peor que un Saúl que ha logrado asentarse en el equipo a base de esfuerzo y rendimiento y contra todo tipo de obstáculos, empezando por su entrenador, al que terminó quitándole la razón. El cantábro es un lateral aseado defensivamente y con gusto a incorporarse al ataque siempre que el equipo necesita profundidad y más presencia en campo contrario. Además, sus centros al área son una bomba de oxígeno de la cual el Dépor no puede permitirse el lujo de prescindir. Caballo y Saúl. Diego y García. El carril izquierdo del cuadro herculino está blindado para muchos años.

Una de las medulares más amplias y exquisitas de la categoría

La sala de máquinas también experimentó algunos cambios en su estructura. Tras la salida de Muntari, Guilherme, Borges o Çolak, Carmelo apostó por la llegada de futbolistas curtidos en mil batallas como Bergantiños y Pedro. Otro que no tanto como Didier Moreno, y una incorporación de renombre como Vicente Gómez. Con el paso de las jornadas, el centro del campo del Dépor se ha convertido en uno de los más efectivos de la categoría, sometiendo con su capacidad de control de los encuentros a gran parte de sus rivales.

Por la posición de pivote defensivo han pasado Álex Bergantiños, con un perfil claramente más conservador y defensivo. Pedro Mosquera, dando salida de balón incrustado entre los centrales y jugando sencillo. Y Vicente Gómez, un futbolista que por naturaleza tiende a arriesgar más en sus pases y arrancadas pero también ha cumplido en dicha demarcación sobre todo a la hora de generar fútbol. Parece que este curso Natxo González no tiene a su “Eguaras” pero sí una gran variedad de futbolistas válidos para actuar como el ancla de este Dépor.

Los bordes del rombo, variedad y riqueza para el Dépor

Escudados por el pivote defensivo, aparecen en los interiores jugadores como Didier Moreno o Khron-Dehli, que pese a haber demostrado en otras ocasiones su valía, este último incluso siendo internacional con Dinamarca, están lejos de lo que se esperaba de ellos. Con Vicente Gómez y Mosquera pudiendo actuar con garantías en dicha posición, el nombre propio de sala de máquinas de este Deportivo es, sin lugar a dudas, Edu Expósito.

En esta ocasión la dirección deportiva anduvo acertada con su ascenso desde el Fabril, dotando a la primera plantilla de un futbolista que es capaz de aportar frescura, visión de juego y una buena dosis de calidad al centro del campo de todo un aspirante al ascenso. “El mentalista” es una de las revelaciones del curso en La Liga 1|2|3, manteniendo en funcionamiento al motor del Dépor incluso en partidos en los que su alrededor no carbura como debería. Una joya por pulir.

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La posición más determinante del rombo de Natxo González se podría decir que esta cubierta a las mil maravillas, y es que el Deportivo cuenta con futbolistas de la talla de Carles Gil y Fede Cartabia para ocupar el enganche del equipo. Ambos, con versiones que se asemejen a su nivel real, son capaces de marcar las diferencias en La Liga 1|2|3 y deleitar al público con su repertorio de recursos técnicos. Calidad para dar, vender y regalar.

Por si las moscas, Carmelo completó el tandem de mediapuntas con el fichaje de Pedro Sánchez. El alicantino está lejos de lo que pueden aportar sus compañeros de posición, pero tiene un guante a balón parado y es uno de los jugadores con más partidos en La Liga 1|2|3 de toda la plantilla herculina, pudiendo aportar su experiencia en distintas situaciones. Como una opción remota para cubrir la mediapunta aparece Borja Valle, aunque Natxo parece haberle fijado como uno de los delanteros.

Pura dinamita en el ataque deportivista

Precisamente la delantera es la última zona a analizar. El Dépor tiene, con los números sobre la mesa, la mejor ofensiva de todo el campeonato. Los 10 tantos de Quique González, las 7 dianas de Carlos Fernández o los 4 goles de Borja Valle sumados a la aportación goleadora de la segunda línea y los centrales hacen que el Deportivo sea, con 31 goles anotados, el equipo con la pólvora más efectiva de La Liga 1|2|3. El rendimiento de Quique González vuelve a asemejarse al que tuvo en Almería hace un par de campañas y con el que casi da el salto a Primera División. Un delantero rápido, con picardía y una entrega sobre el césped impagable. Podrá estar más o menos acertado, pero su actitud es innegable.

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Quique y Carlos celebran un gol | El Correo Gallego

El caso es que la de su compañero Carlos Fernández tampoco se queda atrás. El sevillano se ha destapado como un goleador insaciable y pese a perderse varios partidos por lesión, sus prestaciones han servido para que el Dépor haya desatascado más de un partido. Además, ha sido el único jugador hasta la fecha en anotar un hat trick para su equipo. Qué sería de él si las lesiones le respetasen…

El cuarto delantero para Natxo González es Christian Santos. El venezolano declaraba hace un tiempo en una entrevista que “el sistema de su entrenador le hacía rendir por debajo de sus posibilidades ya que los delanteros actuaban continuamente caídos a banda y no le convencía dicho dibujo”. Acción, reacción, y es que la cúpula deportiva ya busca la forma de darle salida en invierno para facilitar la llegada de otros futbolistas como podría ser un lateral derecho, un centrocampista de perfil organizativo y un delantero que sí sepa adaptarse a lo que el míster proponga.

Una plantilla que genera respeto y aspira a todo

Pocos movimientos son los que necesita la nave gallega en esta ventana de fichajes invernal, pero debe acertar con ellos para incorporar más calidad y profundidad a una plantilla que ya de por sí genera respeto cuanto menos. Natxo González y los suyos despiden un año más que mejorable cayendo estrepitosamente en Cádiz, en lo que puede tomarse en principio, como un simple tropiezo sin importancia, ya que los gallegos encadenaban 13 encuentros sin perder y por inercia, ya tocaba. ¿Será 2019 el año del Dépor?

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