El Numancia y un reto inicial altamente complicado

El Numancia arrancaba la temporada con un peso sobre sus espaldas. Superar el papel desempeñado la pasada temporada era algo altamente improbable. El mérito numantino fue de unas dimensiones incluso difíciles de asimilar. Y arrancar con esa referencia una nueva campaña, quizá, una losa difícil de levantar.

Una renovación de plantilla sin demasiados retoques

La plantilla no sufrió demasiados cambios, aunque algunos significativos. Aitor abandonaba la portería para dar el salto a Primera. Saúl García, tras un gran rendimiento en el lateral zurdo, regrasaba a Coruña, como hacía Pere Milla retornando a Eibar. Pablo Valcarce firmaba por el Real Mallorca y el timón en el centro del campo, Iñigo Pérez, volaba a Pamplona. A ello, había que sumar la retirada de un icono numantino como Julio Álvarez.

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Así pues, las bajas eran quizá pocas, pero de peso. Para la portería llegaría Juan Carlos, que había perdido protagonismo en Asturias. Pichu Atienza reforzaría la defensa, desde Reus, como López Garai, el hombre elegido para hacer olvidar a un Jagoba Arrasate que marchó a Pamplona llevándose a Iñigo. Villalba reforzaba la medular y las alas fueron completadas con Alain Oyarzun y Yaw Yeboah.

Esos fueron los refuerzos más destacados, aunque también llegaría, por ejemplo, un Noguera que había destacado en el descendido Lorca y que ahora ha salido rumbo a Santander.

Una trayectoria irregular con un comienzo desesperanzador

Así, el inicio liguero llegó en Córdoba, en uno de esos partidos locos y antológicos que el Nuevo Arcángel nos regala asiduamente. Empate a tres goles en una locura de partido, que daría paso a un nuevo empate y otra derrota por 3-2, ésta última en Lugo, donde los de López Garai se dejaron remontar en la segunda mitad. La primera victoria llegaría en la jornada 4, en casa y por la mínima ante el Elche. Eso sí, fue la primera vez que la portería de Juan Carlos quedaría a cero.

Numancia

El Numancia celebra un gol | Diario As

No fue sin embargo la victoria una de esas que hiciera cambiar la dinámica, porque en las siguientes jornadas, dos empates y una derrota volvieron a dejar a los sorianos tocados. Sin embargo, tras ello, llegó la única ocasión en lo que va de temporada en que el equipo soriano encadenó dos victorias. Fueron en casa, ambas por la mínima, y con portería a cero, ante Extremadura y Zaragoza. Es el único respiro que López Garai ha tenido hasta la fecha.

Oyarzun y Yeboah, dos jugadores que han sostenido al Numancia

Desde entonces, dos victorias en los últimos diez partidos. Ante Tenerife y Nàstic, dos de los equipos que luchan en la zona baja. Hasta cinco derrotas ha acumulado el Numancia en dicho período, en el que ha ido acumulando bajas por diversos motivos, como la de Oyarzun por lesión, Yeboah y un largo etcétera que no han permitido a Aritz conjuntar al equipo.

Con todo, el Numancia mantiene una renta de cinco puntos respecto a la zona de descenso, lo que contando con las piedras que ha tenido que sortear en el camino, no es un mal bagaje. Aritz López Garai ha sido cuestionado regularmente por la afición soriana y sin embargo desde el club han mantenido la confianza en un técnico que está avalado por su buen hacer en su anterior etapa en Reus.

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De esta primera parte de temporada, hay que destacar la adaptación de Marc Mateu al lateral izquierdo, en grandes ocasiones forzado por las bajas en dicha posición. En cualquier caso, el que hasta ahora había ocupado posición de extremo, ha terminado instalándose definitivamente en el lateral. Y como no, hay que resaltar el rendimiento de Alain Oyarzun. El extremo, que venía de malas experiencias con las lesiones y de una temporada en Zaragoza por debajo de las expectativas, ha sido uno de los jugadores en los que se ha basado el juego del equipo. Un seguro en su banda, aportando gol, asistencias y visión de juego. En el otro extremo, Yaw Yeboah también ha dejado destellos de calidad que, si encuentran regularidad, pueden dar grandes alegrías en Los Pajaritos.

En definitiva, un Numancia que no ha alcanzado, ni mucho menos, el nivel de la temporada pasada. Algo que, además, tampoco hay que exigirle, ya que aquello supuso un rendimiento por encima de lo esperado que casi se convierte en machada. Marcha irregular, que habrá de corregir, mejorando su capacidad competitiva para tratar de no pasar apuros a final de temporada. ¡Feliz año, numantinos!

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