Los fichajes

Empezaba una nueva temporada, ilusionante y esperada por todos los oviedistas que cada fin de semana esperan que su equipo gane. Como es habitual en cada temporada que empieza, tocaba hacer repaso. De quien no valía para el nuevo proyecto del Real Oviedo y quien sí estaba capacitado para ello, repasando para ello cada jugador con contrato de la plantilla y acudiendo al mercado veraniego.

Los dos primeros fichajes llegaron casi el mismo día. Richard Boateng y Sergio Tejera, dos fichajes muy distintos, tanto por sus características como por su recorrido en el fútbol profesional. Boateng despuntó en el Melilla, consiguiendo una cifra muy alta de goles, considerando que no es delantero. Y aportaría, además de llegada, físico a la medular ovetense. Muy distinto al fichaje de Sergio Tejera, un conocido en la Segunda División del fútbol español y conocido por su calidad y garra en el terreno de juego.

Leer más | ‘El Real Oviedo que se viene’

Se continuó por el cambio en la portería, apostando por Alfonso Herrero, que había relevado a Juan Carlos de una forma sobresaliente en comparación con el meta de Calviá, y se trajo en su lugar a Nereo Champagne: liderazgo y experiencia.

También se prolongó la apuesta por la experiencia, en este caso, para traer a Carlos Martínez de la Real Sociedad, el cual no atravesaba su mejor momento entre tantas lesiones, para hacer una dupla más que interesante, a priori, con Diegui. Así, se juntaban en la banda derecha un lateral muy ofensivo, que aparecía en ocasiones hasta en el área para rematar con otro que aportaría experiencia, posicionamiento y estabilidad.

Después de buscar experiencia, se optó por un perfil más joven y creativo tanto para la medular del equipo como para el ataque del Real Oviedo. Se apostó por dos nombres. Javi Muñoz, procedente de un desahuciado Lorca, aunque fue de lo más “potable” del equipo, destacando por su circulación de balón y llegando a fichar por un club de Primera División como es el Alavés.

Y Edgar Yoel Bárcenas, jugador panameño que sorprendió en el mundial, siendo de los mejores con su selección y sorprendiendo a muchos oviedistas por su inesperado fichaje, haciendo valer la frase “hay que esperar a que termine el Mundial para fichar”. El panameño destaca sobre todo en su velocidad y su trabajo constante en ayudar a sus compañeros de la defensa.

Leer más | ‘Edgar Yoel Bárcenas, el puñal del Real Oviedo’

Tras todos los fichajes, solo quedaba una tarea pendiente, ya que Miguel Linares se marchaba del club y solamente Toché continuaba como delantero del Real Oviedo. Traer a alguien contrastado para la punta del ataque. Se trajo a Ibrahima Baldé, un conocido de nuestra liga que, tras un periplo fuera de España, decidió regresar a un club como el Real Oviedo, cobrando menos y con otras ofertas mejores encima de la mesa. La “Pantera” venía para completar un ataque mermado ya desde el año pasado, pero no sería la guinda del pastel.

Tras unas duras negociaciones con el Granada semana sí y semana también, se incorporaba uno de los hombres más pretendidos por el oviedismo: Joselu. El delantero onubense había tenido, antes de fichar por el Granada, una campaña espectacular en el Lugo donde anotaría una cifra superior a 20 goles, aunque bien es cierto que en Granada no tuvo esta continuidad goleadora.

Real Oviedo

Joselu Moreno | Mundo Deportivo

Dos hombres para la delantera que aportarían gol y mucho trabajo. Y, para cerrar definitivamente el mercado de fichajes, se incorporaría a la entidad
carbayona otro fichaje internacional, en este caso Oswaldo Alanís. El central mexicano, que no contaba para el Getafe, se incorporaría a la línea defensiva del Real Oviedo, aportando experiencia y también desplazamiento de balón en largo con su pierna zurda.

Así es como se cerraba un verano en el que los oviedistas llegarían ilusionados para afrontar el inicio de liga, aunque quedaba un fichaje más por llegar a mitad de temporada: Omar Ramos. Un jugador llamado, después de ponerse en forma, a marcar diferencias en cuanto a regate y verticalidad se refiere, y a mejorar el poco empeño de Aaron Ñiguez. Con varios nombres ilusionantes, y apuestas por la veteranía y por los jugadores
prometedores, se formaba un cocktail cuanto menos interesante.

Un inicio prometedor

Comenzaba la temporada con una prueba de fuego como eran dos partidos seguidos fuera de casa, tras empezar como locales. Se consiguió superar ese gran obstáculo que era y sigue siendo para el Real Oviedo jugar lejos del Carlos Tartiere. Aunque si es cierto que en el primer partido contra el Extremadura se vio un fútbol bastante interesante respecto a lo que el nivel se refiere, se dejó ver también la fragilidad defensiva que se iba a mostrar durante toda la temporada, encajando un gol con solamente un acercamiento del club visitante. A pesar de ello, la afición salió con una sonrisa en la cara y una creencia de que esto “puede llegar a buen puerto”.

Extremadura, Córdoba, Cádiz, Real Zaragoza, Lugo y Elche marcaron un inicio de liga un tanto extraño, protagonizando auténticos partidazos lejos del Carlos Tartiere. Pero en nuestro estadio éramos incapaces de conseguir una victoria. Incluso con correctivos severos como el 0-4 del partido contra el Real Zaragoza.

Vuelta a lo clásico

Santo Domingo, el estadio del Alcorcón, es un feudo difícil de asaltar, como todos los años, por no decir prácticamente imposible para el Real Oviedo. Este partido marcó un antes y un después en la dinámica como visitante del Real Oviedo. A partir de aquí, se dejaron de ganar partidos fuera de casa, consiguiendo un total de 1 punto contra Las Palmas en un partido que se mereció algo más, y cosechando otra goleada en contra, al igual que contra el Real Zaragoza, pero esta vez lejos del Carlos Tartiere ante el Deportivo de La Coruña. También haciendo incluso partidos paupérrimos en ataque y
con malos planteamientos defensivos, como sucedió en el Wanda Metropolitano contra el Rayo Majadahonda.

Sin embargo, en nuestro Carlos Tartiere se mejorarían los resultados, aunque tampoco era eso muy complicado, ya que no habíamos conseguido ganar en casa previamente. Se remontaron partidos como el de Osasuna. Y se ganó con solvencia a rivales más flojos que pasaron por la capital asturiana como fue el Reus, club con muchos problemas también fuera de los terrenos de juego.

Otra vez el derbi ha llegado

Y como bien dice la sección anterior “vuelta a lo clásico”, no hay nada más clásico que el Real Oviedo llevándose un derbi asturiano. Un partido en el que los azules empezaron fortísimo y que, si en la primera parte se va con un resultado de 3-0 o, incluso siendo algo positivos, 4-0, nadie dice nada. Un partido marcado por el golazo de Ibra a la media vuelta y de semi-tijera que acabó dentro de las mallas de Diego Mariño. Y en el que a los pocos minutos de ese gol, un balón colgado lo remataba Alanís, con una contundencia brutal.

Real Oviedo

Celebración de un gol en el derbi | La Voz de Asturias

Pero como bien sabe la afición carbayona, pocos partidos hay tranquilos en el Carlos Tartiere, y menos tranquilo va a ser todo un derbi. Y es que, aunque se estuviese jugando contra un Sporting muerto, falto de ideas y de personalidad, un penalti pudo acercarles en el encuentro. Con la posibilidad de, incluso, igualar la contienda, si aquel control de Djurdjevic y su posterior golpeo en el área hubiese sido algo decente.

La plaga de lesiones

Si hay algo por lo que se destaca este Real Oviedo, no es por su buen arranque liguero. Ni porque por fin se han fichado delanteros, ni porque en ocasiones la pelota no quiere entrar y no entra… sino por la plaga de lesiones.

Lesiones que han afectado a todas las posiciones en el campo y que han dejado a este equipo sin hombres tan importantes como Saul Berjón o Forlín. Si enumeramos quienes se han lesionado esta temporada, la lista es la formada por Carlos Martínez, Carlos Hernández, Forlín, Alanís, Boateng, Ibra, Joselu, Saul Berjón, Omar Ramos y Toché. Un total de 10 bajas en lo que lleva de campaña para un equipo que estaba constituido como una plantilla corta y que se ha visto en la necesidad de tirar del filial. Con actuaciones muy buenas como la de Viti en el último partido del año contra el Málaga.

Una preparación física similar a la del año pasado, ya que Anquela y su staff continúan al frente de las órdenes del equipo. ¿Mala suerte? ¿Otros factores?

Conclusiones

Una mitad de temporada que nos ha dejado algunas cosas, entre ellas Anquela más que cuestionado, por determinados partidos y por la situación del club en mitad de la tabla, por parte de los aficionados. También nos ha dejado otras, como los goles a favor teniendo a Ibra, Joselu, Saúl y Bárcenas como “Pichichis” del equipo con solamente 3 goles cada uno.

Asimismo, nos ha dejado episodios dignos de Expediente X. Como la desaparición de Boateng en el 11 después de ganar el premio a mejor jugador del mes y dejar muy buenas sensaciones los partidos que jugó en el inicio, haciéndose preguntar a mucha gente: “¿Cómo este chico estaba jugando en 2ºB?”.

En definitiva, al Real Oviedo le espera un año de obligación, un club obligado a mejorar resultados para no tontear con una zona muy peligrosa de la Segunda División como es el descenso. Y de tener un poco más de suerte de cara al gol, ya que muchos partidos se han decidido por detalles tan minúsculos como un par de milímetros para que el balón pegue en el palo y vaya dentro de la portería y no fuera.

Deja un comentario