2018, el año en el que la vida fue un sueño para el Extremadura UD

Un ascenso, el éxtasis de toda una ciudad. 11.000 gargantas animando cada fin de semana en el Francisco de la Hera. Deportivo Fabril, Mirandés, Cartagena, unos playoffs en los que no muchos creían. Un sueño hecho realidad. El Extremadura UD consumaba así su ascenso a la Liga 1|2|3, lo que suponía el regreso de una entidad extremeña al fútbol profesional.

En la prórroga tuvo que ser ante el Deportivo Fabril en tierras gallegas. En Miranda del Ebro, los de Almendralejo viajaban con la misión de remontar un 0-1 en contra, algo que cosecharían en el minuto 78 con Zarfino como héroe. De nuevo como visitante, en el choque de vuelta, Cartagena sería testigo de una prueba de pundonor y esfuerzo. Los de Sabas amarraron un empate a cero que consumó el ascenso al fútbol profesional.

Una pretemporada tardía que condicionaba el arranque en la categoría de plata

Tras una pretemporada corta por la tardía finalización de los playoffs de ascenso, el Extremadura UD afrontaba una temporada ilusionante. Trepidante pero a su vez repleta de dificultades. Fichajes de nombre como Chuli, Rennella, Diego Capel, Fausto Tienza, Álvaro Fernández o Pomares coparían las portadas de la prensa local. Todo comenzaba en el Carlos Tartiere.

Dudas en el primer tramo de curso

Un punto de 15 fue el arranque del equipo de Juan Sabas en la Liga 1|2|3. Tras un meritorio empate en Oviedo con gol de Álex Barrera y muchas bajas, le siguieron derrotas duras ante rivales de categoría como Deportivo, Sporting, Las Palmas o Granada. La evolución del equipo se divide en dos caras de una misma moneda: solidez atrás y falta de producción ofensiva, contrapuesto con encuentros de muy buenas prestaciones en ataque pero errores garrafales en la zaga.

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Con esas, llegaría la primera victoria del curso en el Wanda Metropolitano con un hattrick de Enric Gallego. Explosión ofensiva en la primera parte con un Chuli muy destacado. Además de la intensidad en la presión de Carlos Valverde, la calidad de Olabe y el olfato del propio Enric. Sin embargo, en el siguiente choque se presenció la otra cara de la moneda. Dos errores grotescos, uno de Djaló y otro de Manu García, propiciaron que Sory Kaba tomara el Francisco de la Hera y remontara un 2-0 en contra en diez minutos y con un hombre menos.

En el siguiente choque, ante el Numancia, competitividad y orden defensivo pero nula producción ofensiva. Uno de los partidos más grises de los de Sabas, que acabó con derrota. En definitiva, un equipo que salía a competir pero con numerosas imperfecciones que le impedían progresar. Aitor, Djaló, Chuli, Capel o Rennella, a niveles muy pobres. Enric Gallego demasiado solo en muchas ocasiones. Tónicas negativas y preocupantes.

Cuatro puntos de oro para recuperar el aliento

La victoria en casa ante el Cádiz y el empate en el último minuto en Son Moix supusieron una bocanada de aire para un equipo con algunos aspectos positivos pero muchas dudas. Fueron dos encuentros en los que supieron esconder sus carencias defensivas y errores individuales. Sin embargo, las siguientes tres jornadas supondrían la catástrofe más absoluta.

Tres derrotas que acabarían con Juan Sabas cesado. Albacete, Córdoba de forma muy dolorosa con cuatro goles y Osasuna remontando en el descuento en el Francisco de la Hera sentenciaron al técnico histórico. Las razones: falta de línea evolutiva ascendente, errores de bulto atrás tanto individuales como colectivos y dependencia de Enric Gallego en ataque.

Especialmente dura fue la derrota en Córdoba. Con 1-2 en el electrónico, los de Sabas desaprovecharon la ventaja y acabaron cayendo con fallos de bulto. Tanto en la portería como de un Aitor muy dubitativo. Osasuna agravó aún más la situación consiguiendo su primera victoria a domicilio en el Francisco de la Hera.

Nueva vida con Rodri

Rodri, con poca experiencia en Segunda, llegó en un mar de dudas desde la afición. Pero trajo consigo una filosofía clara: ganar, ganar y ganar. La idea era hacer sólido al equipo. Competitivo, sin errores en los últimos minutos, concentración de principio a fin y rigor táctico. Y vaya si lo consiguió…

Su debut fue el soñado. Un 1-4 en campo de un rival directo como el Reus con póker de un Enric Gallego que copaba las portadas. Las principales buenas noticias eran el orden atrás, la recuperación de Pardo que empezaba a rendir como debe. El regreso de Kike Márquez a los planes del equipo y los interesantes movimientos de Chuli detrás del punta.

Extremadura UD

Portada de Fondo Segunda | Diego Tejero

La era Rodri se resume en seis partidos, dos victorias, dos empates y dos derrotas, con siete goles a favor y cinco en contra. Sus dos últimos partidos perdidos ante Nástic y Zaragoza preocupan a cierto sector de la afición. En el Francisco de la Hera, los catalanes se impusieron con un solitario gol de Luis Suárez. Probablemente era el peor choque de la era Rodri, pero los de Enrique Martín tampoco fueron superiores ni hicieron excesivos méritos para romper las tablas.

En Zaragoza, el partido fue completamente distinto a lo que se preveía. La llegada de Víctor Fernández supuso un lavado de cara en La Romareda. Guiado por Pombo, el aluvión maño superó en todas sus fases al Extremadura UD y se impuso con justicia. Este varapalo ha truncado las navidades a más de uno en Almendralejo, pero hay motivos para creer.

Una seña de identidad que invita a soñar

El Extremadura de Rodri ha mejorado en muchos aspectos del juego. Empezando por la zona de atrás, a los consolidados Álex Díez y Pomares se le suman la pareja Pardo – Borja Granero. Especialmente destacable es el rendimiento del ex del Mérida, que junto al guardameta Álvaro Fernández, son las dos notas más positivas de la llegada de Rodri.

En ataque, el sistema 4-4-1-1 lo completan Kike Márquez, Carlos Valverde, Gio Zarfino, Fausto Tienza y Chuli por detrás de Enric Gallego. Con Valverde lesionado de gravedad, la solución pasa por tirar a Olabe a esa banda derecha, pese que se hace necesario la llegada de algún extremo puro como lo era el ex del Villanovense. En esa medular, como noticias más positivas desde la llegada de Rodri resultan la explosión de Kike, con muchísima confianza en sus botas. Y la consolidación de Fausto como pieza clave en el equilibrio tanto ofensivo como defensivo.

En la punta de ataque, Chuli está haciendo buenos partidos por sus interesantes movimientos de arrastre y ruptura en los espacios que deja Enric. Sin embargo, el andaluz puede dar más y se espera mucho de él en 2019.

Un mercado de invierno de incertidumbre

Por otro lado, se avecina un enero movidito en Almendralejo. La lesión de Valverde y la posible marcha de Enric Gallego obliga a la dirección deportiva a peinar el mercado. Además, podría llegar un futbolista para reforzar la zaga y Casto ya tiene ficha en la portería tras la cesión de Manu García.

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En definitiva, un equipo con mucho margen de mejora, pero también con mucho mejorado desde la llegada de Rodri. Pasará todas las navidades en descenso, sí. Pero entre el bajo nivel de algunos competidores y las posibilidades de esta plantilla, la afición de Almendralejo no debe ponerse nerviosa. Un 2019 apasionante por delante, con numerosas curvas pero con los mimbres necesarios para consumar la permanencia.

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