Almería quiere soñar

Es esta ya la cuarta temporada desde que el Almería descendiese tras aquella derrota ante el Valencia (2-3). El primer año, tras el descenso, la ilusión se apoderó de la afición rojiblanca. Sin embargo, el equipo terminaría salvándose en la última jornada con un empate en Córdoba. Lo hizo con Soriano en el banquillo, que en la siguiente temporada tampoco mejoró demasiado la anterior. De hecho, terminó destituido y fue Ramis quien terminó salvando al equipo nuevamente en la última jornada. Por medio, un breve paso de Fran Fernández, con una victoria y un empate. Ramis continuó la pasada temporada, pero tampoco acabó la misma. Fran volvió a hacerse cargo de forma transitoria del equipo, hizo buenos números, se vio sustituido por Alcaraz y terminó de nuevo Fran al cargo del equipo para volver a salvar al equipo en la última jornada en Lugo.

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Así pues, Fran Fernández se ganó la continuidad para la presente temporada. Por fin comenzaba un proyecto desde el inicio y lo moldeaba según sus ideas. Acierto pleno. Tras cuatro temporadas sufriendo, la afición del Almería por fin vuelve a divertirse con su equipo. Almería vuelve a soñar. Y puede soñar, porque desde luego este equipo arroja virtudes que invitan al optimismo.

Y puede soñar despierta

Virtudes que desembocan en un juego que enamora al aficionado rojiblanco. Que le invita al optimismo, que le lleva a la ilusión. Porque desde inicio de temporada, la línea de su equipo es homogénea. La cultura del esfuerzo innegociable se instaló en la ciudad andaluza y el equipo, si por algo destaca, es por dejarse todo lo que tiene sobre el césped cada minuto de cada partido. Esta cualidad, que pueda parecer lógica, pero de la que en anteriores temporadas se carecía, para empezar hace al aficionado sentir un tremendo orgullo por su equipo.

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Contar con ello es ya un gran punto de partida. Pero sólo con eso no se establece una línea de juego y resultados como la que encadena el equipo dirigido por Fran Fernández. Especialmente de juego, porque ahí reside realmente el atractivo de este equipo. Presión alta durante 90 minutos, que afixia al rival y le lleva al agotamiento según pasan los minutos. Fortaleza como grupo, cohesión, personalidad y solidaridad. Virtudes, todas ellas, que unidas transforman al grupo en un auténtico EQUIPO. Por eso su técnico, en la rueda de prensa posterior a la victoria ante el Córdoba, lo tenía claro. Es muy difícil resaltar individualidades en este equipo, porque es precisamente la fortaleza como conjunto lo que se eleva sobre las cualidades individuales. Aunque de estas últimas, evidentemente, también destacan cuando se pone la lupa sobre ellas.

Los nombres propios de un EQUIPO con mayúsculas

El once tipo de Fran Fernández es muy reconocible. Quizá demasiado, y existen voces que ponen la señal de alerta sobre las debilidades que puedan surgir por no integrar a más jugadores en la dinámica habitual. En cualquier caso, ello también conlleva virtudes, como que los once elegidos se conozcan a la perfección y los automatismos adquiridos sean elevados. Empezando por la portería, donde René Román sigue siendo el seguro de vida que ya fue la pasada temporada, todas las líneas cuentan con jugadores que destacan en lo individual aprovechando la fortaleza colectiva. Lo extraño, a estas alturas, es que el guardameta gaditano aún no esté renovado por el club almeriense de cara a la próxima temporada.

Si nos detenemos en la línea defensiva, no cabe duda de que el general es Esteban Saveljich. El argentino ha encontrado en Almería su hábitat natural, en el que sus cualidades destacan por su capacidad de mando y porque su entrenador se lo haya entregado sin titubear. A su lado, Ibiza se está consagrando como un central de futuro, prácticamente sin fisuras. Y en el lateral derecho, José Antonio Romera está manteniendo una regularidad en su rendimiento realmente espectacular. Seguro atrás y peligroso en sus incorporaciones. En la izquierda, Andoni López rindió de forma espectacular al inicio de temporada y una inoportuna lesión le dio la alternativa a un canterano. Martos está rindiendo y a Andoni se le está poniendo en chino regresar al once.

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En la medular, sin duda el descubrimiento es Yan Brice Eteki. El centrocampista ha irrumpido en Almería como uno de los mediocentros defensivos más destacados de la categoría de plata. Un pulmón incansable que no se cansa de recuperar balones, cuyo físico le permite aguantar un ritmo frenético durante cada partido y que además aporta en la salida de balón desde atrás. Sin complicaciones. A su lado, César de la Hoz es esa ancla silenciosa, que sin hacer ruido aporta al equipo en unas proporciones de un valor incalculable.

Sobre esa medular se depositan las balas con las que el equipo cuenta en sus bandas. Luis Rioja y José Corpas llegaron desde Marbella y han demostrado semana a semana que su nivel estaba muy por encima de la categoría de bronce. Incansables en las ayudas defensivas, son un auténtico peligro para las defensas rivales. Un auténtico descubrimiento que ya ha despertado el interés de equipos de mayor categoría.

Almería

Álvaro Giménez celebra un gol | udalmeriasad.com

Y para terminar, la pareja goleadora. Juan Carlos Real arrancó titubeante y poco a poco ha encajado en el puzzle de Fran Fernández. En cuanto lo hizo, se mostró como ese jugador diferencial que siempre prometió ser pero que nunca cuajó. En Almería ha encontrado su hábitat y abierto el frasco de las esencias. Por todo. A su aportación goleadora, hay que añadir su visión de juego. Su capacidad para manejar a su antojo los tiempos de los partidos y su tremenda clase.

Por delante de él, un Álvaro Giménez que ya nos confesó en Camino al Cielo que llegaba para jugar de referencia y que lo está bordando. No sólo por sus cifras goleadores, sino especialmente por lo que aporta al equipo en muchas otras facetas. Luchador incansable, su labor en la presión es vital, así como su capacidad para recibir de espaldas, descargar y desahogar el juego ofensivo del conjunto almeriense.

Con balas en la recámara y sin presión alguna, el Almería puede dar la campanada

Y es que este Almería es sin duda uno de los equipos que más apetece ver en la categoría de plata. Aún tiene en la recámara a jugadores que han demostrado que pueden aportar en sus apariciones durante la temporada. El mencionado Andoni López, Owona, Narváez, Chema o Demirovic son piezas que pueden convertirse en fundamentales de aquí a final de temporada.

Por eso, Almería quiere soñar, pero también sabe que puede soñar. Porque existen mimbres para ello, porque lo están demostrando con su juego semana a semana. Las próximas jornadas serán decisivas para conocer si este equipo tiene el techo más alto aún de lo que ahora indica la clasificación. Y para ello, es el momento de que el vestuario crea en su trabajo. Que confíe en sus posibilidades. Que se de cuenta de que, por aptitud, no deben envidiar demasiado a casi ningún equipo. La fe, llegado este momento, será el ingrediente a añadir a una plantilla que ha demostrado que tiene mimbres para llegar allá donde quiera llegar.

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