Hablaba Manuel Mosquera de la mano gigante que debe ser la afición del Extremadura. De esas que desvían la trayectoria del disparo de Andrés Martín para mandarlo al palo. Esa mano que empuje a Reyes a bailar sobre el Francisco de la Hera. El Extremadura venció y convenció en el Francisco de la Hera. Se trataba de una final, de una última llamada para enrolarse a la lista de luchadores, de soñadores con la permanencia.

El equipo de Manuel Mosquera se veía las caras con un Córdoba que, dos puntos por debajo, avisaba con asaltar la plaza de los de Almendralejo. Venían mejorando, quedándose a diez segundos de ganar al Málaga en El Arcángel. Sin embargo, todo salió de bruces para los que dirige Rafa Navarro. Un técnico que pidió perdón en rueda de prensa tras la derrota, además de aprovechar para destacar la buena labor de su equipo. Sus palabras no podían disimular la enorme decepción. Con Carlos Abad, con Carrillo, con Bodiger, con todo lo que aconteció el choque.

Manuel Mosquera insiste en la unidad del grupo | Fuente: Extremadura UD

Una primera parte soñada

Por una vez, la moneda salió cara y el Extremadura presenció como la fortuna jugaría un papel clave. Esa fortuna tendría un protagonista negativo, Carlos Abad. El guardameta regaló un gol tras un remate de cabeza de Borja Granero. El balón, llovido a la altura de las nubes, cayó sin dureza pero probablemente el sol despitó al arquero. Se adelantaban los de Manuel Mosquera tras unos primeros minutos con ritmo. Llegando sobre todo desde la izquierda de un incisivo Bastos.

Un primer aspecto táctico a destacar es la posición de Zarfino. Un 4-2-3-1 definido en defensa. Sin embargo, en ataque era un 4-1-4-1, con el uruguayo a la altura de Reyes e incorporándose al ataque. Comentaba Manuel Mosquera en rueda de prensa tras el choque que buscaba en Zarfino un ‘box to box‘, ese mediocentro llegador y que recorre todas las zonas del campo. En ese contexto, el corrector Fausto Tienza quedaba algo solo a veces, especialmente cuando recuperaba y salía rápido el Córdoba.

Sin embargo, precisamente con ese riesgo que suponía adelantar a Zarfino llegó el 2-0. Otro regalo, esta vez en la entrega, de Carlos Abad que permitió a Ortuño recibir de cara a portería, asistir al uruguayo y presenciar como su compañero definía con maestría. Era el minuto 45 y el encuentro se ponía de cara con este gol psicológico.

Sufrimiento y sentencia con un gol algo más que importante

No se iría el Extremadura con los tres puntos sin antes sufrir. Primero, expulsión de Bodiger que dejaba a su equipo con diez. Los detalles de esta expulsión los desglosaré un poco más adelante, porque el artífice bien merece análisis propio. Contra diez, los locales no dieron un paso adelante, sino uno atrás. La afición silbó por esta circunstancia y ahí es cuando el equipo “levantó las orejas”, como diría el comandante Mosquera.

La segunda mitad fue atravesando distintos altibajos. No fue continuo el asedio cordobés, tampoco el dominio extremeño. La alternancia de distintas fases de superioridad otorgó al partido cierto riesgo. Lo rozó Andrés Martín, el mejor de los visitantes, con un balón al palo. También se produjeron varias llegadas por los costados. Activó Piovaccari a los suyos pese a que le faltó acierto.

Gran partido de Bastos desde el carril izquierdo | Fuente: Extremadura UD

Por su parte, Manuel Mosquera dio entrada a Perea, Kike Márquez y un Fran Cruz que debutaba por la lesión de Borja Granero. Por otro lado, creció Álex Díez en la segunda mitad. Incansable, desbordando por banda y llegando al ataque con mucho peligro. Una pieza clave en este Extremadura. Precisamente por ese costado derecho llegaría el 3-0. Kike Márquez sacó el capote a pasear y la cruzó para sellar una goleada que, por otro lado, suponía imponerse en el golaverage tras el 4-2 de la ida. Cabe recordar que con 2-0 estaba empatado, ya que los goles fuera de casa no tienen valor doble en este cómputo. Importante, por lo tanto, esa diana de Kike.

A bailar con José Antonio Reyes

El partido de Reyes escapa de calificativos posibles. Desde la mediapunta, siempre involucrado en la creación de juego pero, sobre todo, en el último pase. Fueron un constante tormento para el Córdoba sus intentonas de filtrar por dentro un penúltimo o último pase. Nutrió a Ortuño de centros medidos que el ariete no transformó. También el córner del primer gol lo botaría él.

Por otro lado, como ya he anticipado antes, sacó varias amarillas a rivales por sus maniobras por dentro. Recibe y con un amago más control orientado se carga a su marca que, o le hace falta o tiene que correr detrás suya sin éxito. En una de esas acciones, en la segunda mitad y con Reyes de cara a portería, Yann Bodiger tuvo que frenarle con agarrón. Resultado, segunda amarilla y el Córdoba con 10. Todo ello gracias a la calidad del andaluz.

La afición se lo reconoció cuando fue sustituido. Tremenda ovación a la que se unió más de un hincha cordobés, que añoraba aquellos tiempos en los que Reyes maravillaba a la afición en El Arcángel. Exhibición y aviso a navegantes: José Antonio Reyes ya está aquí, ha venido para quedarse y sobre todo para certificar la permanencia. Como punto a mejorar, su tono físico. Llegó algo justo a los instantes finales, perdiendo incluso algún balón debido a esa fatiga.

Varios apuntes finales

Como detalles para acabar, en primer lugar destacar el pundonor de Olabe. Jugó en la derecha y no fue su mejor día con balón. No obstante, el trabajo que aporta y el sacrificio son fundamentales. En la izquierda, Nando fue de más a menos pero puso en aprietos a los defensores visitantes con su velocidad. Como auténtico corrector, Fausto Tienza estuvo impecable en las ayudas, al envite en cada balón disputado y siempre cerca de la línea defensiva como comodín. Un fijo en cualquier esquema.

Ortuño fue una de las notas menos positivas | Fuente: Extremadura UD

Como punto no tan positivo, Ortuño sigue sin estar fino. Le preguntaba precisamente en rueda de prensa sobre el papel del ariete a Manuel Mosquera. El técnico destacó su trabajo, todas las cosas que hace tanto en el juego aéreo, como a la hora de descargar de cara. Comentó también que evidentemente va a ir a más y meterá goles, pero el comandante fue optimista con su rendimiento. Yo no lo soy tanto. Se vio un Ortuño de nuevo frío con balón, sin confianza, carente de desparpajo. Debe despertar ya porque su papel se antoja clave.

En definitiva, una afición entregada que empujó al nuevo ejército de Manuel Mosquera a por el triunfo. Tres puntos más que le mantienen a cuatro de la salvación. El Zaragoza no termina de despegar, el Tenerife inmerso en un mar de dudas y el Lugo con tres puntos sin saltar al césped. Lo que no cabe duda es que el Extremadura se ha apuntado a la terna por la permanencia. 

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