El Carlos Belmonte recupera pulsaciones

Albacete respira fútbol. Sobre todo en una temporada en la que el equipo de la ciudad está sobresaliendo. Hay una palabra que define el aroma que se aprecia: ilusión. El estadio presenta un aspecto inmejorable cada vez que juegan los de Ramis, y los aficionados, tienen en mente el regreso a Primera División. No obstante, la entidad albacetista atravesaba ahora un momento agridulce: cuatro partidos sin vencer, cuatro partidos sin anotar gol y dos derrotas consecutivas. Pero el sábado había tarde de fútbol en Albacete, y la magia no faltó a su cita con el Carlos Belmonte.

Manuel Mosquera, la última baza del Extremadura

Dos dinámicas opuestas se medían en tierras manchegas. Los locales recibían la visita del Extremadura UD, un equipo renovado en el mercado invernal, que siempre ha dejado buenas sensaciones en cuanto a juego y que va de la mano de un técnico que, aunque esté recién llegado, ya ha demostrado que el objetivo de la permanencia en sus manos es más que posible.

Manuel Mosquera es el hombre que ha aportado la frescura que necesitaban los de Almendralejo para desahogarse y desinhibirse. Un entrenador seguro, con personalidad y competitivo es lo que necesitaban los extremeños. Además, el gallego no se achantaba ante la idea de visitar un feudo invicto como el Carlos Belmonte, hogar del club que es ni más ni menos que el tercer clasificado de La Liga 1|2|3. Aseguraba en la rueda de prensa previa al partido que saldrían a ganar, y que lo harían porque tenían cualidades para hacerlo.

Ramis no se esconde ante la adversidad

Este cambio tan positivo que se ha vivido en la provincia de Badajoz, poco tiene que ver con la forma en la que llegaba el ‘Alba’ al partido. En una posición tan alta de la tabla como la suya, no se cuenta ni con dos segundos para tomarse un respiro. El mínimo descuido te desplaza del objetivo, y los de Ramis, de haber continuado así, se habrían quedado en tierra de nadie entre los puestos de ‘playoffs’ y el ascenso directo, es decir, habrían dado un paso atrás. Por ello, era su primera final del curso. Sin embargo, el técnico catalán tenía fe en sus jugadores. El viernes ya comentaba que el equipo no tenía que levantarse porque no se había caído. Y en una exhibición de empeño, coraje y lucha, el Albacete Balompié retornó a la senda de la victoria. Eso sí, el camino no fue nada fácil.

Carlos Belmonte

Eugeni celebra el gol de la victoria | La Liga

Los primeros minutos transcurrieron en la portería de Casto, pues los manchegos entraron al partido con un hambre voraz, sin duda provocado por haber aguantado cuatro semanas sin probar los deliciosos bocados de los goles. La banda derecha de los locales, era una autopista para Álvaro Tejero, quien dio un recital apoyándose en sus asociaciones con Susaeta, un “viejo rockero” que está firmando un 2019 espectacular.

El Extremadura estudió y anuló a los locales

Pero la intensidad del cuadro albacetista disminuyó, y los de Mosquera aprovecharon para dar un paso al frente y aumentar su presencia en la zona de ataque. Lo hicieron tan bien que al descanso se marcharon con algo de superioridad, confundiendo a un Albacete que, tras su buen comienzo, no esperaba entrar al túnel de vestuarios en esa situación. El gran fútbol de José Antonio Reyes entre otros, había conquistado el centro del campo.

El Extremadura manejó muy bien los tiempos del partido; sabía cuándo atacar y cuándo defender y sabía dónde colocar la línea de presión, es decir, sabía cómo hacer daño a su rival. Y su rival, siendo consciente de ello, activó un plan más vertical y directo, en el que el centro del campo perdió algo de control pero la ofensiva se vio muy reforzada, provocando ocasiones de todos los colores.

Ante todo pronóstico, eso no evitó el nerviosismo de la grada, ya que por mucho peligro que generara el Albacete, el balón no entraba entre los tres palos, mientras que los visitantes seguían bien ordenados y en ocasiones, acercándose con mucho peligro a la meta de Tomeu Nadal, sobre todo tras la entrada de Kike Márquez. Los fantasmas de las últimas jornadas reaparecían en el feudo blanco.

El mago vuelve a casa

Pero también reaparecía un hombre fundamental para Ramis: Eugeni Valderrama. El mago del Albacete Balompié. Y ante la impotencia de sus compañeros, se sacó un conejo de la chistera para rescatar a su equipo en el minuto 88. El pitido final sirvió para contrarrestar sensaciones, el Albacete abandona el pesimismo y la negatividad, mientras que el Extremadura se topa con un golpe de realidad. Aún así, los extremeños no vuelven a casa de vacío. Pueden estar muy orgullosos de su juego, que de hecho, lo están. Cómo ha comentado Mosquera en las declaraciones post partido, han hecho todo lo que tenían que hacer, y bien, excepto anotar el gol.

Cuajar buenas actuaciones es lo que caracteriza a un buen jugador, pero aparecer cuando los tuyos te necesitan y “tirar del carro”, está a la altura de muy pocos. Y Eugeni lo hizo. El mago volvió a pisar el césped del Carlos Belmonte, y con él, la magia y el gol fueron de la mano para brindar a la parroquia albaceteña, otra tarde en la que la palabra clave vuelve a ser la de siempre: ilusión.

Deja un comentario