Un León herido, con muchos altibajos

El Real Zaragoza vive tiempos duros. Una mala planificación deportiva, un mal inicio de temporada y 3 entrenadores han hecho que el equipo aragonés este situado en la decimoquinta plaza.

Desde la llegada de Víctor Fernández, el equipo maño ha revivido de una situación que parecía ir cuesta abajo y sin frenos, pero aun así siguen dejando carencias, especialmente en la parcela defensiva. Cuando se anuncio al entrenador aragonés, tras la derrota del Real Zaragoza en Coruña, los ojos y corazones de todos los zaragocistas se iluminaron.

El entrenador que le había dado la Recopa de Europa en el año 1995 llegaba a Zaragoza con una idea de fútbol inmaculada, con un gran trato de balón y unas alineaciones con mucha personalidad. Pero pronto empezaron a aflorar las mencionadas carencias.

El equipo encontraba una falta de gol preocupante, a balón parado sufría mucho y los equipos vencían al Real Zaragoza con lo mínimo. La preocupación volvía a sobrevolar el Estadio de La Romareda.

Un partido de vital importancia

Tras dar buena imagen pero caer derrotados en Granada, el Real Zaragoza preparaba la semana con la vista puesta en el Elche. El equipo ilicitano ya le venció en la primera vuelta y estaba situado en una gran décima posición, dando cuenta de que es un recién ascendido.

En la previa al partido, Víctor Fernández resaltó que tenía muchos problemas para confeccionar la convocatoria, ya que debido a la acumulación de amonestaciones no podría contar con Nieto y Jorge Pombo, dos fijos en el esquema del entrenador aragonés.

Para subsanar la baja del lateral, el capitán Alberto Zapater tuvo que actual como lateral, algo a lo que se está acostumbrado últimamente y posición en la que cumple, no sin ciertas dificultades. La del habilidoso extremo, la ocuparía un Diego Aguirre que había pedido la titularidad con actuaciones, cuanto menos, notables.

Un encuentro de nervios que sirvió para respirar al León

El partido se puso de cara muy pronto para los locales, pues tras un gran centro de Pep Biel, el aragonés Miguel Linares marcaría su primer gol en La Romareda como jugador del Real Zaragoza. El de Fuentes de Ebro, como buen zaragozano, se beso el escudo del León demostrando su amor por esa camiseta.

León

Miguel Linares besa el escudo del León | Diario Aragonés

Ese gol tan tempranero dio alas al Real Zaragoza, que fue dominador en buena parte del encuentro ante un Elche que sufría, sobre todo, para ganar la batalla en el medio del campo. Ahí, James Igbekeme, una vez más, se hacía omnipresente. En La Romareda se vivía una sensación de satisfacción con el equipo y sobre el césped la impresión de que el partido no se escaparía.

Nada más lejos de la realidad. El Real Zaragoza salio dormido en la segunda parte y fue el Elche quien comenzó a intimidar a la defensa del Zaragoza, que achicaba balones por medio de un gran Guitian y un dubitativo Dorado.

Cuando el colegiado del encuentro señaló el final de la contienda, una nube de relajación sobrevoló La Romareda. Esta victoria alejaba la zona de descenso en la cifra de 7 puntos tras la derrota del Extremadura.

El león, tras unas semanas ahogado, vuelve a respirar.

Deja un comentario