Con los tres puntos automáticos que sumará el Cádiz la próxima jornada en sustitución de su visita a Reus, el conjunto entrenado por Álvaro Cervera habrá sobrepasado su objetivo. Una vez más, y por tercer año consecutivo, los deberes estarán hechos mucho antes de la finalización del campeonato. El modelo implantado por el técnico ecuatoguineano ha calado muy hondo en el corazón de los cadistas. Trabajo, orden, eficiencia o seguridad defensiva son parte innata del modus operandi de este cuerpo técnico, que ha sabido trasladar las lecciones tácticas al fútbol de sus jugadores.

Sin embargo, ante el Córdoba se vio a un Cádiz muy distante de los deseos de Cervera. Los amarillos tenían un calendario a priori asequible. A posteriori, no lograron pasar del empate ante dos rivales de la zona baja. Frente al Lugo, el técnico cadista quiso plasmar un juego más combinativo (así lo pedían sectores de la grada) en línea de tres cuartos de campo, por lo que volvían a un once jugadores como Ager Aketxe o Álex Fernández. El plan no salió como se esperaba y Cervera tuvo que recular en la segunda mitad introduciendo a Edu Ramos en la medular y a Dejan Lekic como referente en ataque.

Una nueva oportunidad

Tras el mal sabor de boca que originó el duelo contra el Lugo, el domingo había una nueva oportunidad para resarcirse. Cervera contaba con ausencias muy sensibles debido a las convocatorias internacionales. El venezolano Darwin Machis era convocado por la tricolor, mientras que Manu Vallejo se estrenaba en una llamada nacional con la sub-21 española. A pesar de ello, el Córdoba visitaba Carranza en horas bajas. El conjunto blanquiverde venía en una situación deportiva muy difícil de revertir, colocado en el último lugar de la tabla a nueve puntos de la salvación.

En la previa del encuentro el entrenador del Cádiz ya advertía que se iba a ver a un equipo como él quería. Marcos Mauro sustituyó a Sergio Sánchez en la zaga. Alfonso Espino volvía a ser titular en el lateral izquierdo. En la medular, doble pivote conformado por Jose Mari y Edu Ramos. Por las bandas, Jairo y Salvi. Con más libertad posicional alineaba a David Querol, que acompañaba a Lekic como hombre más adelantado. Un once tipo Cervera, sin experimentos. Como novedad, en el banquillo se sentó Javi Navarro, jugador del filial y que se estrenaba en una convocatoria del primer equipo.

El Cádiz pudo adelantarse en la primera parte

A pesar de que todo parecía indicar que el Cádiz no pasaría demasiados apuros, el encuentro se trabó y se convirtió en un juego vacío por parte de los amarillos. Los primeros compases fueron dominados por los locales. Hizo daño al Córdoba mediante balones largos buscando a Querol. Fue un movimiento que vimos en varias ocasiones en el primer cuarto del partido. Lekic simulaba ir a recibir para generar un espacio a su espalda que aprovechaba David. Así casi llega el primero, pero el jugador cadista mandó su disparo desviado en el mano a mano frente a Abad. También de esta manera se reclamó penalti en el área cordobesista, por una posible infracción en forma de codazo sobre Querol.

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Querol en una disputa | Diario As

Durante los minutos posteriores, el dominio del balón estuvo monopolizado por el Cádiz. Pero sin ser demasiado incisivo. Una internada por el costado zurdo de Salvi que terminó en un disparo fuera de Lekic fue lo más destacable. Fue en este tramo del partido cuando el conjunto de Cervera más echó de menos a Álex. En primer lugar, por la cantidad de saques de esquina donde no se aprovechó el poderío aéreo de torres como Kecojevic. Un buen rematador requiere de un buen lanzador. En segundo lugar, a la hora de construir jugadas, se necesitó a un jugador que conectara la medular con la delantera.

Antes de que finalizara la primera mitad llegaríamos a la jugada polémica del encuentro. Un balón despejado llegaría a la frontal del área a dominios de Edu Ramos. El futbolista malagueño empaló una potente volea que sería interceptado por el brazo izquierdo de Luis Muñoz. El penalti fue clamoroso pero el árbitro del encuentro, David Pérez Pallas interpretó que no había infracción.

Segunda parte decepcionante

Con todo eso se llegó a la segunda mitad. Cervera movió filas en el plantel amarillo e introdujo en el césped a Álex Fernández. El damnificado fue Querol. Resultó acertado el cambio, pues en el 59, el madrileño centraba un balón a la frontal del área pequeña. Ahí entró Keco a rematar un esférico que, tocado por Abad, se quedaba a escasos centímetros de sobrepasar la línea de gol. Sin embargo, un inexplicable gesto de Quintanilla hacia que el balón acabara entrando. Se adelantaba el Cádiz con una pizca de fortuna.

A partir de ahí, parecía que el Cádiz iba a ser dueño y dominador del partido. Todo lo contrario. Una magnífica jugada individual de Andrés Martín iba a ser aprovechada por Piovaccari. El extremo cordobesista tomó la espalda de Alfonso Espino, encaró a Marcos Mauro y pusó un balón perfecto a la cabeza del ariete. El Córdoba empataba el encuentro apenas siete minutos después de sufrir el revés.

El central argentino del Cádiz tuvo que ser sustituido por lesión, y en su lugar entró Renella. También debutó el joven delantero Jovanovic. Cervera quería acumular hombres arriba que pudieran rematar balones al área de Jairo o Salvi. El serbio tuvo una actuación destacada, y fue uno de los puntos a favor del encuentro.

El Córdoba pudo remontar

El plantel visitante pudo dar la campanada. Pero Bodiger estrelló su definición al palo. Corría el minuto 70 y el Carranza enmudeció por un momento. La fortuna se alió del lado local y la pelota no entró.

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El Cádiz no pasó del empate | La Voz de Cádiz

Una de las claves tácticas del encuentro fue el cambio de posición de Edu Ramos. El futbolista malagueño había acaparado toda la medular, lo que le había permitido al conjunto amarillo no sufrir apuros a la hora de que el Córdoba construyese jugada. Cervera decidió pasar a Edu a la pareja de centrales junto a Keco tras la lesión de Mauro. Ahí el Cádiz perdió el centro del campo y tuvo que comenzar a buscar balones largos a Renella y Jovanovic. Rafa Navarro, técnico visitante, aprovechó para sacar a Aguado y tener más poder en esa zona.

Hasta el final, el Cádiz tuvo algún acercamiento. Renella definió tras una fallo en la salida de balón blanquiverde. Su disparo fue repelido por Carlos Abad. Rozando el pitido final, Renella acarició el gol del triunfo tras peinar un centro desde la izquierda de Jairo. No llegó a conectar el cabezazo y el esférico se paseó por delante del meta visitante.

La palabra ascenso quema

Como cada temporada tras el ansiado regreso a la categoría de plata, el objetivo inicial del club no era otro que el de la permanencia. Desde la entidad era bien sabido que había que caminar por unos lares tan exigentes con los pies bien puestos en el suelo. Y, sólo quizás, ese ha sido el problema. A partir de conseguir la meta original el equipo se desinfla. Pasó el primer año tras ganar al Girona (acabó en posición de ascenso directo) en Montilivi con goles de Ortuño y Álvaro. En el segundo tras la vuelta, era a mediados de marzo cuando el plantel comenzó a bajar el nivel y a dejarse puntos. Finalmente, sería Darwin Machis el verdugo amarillo en la última jornada en Los Cármenes.

Es así. Una vez el equipo asegura la permanencia, la palabra ascenso empieza a aparecer por todos lados. Y parece que no es lo que mejor le viene a la plantilla. Así lo aseguraba Cervera en la previa del encuentro ante el Córdoba. El míster gaditano no tiene pelos en la lengua a la hora de hablar ante los medios. “El mismo Cádiz se ha metido una presión que no nos beneficia. Pero no es de este año, viene de atrás. Ir andando nos viene bien pero cuando nos dicen que tenemos que esprintar se nos trastocan los planes. No tenemos la cabeza en el mismo sitio ni la mentalidad. Siempre nos pasa cuando alcanzamos los 50 puntos y se habla más del ascenso que de otra cosa, ahí nos atascamos”. Es la crisis de los 50 del Cádiz.

14 días por delante

La próxima jornada el Cádiz no tendrá encuentro debido a que le toca jugar contra el Reus. Su próximo rival será el Real Zaragoza, de nuevo en Carranza, donde Cervera sí podrá contar con Machis y Vallejo. Podrá entrar en la convocatoria Jon Ander Garrido. El vasco parece que ya está recuperado de sus problemas físicos. Por otra parte,  Jose Mari vio su quinta tarjeta amarilla y tendrá que acatar un partido de sanción. También se está a la espera de saber el alcance exacto de la lesión de Marcos Mauro.

Por lo tanto, Cervera dispone de catorce días para preparar el encuentro. El Cádiz debe ganar para evitar que se abra una brecha mayor con el Mallorca. El conjunto bermellón se encuentra imparable y ocupa en estos momentos la sexta posición tras su victoria, precisamente, ante el Zaragoza.

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