El Rayo Majadahonda, descargando de nuevo su electricidad

El mercado de invierno es algo que afecta, para bien o para mal, a todos los equipos de La Liga 1|2|3. Para los que saben aprovecharlo, supone un impulso para afrontar con tranquilidad el siempre durísimo tramo final de competición, mientras que para los que no, puede suponer el hundimiento más profundo. El caso del Rayo Majadahonda parece encuadrarse en la primera opción.

El mercado de invierno, decisivo

En el caso del Rayo Majadahonda, un equipo con muy buen fútbol pero con dificultades para ver puerta, el periodo de fichajes tuvo una de cal y otra de arena. El club madrileño tuvo que ver como dos de sus atacantes se marchaban. Toni Martínez puso rumbo al CD Lugo, dejando dos tantos en su haber, mientras que Aitor García, pieza clave para Iriondo tanto en el juego como en la faceta goleadora (cuatro tantos), llegaba a El Molinón para vestir los colores del Sporting de Gijón.

Rayo Majadahonda

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A priori, el cielo se volvía oscuro en el Cerro del Espino, ya que además, los majariegos habían terminado la primera vuelta tan sólo una posición por encima del descenso. Sin embargo, lo que parecía que iba a ser una tormenta incontrolable, ha resultado ser un soplo de aire fresco. A través de una buena gestión y un paso adelante de algún que otro jugador, el Rayo vuelva a caer con fuerza sobre sus rivales.

Aitor Ruibal, dueño y señor del ‘Rayo’

Aitor Ruibal es uno de esos jugadores renovados. El delantero ha aprovechado a la perfección la marcha de sus ahora excompañeros, pues sólo en lo que va de segunda vuelta suma ya cuatro goles (nueve en toda la temporada). Por otro lado, Benito ha sido otro de los que ha visto como su rendimiento se ha relanzado. Quizá no en cuanto a número de goles, pero sí en cuanto a juego, mostrando un gran nivel en la mayoría de sus actuaciones.

Perfecta adaptación de los recién llegados

Si con esto no era suficiente, los fichajes de la entidad madrileña también han encajado perfectamente en el puzzle de Iriondo. Manu del Moral aporta veteranía y experiencia a un grupo joven; Romera, por su parte, se ha convertido en un fijo para el técnico, seis partidos disputados y seis titularidades; y por último, Héctor Hernández parece haber encontrado su sitio tras no hallarlo ni en Albacete ni en Málaga, habiendo anotado ya tres dianas y demostrando que puede aportar muchas cosas al grupo.

Se alejan los nubarrones del Cerro del Espino

La consecuencia de que tantos engranajes encajen y fluyan con tanta eficacia se ha visto claramente tanto en el juego como en la tabla clasificatoria. Desde destacar con mucha superioridad frente a rivales como Alcorcón o Numancia a situarse a siete puntos del descenso, algo que no les permite relajarse en exceso, pero les da un margen que antes no poseían. El cielo se ha despejado en el Cerro del Espino, hogar de un Rayo Majadahonda que quiere permanecer por mucho tiempo en el fútbol profesional.

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