Natxo González, hasta aquí 

Sin ninguna duda, la llegada el pasado verano, incluso antes, de Natxo González al banquillo deportivista, parecía una buena noticia para los herculinos. Natxo ascendió al Reus, lo hizo un equipo fiable en la Liga 1|2|3 y tras ello llevó al Real Zaragoza a volver a luchar por el ascenso en el playoff.

Para entonces, ya era técnico del Depor para esta temporada y terminó cayendo ante el Numancia en aquella promoción. Pero la segunda vuelta de los maños fue tan espectacular… que sólo invitaba a ser optimistas con su futuro en A Coruña. Sin embargo, no todo ha sido un camino de rosas en el Depor. Y hasta aquí, hasta hoy, ha llegado la etapa de Natxo González en el conjunto coruñés. El castillo de naipes se derrumbó.

De la ilusión a la impotencia

Lo cierto es que los inicios no fueron negativos. El Deportivo se convirtió, durante gran parte de la primera vuelta, en uno de los equipos que mayores halagos recibió por su juego y resultados. La pareja formada por Quique y Carlos Fernández pareció, por momentos, ser letal para aspirar al ascenso directo como firme candidato. Pero Carlos cayó lesionado, la fiabilidad goleadora se esfumó y las debilidades ocultas florecieron al exterior.

Sin Carlos Fernández, el sistema se tambaleaba. Además, Fede Cartabia no terminaba de tener continuidad física y Natxo pareció dudar. La convicción se esfumaba. Y con el paso de las semanas, cada vez más todo parecía dominado por la improvisación.

Dudas e inseguridad que arrastraron al equipo a la crisis

En tal ecosistema, el grupo necesitaba estabilidad y seguridad. Y nada de ello ha sido ofrecido por su técnico. Tumbos continuos, en los que Saúl o Mosquera pasaban del once a la grada sin motivo aparente. Protagonismo para un Didier Moreno que no ha logrado aclimatarse al equipo y variaciones en el once y en el sistema de juego cada semana. Ni el rombo, ni el doble pivote. Ni con uno ni con dos delanteros.

Natxo González

Natxo González, destituido

El vaivén de soluciones no hizo más que desconcertar a la plantilla y desesperar a una afición dividida que trasladaba su nerviosismo a los jugadores. Hasta tal punto, que el propio Natxo percibió que para su equipo jugar en casa se convertía en un problema. De hecho, son ya 6 los encuentros consecutivos en los que el Depor no conoce la victoria.

La situación, tras caer ante un Rayo Majadahonda que les noqueó con el fútbol que todos conocemos a los majariegos, era ya insostenible. Nadie en Coruña creía en Natxo y probablemente el vestuario tampoco lo hacía. Y es que los de Iriondo evidenciaron todos los problemas que el equipo gallego está sufriendo. Ante ellos, el Depor se derrumbó y fue entonces cuando Natxo agotó su crédito. No habrá sido por paciencia. Pero hasta aquí ha llegado Natxo González y quizá demasiado haya aguantado observando la trayectoria que acumula en las últimas semanas.

El futuro, incierto aunque a favor

El sustituto de Natxo se enfrentará, para empezar, a un Osasuna líder en El Sadar. Una prueba absolutamente tremenda para medir la capacidad del nuevo inquilino del banquillo gallego. Todo hace indicar que será Pep Lluis Martí, ex del CD Tenerife. La situación, aunque complicada, es reversible. Entramos en la fase decisiva y a estas alturas, por arriba, todos están a tiempo de todo.

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