Granada CF, sin hacer apenas ruido

Sin hacer demasiado ruido: así se acerca el Granada CF a la recta decisiva de La Liga 1|2|3.

Lo hace como segundo clasificado de la categoría con 61 puntos, que no es moco de pavo. Y es que la temporada de los pupilos de Diego Martínez roza la matrícula de honor y podría llegar a alcanzarla si mantiene lo exhibido durante todo el curso en las 9 jornadas restantes.

Granada CF

Tras una temporada aciaga en la que los play-off le fueron esquivos, los nazaríes tenían como obligación levantarse y comenzar a trabajar en un nuevo proyecto capaz de competir al 100% en todos y cada uno de los encuentros que plantea una categoría tan impredecible como la vida misma. Y precisamente, la competitividad es la característica que lleva grabada a fuego el Granada esta campaña. En cualquier escenario, ante cualquier rival y en cualquier circunstancia, los rojiblancos dan el callo: son un equipo sólido atrás, equilibrado y eficaz en el área contraria a pesar de no tener un “9” goleador como tal.

Una columna vertebral de categoría 

De la solvencia defensiva de un Germán Sánchez que ha emergido como uno de los centrales más poderosos de la categoría, a la capacidad creativa de un Ángel Montoro que ve el fútbol distinto al resto. Pasando por el desequilibrio de Puertas, Vadillo o Fede Vico. O la entrega y el oficio constante de futbolistas curtidos en mil batallas como Quini o Víctor Díaz.

Tampoco hay que olvidar la figura de un Rui Silva que va camino de alzarse con el Zamora de la categoría. Los ya mencionados y el resto del plantel conforman un cóctel perfectamente mezclado por un técnico que lejos de venirse abajo tras no cumplir sus objetivos en Pamplona, ha sacado a relucir todo su nivel para hacer soñar de nuevo con la élite al Nuevo Los Cármenes.

El objetivo, sólo a nueve pasos

Quedan poco más de 2 meses, quizás más en el caso de que un obstáculo les impida seguir avanzando al ritmo que han llevado hasta ahora. Lo que está claro es que el Granada competirá hasta el último segundo del último choque que dispute, porque lo lleva en su ADN, porque son un bloque, y porque, qué narices, son un equipazo con mayúsculas.

Todo esto, sin copar portadas, con paso ligero y sigiloso. Sin hacer ruido. Y eso bien merece una portada.

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