Rubén García, el rockero rojillo

Dicen que ser rockero es, también, ser rebelde. Sin embargo, esa definición se queda bastante corta para expresar todo lo que representa el concepto. Algo similar ocurre con Rubén García, futbolista de Osasuna. Rubén García es, en cierto modo, un rockero del fútbol. Y en este caso, es el rockero rojillo. La temporada de Rubén en tierras navarras merece un vinilo independiente para ser analizada. Uno en el que cada canción que se escucha es mejor que la anterior.

Rubén García

Rubén García celebrando un gol | osasuna.es

Porque Rubén se expresa ante el mundo con su fútbol, como las grandes estrellas del rock. Un fútbol rebelde, eléctrico, repleto de destellos. Un estilo futbolístico que fácilmente se puede asemejar, por características, al rock and roll más exquisito. El de Xátiva se maneja en el verde como si emplease el terreno de juego para desahogarse a través del juego. Es su forma de expresarse ante el mundo, como alma libre, única e inimitable, en la que cada balón que maneja amenaza con convertirse en obra maestra.

El fútbol en la sangre, como forma de vida

Ver jugar al valenciano siempre representa exponerse a descubrir algo que va más allá de lo convencional. Rubén se mueve por todos los frentes del ataque. Con inteligencia y a la vez con la picardía de aquel que entiende el fútbol como un acto de rebeldía. Él no sorprenderá a las defensas rivales con movimientos preconcebidos. Lo hará desbordando imaginación, emanando de sus botas la magia que brota de sus ideas. Sería sensato aseverar que Rubén García es un jugador que entiende el fútbol como forma de vida. Porque siente y entiende cada jugada que brota de su interior. De forma natural, convirtiendo en sencillo aquello que para la mayoría sería una quimera.

Rubén García

Rubén en conducción | El Desmarque

Y quizá ahí, en esa forma de entender el fútbol, de llevarlo en la sangre, en las venas, resida el secreto de un jugador que se ha convertido en exponencial. Ha elevado en esta temporada 2018-19, quizá por haber encontrado en Osasuna ese hábitat natural en el que sentirse entendido, su música a la categoría de suprema. Porque en Pamplona, Rubén García puede ser él mismo. Allí ha encontrado su “yo” interno. Ese que quería salir y lo ha hecho en forma de explosión futbolística que se transforma en caviar para los sentidos.

El fútbol, como el rock, es más que un deporte

Volviendo al inicio de estas líneas, dicen que el rock es más que una simple música que se escucha. Y probablemente, para Rubén García, el fútbol, como el rock, es algo más que un simple deporte. Un futbolista diferente, con poesía de rima libre, como lo es su fútbol, sin guión establecido, pero de ejecución galvánica e imprevisible para el contrario. Probablemente, su definición encajaría en el espectro de los magos, aunque con el nivel de imprevisiblidad que interioriza, se acerque al de los genios. Rubén García hace música con el balón y Osasuna disfruta, incluso sueña, con que juntos puedan tocar en los escenarios más emblemáticos del fútbol nacional.

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