Álvaro Giménez, el trabajador del gol

Para valorar aquello que se posee, en ocasiones se hace necesario recordar carencias pasadas. Álvaro Giménez es claro ejemplo de ello. En Almería hacía tiempo que se añoraba contar con un delantero con las cualidades del ilicitano. Un trabajador del gol. Un currante al servicio del equipo.

Álvaro Giménez

Álvaro Giménez celebra un gol ante el Sporting | Ideal

Llegaba Álvaro a la UDA el pasado verano y lo hacía para ser el nueve referencia, algo que, en realidad, no había sido nunca hasta la fecha. De manera residual, quizá con algo más de continuidad en dicha demarcación a final de la pasada temporada en Alcorcón, aunque envuelto en un mar de dudas sobre su posible rendimiento como referencia. En cualquier caso, Fran Fernández lo tenía claro y su apuesta no aceptaba negociación. Álvaro era su ‘9’.

Un ‘9’ sin el respaldo del gol a la espalda

Álvaro había jugado en Primera con Mallorca y Elche. Un total de 32 partidos, con dos goles como bagaje. En tres temporadas en Segunda División, las tres últimas, había acumulado en Elche y Alcorcón 100 encuentros para un total de diez goles. Así que no, el ilicitano no tenía el respaldo de los números. Sin embargo, Fran le convenció para alistarse en el ejército del gol. Era el momento de medir la capacidad goleadora de Alvarito.

Ávaro Giménez

Álvaro celebra junto a sus compañeros | Diario AS

Por personalidad, el jugador ya tenía mucho ganado. Optimista, Álvaro vierte sobre el terreno de juego probablemente muestras de su personalidad fuera de él. Nueve meses después de su llegada, no sólo ha disipado las dudas que rondaban entre el aficionado rojiblanco, sino que se lo ha metido en el bolsillo a base de esfuerzo y compromiso.

Álvaro Giménez, un atrapasueños contagioso

Una referencia ofensiva, en todos los sentidos. Sin haberse desenvuelto asiduamente en ello, Álvaro aparenta haber nacido con todas las cualidades que cualquier nueve debiese poseer. Para empezar, porque goza del control del tiempo y el espacio. Controla a la perfección los espacios en cancha contraria, los tiempos de colocación, el arte del cuerpeo ante el rival y el uso proporcionado del cuerpo para adquirir ventaja en los duelos con las defensas. Ello le permite erigirse ganador en un alto porcentaje de enfrentamientos directos por el control de la posesión. Y con ello, ofrecer a su equipo la posibilidad de armar su ataque en situación ventajosa.

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Con dichas virtudes, el ilicitano se convierte en un desahogo para el bloque. Adicionalmente, también se transforma en un ‘atrapasueños’. Porque su capacidad para cazar envíos por alto, controlarlos y distribuir permite al Almería construir esos sueños en forma de amenaza ofensiva por ambos costados. También para hacerlo asociándose por el centro, ya que su capacidad asociativa es una de sus señas de identidad. Por eso Álvaro no caza balones, caza los sueños transformados en fútbol de altos quilates que produce su equipo en fase ofensiva.

Desgaste físico que no está mermando su capacidad

En el juego que desarrolla, el trabajo es un sustento fundamental. Álvaro es un trabajador incansable, con el esfuerzo innegociable como máxima y la lucha continua convertida en obligación propia. Con tal carta de presentación, abrir la puerta del corazón de la afición rojiblanca ni tan siquiera era cuestión de tiempo. Se abrió de forma natural, por inercia, y sin necesidad de esperar.

Álvaro Giménez

Álvaro, pura garra | Cadena Ser

Con ello, Álvaro Giménez se convierte en un desahogo para el equipo. Porque el futbolista ilicitano no sólo es trabajo, también añade multitud de cualidades adicionales a su juego. Es la punta de lanza de la presión alta de la UD Almería, con Juan Carlos Real como inseparable compañero. En ella, maneja la elección de los momentos a la perfección, para realizarla de forma agresiva cuando el equipo le acompaña o para ejecutarla en posiciones más atrasadas, evitando que las líneas del equipo se estiren. Ello otorga al equipo protección, valiéndose de un gran sentido de la orientación, colocación y rigor táctico.

Con tan altas dosis de esfuerzo y desgaste físico, lo natural sería que su capacidad o efectividad cara a puerta se viese mermada. Sin embargo, Álvaro Giménez alcanza a estas alturas la docena de goles, siendo el tercer máximo artillero de la categoría. Probablemente, el cansancio como consecuencia de ese esfuerzo mencionado, haya provocado que la cifra esté incluso por debajo de la que podría alcanzar con algo más de dosificación. Sin embargo, lo que Álvaro Giménez aporta a su equipo va mucho más allá de los goles. Se eleva por encima de los números y de los tangibles, porque sus intangibles alcanzan aún mayor importancia. Porque Álvaro Giménez es, sin duda, ‘el trabajador del gol’.

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