El Córdoba se quiebra

No pretendía el titular de estas líneas representar un doble sentido, aunque bien podría serlo. Porque el Córdoba se quiebra tanto deportiva como institucionalmente. La situación es límite y las consecuencias podrían ser terribles. Sin embargo aquí nos centraremos, como siempre, en lo deportivo. Y ahí, el Córdoba tiene un problema que se acentúa tras cada partido.

Ni Francisco, ni Sandoval, Curro… ¿Ni Navarro? 

La temporada del club blanquiverde está repleta de vaivenes, de pasos en falso y cambios de rumbo. Francisco no llegó a comenzar la temporada, sintiéndose engañado. Regresó un Sandoval al que la afición idolatraba pero terminó fuera, y es que el rendimiento no despegaba. Tras el, un Curro Torres que trató de imponer su estilo y dotar de personalidad al equipo. Los malos resultados y la fragilidad defensiva le terminaron devorando.

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Los jugadores, cabizbajos | ABC de Sevilla

Llegó entonces Rafa Navarro, y como todos, aprovechó el efecto de la novedad aunque paulatinamente se apaga de nuevo. El problema del Córdoba no aparenta encontrarse en el banquillo, sino en el vestuario y en el campo. Un proyecto que se tambalea desde el inicio, sin un plan ni hoja de ruta establecida. Debilitado económicamente y, por ende, deportivamente. Y es que, aunque sea sobre el verde donde se externaliza todo, el origen de todo se localiza en los despachos.

Tropezar con la misma piedra y volver a tropezar

Parece el destino blanquiverde. El Córdoba gestó el milagro la pasada temporada y lo hizo sobrepasando los límites, de la lógica deportiva y también los salariales y económicos de la categoría. Ello le sirvió para mantenerse en el fútbol profesional, aunque también para comenzar a fabricar una temporada aún más compleja. Castigado con el límite salarial más bajo, jugadores como Kiescek y Edu Ramos tuvieron que marchar por obligación y a Córdoba no llegaron los refuerzos que a Francisco prometieron. El técnico se cansó de esperar y Sandoval persiguió un nuevo milagro, aún más quimérico que el anterior. Una nefasta gestión de los recursos y de los activos, sin saber aprovechar la propiedad de jugadores revalorizados como Guardiola para sanear cuentas, hizo el resto.

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Sergi Guardiola | ABC Sevilla

En el mercado invernal se trató de paliar un poco la sangría pero no sólo era tarde sino también insuficiente. Como insuficiente es lo que la plantilla ha desarrollado en el terreno de juego. Aunque eso, sin más, sólo es respuesta a la gestión de un club a la deriva. Sin mando, dirección ni rumbo. El Córdoba quiebra, sin solución. La única, de cara al futuro, es la de resetearlo todo. Establecer objetivos, fijar una hoja de ruta, planificar en función de ella y gestionar los activos del club con responsabilidad.

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La afición, agotada | Cadena Ser

Que así sea porque, salvo milagro, nos tendremos que despedir de la afición cordobesista en solo unas semanas. Esa que hace un año nos emocionó y que, pese a su fe, ha terminado bajándose del barco de un equipo que parece haber dejado de latir. Como escribió David Foz a inicio de temporada: “Aguante, Córdoba”

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