Carranza, escenario principal

Llegaba a Carranza un conjunto titubeante que codea su posición con la de los puestos de descenso. Esa condición en un campeonato como este te convierte en un conjunto imprevisible y peligroso. Capaz de mostrar, en apenas noventa minutos, la mejor y la peor de tus caras. Algo así valdría para sintetizar el encuentro disputado entre ambos clubes. Uno, el Cádiz, sólo pensaba en ganar para no perder fuelle y volver a dar una alegría como local. Otro, el Numancia, requería de tres puntos para ahuyentar un poco más los puestos de infarto.

En el conjunto dirigido por Cervera hubo dos variaciones en el once titular con respeto al que alineó en Las Palmas. El experimentado Sergio Sánchez volvía al centro de la zaga tras cumplir su partido de sanción. Ahí lo iba a acompañar Kecojevic. Por otro lado, era Jon Ander Garrido quien retornaba a la titularidad para acompañar en el doble pivote a Jose Mari. El centrocampista vasco se antoja clave en el esquema del técnico gaditano.

Control absoluto amarillo

El Cádiz partió con un 4-2-3-1. Manu Vallejo fue la punta de ataque de una línea ofensiva compuesta por Aketxe en la derecha, Machis a la mediapunta y Jairo por la izquierda. Los cuatro ejercieron en los primeros compases una presión alta que provocó errores y concesiones en la zaga numantina. Durante la primera mitad, la banda formada por Rober Correa y Ager Aketxe estuvo muy activa y generó peligro por esa zona del campo. Ganea, lateral zurdo del Numancia, tuvo que estar muy pendiente a las constantes subidas de Rober. Desde su partido de reflexión, el defensa amarillo goza de un nivel espectacular.

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Rober y Aketxe, letales | La Voz de Cádiz

Aketxe ya había comenzado a engrasar la maquinaria. En el minuto diez, Jairo aprovecharía el rechace de un centro desde la esquina del vasco para hacer el primero de la mañana. Tercer gol en este curso para un jugador que con su entrega defensiva se ha ganado a Cervera.

Fue notable la reaparición del doble pivote formado por Jose Mari y Garrido. Ambos juntos aportan un brutal equilibrio al equipo. Sus funciones en el esquema son múltiples. Son los encargados de ocupar espacios y estar atentos a cualquier pérdida para ir al robo o cortar la contra. Hicieron suyos todos los balones rechazados en segundas jugadas y con su inteligencia táctica permitieron tener más libertad a los cuatro de arriba, además de liberarlos de cargas defensivas.

Apretón numantino en la segunda

En la primera parte el Cádiz había ejercido un control absoluto. El Numancia no inquietó a Cifuentes en ningún momento y todo el peligro lo llevaron los amarillos, que fueron dueños en la medular. Los sorianos acumularon mucho balón, pero no supo ser productivo y ofreció una posesión estéril.

Sin embargo, otro gallo cantó al comienzo de la segunda mitad. Y así se plasmó en el marcador. Fruto de una relajación en la defensa cadista, David Rodríguez se plantó sólo frente a Cifuentes para posteriormente batirlo por bajo. Nacho ganó la segunda jugada, Sergio Sánchez no salió a tiempo y el interior soriano aprovechó para filtrar un balón perfecto al ariete.

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Los entrenadores comenzaron a hacer sus primeras variaciones. El Cádiz necesitaba volver a tomar el control del partido. Los numantinos habían pasado de tener una nula circulación de balón a ofrecer un juego combinativo sobre el césped. La comodidad era para los de López Garai, que movían el balón de un costado a otro. Ante esta situación, Cervera revertió el esquema del equipo dando entrada a Álex Fernández. A su vez, el técnico visitante apostó por Kako en detrimento del sancionado por tarjeta amarilla Diamanka.

Machís al rescate

Con una gran respuesta de Alberto Cifuentes a un disparo directo de Escassi cambiaría el encuentro. Higinio, muy exigido durante todo el partido por las subidas constantes de Correa, fue sustituido por Yeboah. El africano generó cierto temor, pero no supuso mayor peligro para la defensa amarilla. Cervera dio entrada a Renella y Jovanovic en lugar de Sergio y Matos. Garrido pasó el eje de la zaga, Jairo se ocupó del carril izquierdo y Álex retrocedió al centro del campo, aunque con más libertad respecto a Jose Mari.

Ambos delanteros podían venir a recibir, filtrar o abrir a banda para posteriormente buscar el remate. El Numancia comenzó a dar por bueno el empate y el conjunto amarillo acumuló muchos activos arriba. Este movimiento entorpeció en cierta parte la verticalidad de Machís y Vallejo. Dos jugadores necesitados de espacios que vivían en pleno overbooking en el área. El venezolano, avispado, corrigió su posición e, inteligentemente, generó una mayor apertura de campo por su costado. Ahí comenzaría su recital.

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El Cádiz celebra la victoria | Andalucía Información

Y comenzaría dando pistas de como iba a terminar el encuentro. Recibe abierto en banda, se perfila para su pierna diestra y sacude un latigazo al que Juan Carlos respondió brillantemente. A la siguiente que agarró Darwin propició la expulsión de Unai Medina por doble cartulina amarilla. Con uno menos y seis minutos de descuento, el Carranza soñaba. Pero el sueño debió de esperar hasta el último suspiro, aquel en el que Machís volvía a convertirse en el héroe del equipo. Recibe en el costado, encara, se escora y se perfila para, esta vez por raso, dirigir un misil a la portería visitante. Carranza estalló de júbilo y se fundió en un “¡Sí se puede!” atronador. El Cádiz se aferra al playoff y no quiere soltarlo.

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