Osasuna, soñando en rojo con fuerza 

Podríamos escribir hoy sobre el Mallorca, sí. Bien lo merecería un equipo que recién ascendido se mete de lleno en la lucha por el ascenso a Primera. O del Extremadura, sin duda. La mano gigante del Francisco de la Hera emociona. Sin embargo, la portada viaja hasta El Sadar. El hogar de un equipo, de un club, Osasuna, que sueña en rojo. No descansa mientras sueña, no. Porque para soñar hay que dormir profundo y los rojillos hacen de todo, y bien, salvo descansar. Esfuerzo innegociable, esa es la máxima de los de Arrasate.

El Albacete, nueva víctima del infierno rojillo

El encuentro estaba marcado en rojo, nunca mejor expresado. Visitaba el infierno rojillo otro de los grandes equipos de la temporada. El Albacete Balompié de Ramis ha evolucionado durante la temporada hasta convertirse en un auténtico equipazo. Ocurre que en El Sadar, desde inicio de temporada, ganar es una quimera para cualquier huésped. Y el equipo manchego no fue menos.

Osasuna impuso su ley desde el pitido inicial. La primera mitad fue un monólogo en el que los rojillos fueron fieles a sí mismos de forma continuada. Con intensidad, rocosos y solidarios defensivamente. Insistentes, eléctricos, verticales e incisivos en fase ofensiva. El vendaval amenazaba con llevarse todo por delante. Y así terminó siendo en la segunda mitad. En el cuerpo a cuerpo, Osasuna fue vencedor, como acostumbra. Unai García de chilena y Roberto Torres de penalti pusieron nombre a la victoria, aunque el verdadero nombre es Equipo.

Osasuna

Osasuna sueña en rojo | CA Osasuna

Equipo y afición. Una simbiosis espectacular, con una química especial. Si hablábamos de la mano gigante del Extremadura, la de El Sadar está a la misma altura. Un infierno en el que el ambiente que convierte al estadio en caldera es prácticamente inabordable para los rivales. Sólo así es explicable lo que traslada cada quince días de forma visual el escenario. Vivirlo desde dentro, debe ser una experiencia de obligado cumplimiento durante el ciclo vital.

Tres pasos para el retorno a la élite 

Con el pitido final, estallido de locura. Osasuna es consciente de lo cerca que está el objetivo. Pamplona es consciente de que, tras mucho esfuerzo y sufrimiento, sólo tres pasos separan al club de retornar a la élite. Se palpó en el césped y también en la grada. En esa comunión idílica que presenciamos una vez más. Tan cerca y tan lejos a la vez. Al alcance de la mano, aunque aún sin poder agarrarlo. Eso sí, si todo sigue el transcurso lógico ya es sólo cuestión de tiempo. Osasuna, salvo catástrofe, será de Primera. 

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