Un RCD Mallorca de altos vuelos

Realizar un traslado por vía aérea, sin pisar tierra en el transcurso, desde un punto hasta otro. Si se realiza en avión, se producirá un alto vuelo. Esa es la situación del RCD Mallorca. Un equipo que ha realizado un traslado desde el Infierno de la Segunda B al Cielo de la Liga 1|2|3. Y además, lo ha hecho en avión, sin escalas, volando tan alto que además se ha plantado en el final de temporada con opciones de continuar el viaje por el aire.

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El Mallorca celebrando un gol | Mallorca confidencial

Un paso atrás para coger impulso. Así se lo cuestionabamos a Marc Pedraza hace una semana en la radio, y así nos lo confirmaba. Un impulso que venía con mayor fuerza de la que asemejaba. No sólo el paso por la tercera categoría fue efímero sino que el salto perdura. Un salto que es vuelo y que no parece querer detenerse. El Mallorca es, hoy por hoy, un equipo de altos vuelos.

Un motor potente para largas distancias

A veces se habla de vuelos sin motor, pero no es el caso. El Mallorca vuela gracias a un motor potente, una medular curtida en mil batallas. Con Salva Sevilla, que el viaje transcurriese sin sobresaltos prácticamente era una garantía. Un futbolista de una talla inmensa, un recorrido repleto de experiencias elitistas y una calidad al alcance de pocos.

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Salva Sevilla, en el motor | La Liga

Todos presuponíamos esa clase, visión de juego, capacidad organizativa y de generar fútbol desde todas sus virtudes. Pocos imaginábamos todo lo que Salva podía sumar a aquello que ya dábamos por hecho. Su trabajo defensivo y su riqueza táctica le permiten además convertirse en uno de los mejores recuperadores del campeonato. A su lado, Marc Pedraza añade mayor experiencia y rigor táctico a un motor que si bien no es nuevo es de los de mayor valor del mercado. Una garantía. Y con piezas renovadas en la recámara, caso de Baba.

Mucha gasolina en un depósito lleno

Gasolina no falta en el depósito bermellón. Laterales convertidos en locomotoras, aportando profundidad sin descuidar la retaguardia. Salva Ruiz y Fran Gámez iniciaron como un X-15 la temporada, entre los destacados. Pervis y Sastre aportan tanto o más, mientras que Valjent y Raillo se han convertido en una pareja que suma seguridad, fiabilidad y estanqueidad para que no haya escape alguno. 

Las alas también juegan un papel vital 

Y si hablamos de alas, Lago Junior y Aridai son realmente exquisitas. Estabilidad para volar, sin ataduras, afiladas como cuchillos. Dos futbolistas verticales, desequilibrantes, imprevisibles por definición. Con ambos en las mejores condiciones, Budimir se relame imaginando exclusivamente aterrizajes perfectos.

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Aridai en una disputa | Fútbol desde Mallorca

El punta llegado en el mercado invernal se ha adaptado a las mil maravillas a una máquina que ya volaba sola. A otros, como Leo Suárez, les cuesta más encajar en el engranaje, pero aún así continúa aportando y sumando a la ecuación de construcción bermellona.

Y un Comandante de alto rango a los mandos

Vicente Moreno. El valenciano es un comandante ya curtido en mil batallas pese a su juventud. Un técnico que ya ascendió al Nastic, lo dejó a las puertas de la élite y terminó remangado devolviendo también al Mallorca al lugar que no debía haber abandonado.

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Vicente Moreno, el comandante | elmundo.es

No contento con ello, ahora vuelve a estar a las puertas de conseguir, esta vez sí, un largo vuelo que se salte el primer destino para aterrizar en otro aún mejor. Saltarse la estación de Plata para viajar a la de Oro sin hacer noche es un reto mayúsculo. Vicente Moreno lo afronta como sabe, desde el trabajo, la constancia, la humildad. Valores fundamentales para dirigir una nave de tal dimensión, historia y tradición. Así que atención al Mallorca, amantes de la Liga 1|2|3, porque no solo vuela, sino que lo hace alto. Muy alto.

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