Sergio Egea recaló en Oviedo con una idea en mente: modificar por completo el estilo del cuadro carbayón y abandonar el fútbol defensivo y poco valiente de Anquela. Desde entonces, cuatro puntos de seis en dos duelos muy exigentes y la sensación de que, pese a estar a tres puntos de los playoffs, hay mimbres para soñar.

Todo comenzó con un 3-3 en el Tartiere ante el Córdoba. Anquela sería cesado y aterrizaría en tierras asturianas el mítico Sergio Egea. Artífice del ascenso, dejó al equipo tercero en segunda división y dimitió. Tres años después, y tras no haber ocupado ningún otro banquillo, el argentino regresa a la que fue su casa para tratar de cosechar la machada de luchar por un puesto en primera división.

Debutó con victoria en Almería. Tejera puso el único tanto de un encuentro marcado por la poca fluidez almeriense, y el mayor ritmo que le imprimió el cuadro carbayón. Les superaron en orden táctico y en efectividad pese a no ofrecer un fútbol vistoso. Lo importante: ya se pudieron ver cosas del nuevo Oviedo.

Cambio de sistema, primera revolución

Abandonar el sistema de tres centrales fue la primera variante de Egea. El argentino ha impuesto un 4-4-2 muy definido, con dos jugadores de banda, dos puntas y un doble pivote de garantías. Con Ibra y Joselu en ataque, la primera consecuencia es el juego directo. Los asturianos no proponen un fútbol combinativo, de asociación. Todo lo contrario, buscan en largo la potencia de sus dos delanteros para bajarla y asentar al equipo en campo rival.

Once de Egea ya consolidado en Oviedo | Foto: La Liga

Especialmente útil es la labor de Ibra, que con su envergadura consigue fijar centrales y hacerse con balones en campo rival. Por su parte, Joselu también va al balón directo pero cuenta con la opción de caer al espacio que genera su compañero de delantera, pues goza de velocidad para buscar el desmarque. Una pareja que se asocia muy bien por las características de ambos.

En defensa, un aspecto algo sorprendente es que es Bolaño y no Javi Hernández quien ocupa el lateral izquierdo. A priori el joven canterano parecía más idóneo para ese puesto, pero Egea confía en Bolaño para cerrar una banda muy difícil de superar. Les acompañan en la zaga Carlos Hernández y Diegui Johannesson.

Una medular ofensiva

En la línea de cuatro en el medio, ocupan las bandas Saúl Berjón y Bárcenas. Nada de laterales reconvertidos como en la época Anquela. Egea apuesta por la calidad y el desequilibrio reflejado en dos futbolistas algo distintos. El primero, ya veterano, menos veloz pero más inteligente, con un gran golpeo y que siempre encara. El panameño, por su parte, te da otro puntito de velocidad y desborde, aunque tal vez con peor toma de decisiones que el capitán. Este último estuvo muy activo y omnipresente en su encuentro ante el Granada, tal y como muestra este gráfico.

Mapa de calor de la ubicación de Saúl Berjón en el partido ante el Granada | Fuente: as.com

Otra de las señas de identidad del nuevo Oviedo es el doble pivote. Con Tejera como pilar, el técnico argentino ha decidido acompañarle de Jimmy, un joven canterano que ya ha dejado muestras de su calidad. Visión de juego, atrevimiento y ayudando constantemente en la salida de balón pese a que no sea un fútbol tremendamente asociativo el del cuadro carbayón.

La presencia de Jimmy permite a Tejera jugar con mayor libertad. Se pudo observar en el choque ante el Granada como Tejera ocupaba posiciones más adelantadas en ataque, en zona de tres cuartos, mientras que el joven canterano daba aire a su equipo por detrás, haciendo de cerrojo y también de comodín cuando la posesión no avanzaba. Otra pareja que está funcionando bien.

No está de más incidir en la importancia que Tejera tiene en este equipo. Jugador que más balones recupera de su equipo (191), más entradas con éxito (41), máximo asistente junto a Saúl y Bárcenas (3), tercero con más pases (1.192) y cuarto con más minutos. Un centrocampista superlativo.

Se atasca el Tartiere

Por contra, el Oviedo no consigue hacer de su feudo un fortín. Su última victoria como local fue el 17 de marzo, hace ocho jornadas, ante el Nástic. Desde entonces, cuatro empates en el Tartiere y la sensación de que supone uno de los puntos negativos que está privando al equipo asturiano de asaltar las posiciones altas de la tabla.

Ante el Granada, ponerse por debajo en el marcador no ayudó. Leyó muy bien la primera mitad pero no pudo frenar a Fede Vico tras un error defensivo en el que el despeje al centro no fue salvaguardado por ningún compañero en esa segunda jugada. El cordobés recibió solo y de primeras superó a Champagne. Estando ante la mejor defensa del campeonato, parecía una quimera la remontada local.

Sin embargo, de otro error defensivo nacería el 1-1. Ibra aprovechó un error en el despeje de Germán para firmar las tablas en los instantes finales. Fueron los mejores minutos del cuadro de Egea, que rozó el 2-1 en varias acciones. Todo ello incidiendo en el juego por bandas, buscando a Saúl y al recién ingresado Viti Rozada. Otro de los puntos fuertes de este nuevo Oviedo es buscar los costados y el centro al área. Con Ibra, Joselu o Toché, puede resultar ser un arma mortífera.

Precisamente este mapa de influencia muestra el porcentaje de acciones en las que se jugó por ambas bandas, claramente superior al porcentaje que aparece para zonas interiores. Una muestra de la tendencia ofensiva del nuevo Oviedo de Egea:

La importancia de las bandas en este Oviedo | Fuente: as.com

¿Motivos para soñar?

Todavía quedan cartuchos para seguir soñando. Sin embargo, el calendario es duro y los de Egea se medirán a rivales de entidad. Como visitante tendrá que viajar a Málaga, Tenerife y Pamplona. Entre medias, recibe a Numancia y Rayo Majadahonda. Dos partidos a priori asequibles como local pero ante equipos que se jugarán la vida. Por otro lado, el duelo en Málaga ante un rival directo, y además la semana que viene, puede marcar el futuro de la lucha por los playoffs.

En definitiva, un final de temporada apasionante y en el que el regreso de Egea ha revitalizado la ilusión de una grada ambiciosa y comprometida. Un año de altibajos, de irregularidad en los resultados pero en la que todavía está a tiempo el Oviedo para conseguir algo importante.

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