UD Almería, tirando la toalla

Renunció. Así se puede calificar lo que la UD Almería realizó en el Anxo Carro. Una temporada que podía haber acabado en sobresaliente, se quedó en un notable. Más aún después de los años que el equipo rojiblanco venía penando y ofreciendo a sus aficionados sufrimiento continuo. Al Almería no se le puede reprochar nada en dicho sentido, aunque sí que le ha faltado en este tramo final un poco de ambición y fe en sus posibilidades para soñar en grande.

Desconexión en ‘El Día D’

Tras encadenar dos victorias, el conjunto almeriense afrontaba hace una semana una auténtica final en su feudo ante el Real Oviedo. Era el Día ‘D’, marcado en rojo, en el que el equipo debía mostrar si estaba capacitado para cotas mayores. Y justo ese día, se produjo el cortocircuito. Nada funcionó, ni a nivel colectivo ni individual. El Real Oviedo, en el que se estrenaba Sergio Egea en el banquillo, fue superior en todos los enfrentamientos, superó a los de Fran Fernández en intensidad y carácter y terminó llevándose los tres puntos.

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Con ellos, la teoría decía que al Almería se le ponía en chino la lucha por el playoff. Lejos en puntos y en sensaciones. Sin embargo, quedaba una oportunidad, la última, para tratar de engancharse y tener mínimas opciones en el final de campeonato. Esa estaba en el Anxo Carro, donde de haber vencido, se habría vuelto a colocar a cinco puntos con 15 aún por disputarse. Sin embargo, los rojiblancos volvieron a mostrar ausencia de fe. Creer, como el propio Fran Fernández reconocía en la sala de prensa del estadio lucense. No terminaron de creer, no tuvieron convicción y no sintieron la necesidad que sí plasmó su rival. El Lugo se jugaba la vida, lo demostró y se llevó el gato al agua.

La ciudad no ha respondido a la llamada del equipo

En cualquier caso, el Almería, como describíamos en las primeras líneas, ha sobrepasado las expectativas. Esas que hacían que el club indálico estuviese de inicio destinado a luchar por evitar el desastre que ha bordeado en las últimas tres temporadas. Con mucho trabajo, sin embargo, la UD Almería se ha convertido en uno de los equipos más atractivos de la categoría de plata de la mano de Fran Fernández.

Reconocible, con un estilo definido y agresivo. Explotando la unión en todos los sentidos, plasmada en el colectivo sobre el verde. Un equipo compacto, de presión alta, asfixiante. Con las líneas perfectamente coordinadas en grandes fases de la temporada y zarandeando a equipos con mayor presupuesto y expectativas. Así, y de una forma eléctrica y amenazante, el Almería se ganó a los amantes de la categoría. La crítica ponía en valor el atrevimiento y el fútbol de un equipo que ha enamorado a los analistas.

UD Almería

Fran Fernández, aún sin renovar | Cadena Ser

También en Almería se palpaba esa ilusión que, sin embargo, no se ha detectado en los momentos en los que se podía sobrepasar la línea que separa de los sueños. La afición no ha respondido en consonancia a todo lo que el equipo le ha ofrecido. El Juegos Mediterráneos no ha sido ese estadio que necesitan los equipos que aspiran a cotas altas. Ni el ambiente ni la afluencia han sido lo que requería la situación. Los reproches, en este caso, no tienen cabida.

Momento para que el club y la ciudad den un paso al frente

Fran Fernández, eso sí, lo reconocía también en la sala de prensa del Anxo Carro. “Hemos puesto la primera piedra para algo bonito y ahora el club debe dar un paso adelante”. Efectivamente, la temporada de la UD Almería invita al optimismo, siempre y cuando la gestión del grupo sea la correcta por parte del club. Mantener la columna vertebral de un equipo que ha demostrado estar capacitado futbolística y mentalmente para competir y acertar con los retoques puede acercar de nuevo al sueño. Aproximar a la élite. Pero para ello, claro está, hay que dar continuidad a lo que funciona. Empezando por Fran Fernández, que de momento aún no está confirmado para continuar el proyecto. Ya es momento de planificar, con tiempo, para que lo mostrado esta temporada no quede en anécdota ni espejismo. Es hora de dar un paso al frente.

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