Córdoba, fin a la montaña rusa de emociones

El que juega con fuego se termina quemando tarde o temprano. Es lo que le ha ocurrido al Córdoba CF este curso. Un club que en las últimas temporadas se había convertido en una auténtica montaña rusa de emociones pero, en esta ocasión, el recorrido ha sido más que regular dentro de la decepción y la angustia.

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El descenso llega a falta de 4 jornadas, en el escenario donde los blanquiverdes tocaron el cielo por última vez tras derrotar en el descuento al rival que les ha ajusticiado definitivamente, la UD Las Palmas. Lejos queda ya aquel tanto de Uli Dávila tras rematar un envío del gran Pelayo Novo. Ahora la realidad es bien distinta.

Una salvación hipotecaria

La mítica salvación del pasado año tan solo sirvió para hipotecar a un club que ya estaba de por sí en una situación controvertida. Saltarse las reglas del juego tiene sus consecuencias. Y al final, eso ha repercutido en una planificación deportiva que ya desprendía un fuerte olor a fracaso allá en el mes de agosto. Los principales perjudicados, aquellos que de verdad sienten lo que significa un escudo que llevan bordado al corazón y últimamente solo les ha dado disgustos: la afición.

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El Nuevo Arcángel, de gala | ABC Córdoba

Una hinchada que dejaba perpleja a media categoría volcándose en masa con el equipo a principio de temporada, alcanzando prácticamente los 15.000 abonados. Han acabado inmersos en una profunda decepción y una fuerte sensación de impotencia alimentada por las continuas mentiras dirigidas como si de globos sonda se tratarán desde la cúpula directiva del club. Directiva por decir algo, porque la verdad es que de dirigir han demostrado saber más bien poco, quizá el circo sería algo más adecuado para sus capacidades.

Un camino de sombras insalvable

Todo han sido sombras que han ido difuminando la ilusión con la que se acababa el encuentro ante el Sporting de la pasada campaña. Por momentos, aunque tirando más de corazón que de cabeza, se llegó a creer en que la épica volvería a dejar a la ciudad califal en La Liga 1|2|3. Pero nada más lejos de la realidad. En la actual plantilla, apenas 4 o 5 futbolistas han demostrado tener el nivel suficiente como para competir en una categoría tan dura y exigente, sobre todo a nivel mental. Esa ha sido una virtud que en el equipo blanquiverde ha brillado por su ausencia.

Se hace extraño pensar que un clásico de nuestro fútbol como el Córdoba no aparecerá en el álbum de Panini. Tampoco tendrá representación en el FIFA. Ni siquiera se cantarán sus goles a nivel nacional desde la tribuna del Nuevo Arcángel, un estadio que desprende fútbol por todos sus costados.

Un descenso por méritos propios

El descenso es por méritos propios. Más que justo. Debe servir como lección para afrontar el futuro con más garantías tanto en el plano deportivo como fuera de él. Un espejo en el que mirarse puede ser el Mallorca, o incluso el Elche de Pacheta. Y es que a veces es mejor dar un paso hacia atrás para después dar dos zancadas hacia el frente. Estoy seguro de que Córdoba y su gente lo lograrán, pero todavía deben jugar un último partido. Acabar con el problema de raíz, desde dentro. Saquen sus propias conclusiones.

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El descenso materializado en Gran Canaria | Diario de Córdoba

Nos quedamos sin el ambiente mágico que se generaba en el Nuevo Arcángel cada dos semanas. Nos quedamos también sin un viaje apetecible como es siempre visitar la ciudad de Córdoba… al menos, durante una temporada. No creo que la ausencia dure mucho más.

“Ánimo y fuerza, blanquiverdes. Ya queda un día menos para volver. Os espero”.

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