Oltra, final de otra etapa en Tenerife

Como se suele decir en el cine, las segundas partes nunca fueron buenas. Y, trasladándolo a la situación actual del CD Tenerife, esa expresión lleva toda la razón. José Luis Oltra, el técnico con más partidos en el banquillo blanquiazul, llegó muy pronto y, quizás, ese fue el primero de los errores. La situación andaba enquistada en la isla, porque a José Luis Martí se le echó muy tarde en su día y a Joseba Etxeberría muy pronto, cuando solo se habían disputado unas cinco jornadas de la temporada 2018-19.

Oltra

Oltra ,cabizbajo | Diario As

Cuando entró Oltra en escena, fue más para devolver la ilusión a la afición. Para darle esperanza a una gente que, desde el casi ascenso de 2017 frustrado en Getafe, se había visto sumida en una negatividad permanente. Y a los que unas victorias no sacaban de la cabeza baja y las malas noticias. Oltra debutó en un campo amigo, en Córdoba, sacando el empate y en su estreno como local se impuso al Cádiz de Cervera, otro entrenador que había dejado huella, mala y buena, en la isla. Ese inicio se truncó en Mallorca, cuando Vicente Moreno y los suyos golearon a un conjunto tinerfeño asustado.

Luces y sombras en el regreso a la isla

De la mano de Oltra llegó también una de las tardes más emocionantes del Tenerife esta temporada, una de las pocas. Visitaba el Heliodoro el Alcorcón, que en los partidos anteriores había encajado, tan solo, tres goles. Tras el descanso, el técnico valenciano obró el milagro y, con goles de Filip Malbasic, Luis Milla y Naranjo, el estado capitalino vivió una remontada histórica e ilusionante. Una de esas noches que nunca deseas vivir, pero cuando pasa, la disfrutas como nadie.

Sin embargo, la ilusión que generaba el traer a casa al culpable del último ascenso tinerfeño a Primera División se iba apagando poco a poco. Algunos jugadores habían sido sentenciados. Y otros, a los que se les había traído para suplir una cantidad de goles decente para un equipo de media-alta tabla, respondían a cuenta gotas o, en ocasiones, ni siquiera aparecían.

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Los jugadores no han respondido | eldiario.es

El efecto Oltra casi se acabó como empezó. Porque exceptuando la garra, el no dar un partido por perdido (sobre todo en el Heliodoro), eran contrarrestados por la incomparecencia, en muchas ocasiones, en los partidos como visitantes, en los que se tardó un año en ver una victoria blanquiazul en campo ajeno.

El efecto de la ilusión se agotó

Adiós al efecto de la ilusión, a la alegría de los tinerfeños durante la llegada de aquel salvador que consiguió el ascenso una década atrás, pero que no había tenido mucho éxito en años posteriores. Sin embargo, aquello perduraba en la memoria y, aunque su carrera posterior a la primera etapa en el Tenerife tuviera más sombras que luces, su llegada había traído más sonrisas que enfados. Porque había que reconducir el barco y, nadie mejor que Oltra para hacerlo, sobre todo por el momento en el que se había producido su regreso.

Pero eso de “nadie mejor que Oltra” tampoco valía. Y eso que, en un gran momento de Osasuna, y también en el Heliodoro, la noche de la remontada frente al Alcorcón volvió a revivirse y a crear algo de ilusión en la afición. Pero no había juego, no había identidad, solo empuje. El CD Tenerife se estaba hiriendo a sí mismo. Todos se contagiaban del mal momento, con actuaciones que no demostraban, para nada, el nivel que de esos jugadores se presuponía. Hasta Dani Hernández, que en su día había sido calificado como “El Santo”, por las veces que ayudaba con sus paradas, había apartado de lado ese título para convertirse en villano y acumular error tras error, semana tras semana.

Y el discurso Oltra también se debilitó

Pero las declaraciones de Oltra cada vez se repetían más y convencían menos. No había gol, ni idea de juego. Y, aquella garra vivida ante Alcorcón y Osasuna, en otros tantos partidos desaparecía. Sin ideas, sin argumentos, sin gol, sin jugadores… El CD Tenerife iba cada vez más a la deriva y el máximo responsable del club, el presidente, en vez de dejar las cosas claras o intentar aclarar la situación y tomar decisiones, lo que hacía era dar bandazos.

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Oltra, en rueda de prensa | 20Minutos

Decir que la situación no estaba mal y que José Luis Oltra y nadie más iban a ser capaces de enderezar el rumbo. Eso solo lo creía él. Ni siquiera al propio técnico se le veía muy convencido en sus apariciones ante la prensa. Y eso que unas semanas atrás ya se venía diciendo que la segunda etapa de Oltra iba a llegar a su fin. El “Si no gana, ni convence, saldrá” más de uno lo tenía claro, pero tardó en llegar.

Ni siquiera el derbi pudo limar asperezas. A pesar de la victoria y la necesidad resultadista del equipo en estos momentos, el ganar en casa al máximo rival provocó la alegría momentánea. Pero aquellos que son más conscientes de la situación, sabían que aquello eran tres puntos y nada más. Que el árbitro se equivocó y Oltra fue listo con el cambio que hizo, que fue decisivo.

Y se acabó la penúltima etapa de Oltra en Tenerife

Se acabó. El partido en Granada había sido la noche del viernes y la imagen, una vez más, había sido muy pobre. El equipo se acercaba cada vez más a la zona de peligro y, si se daban los resultados del sábado y del domingo, la situación sería aún peor. Granada era una plaza complicada y desde el inicio del duelo se vio. No había ninguna opción de pescar ante el segundo clasificado. No valía lo vivido ante el Alcorcón, ni ante Osasuna, tampoco en el derbi. El de Granada era otro partido, uno de esos para olvidar.

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Dani Hernández, reflexivo | El Córner del Sur

Sí, se acabó. La segunda etapa de José Luis Oltra en la isla se había convertido en una pesadilla con un triste final. Ahora empieza otra etapa, con otro inquilino en el banquillo, con solo cuatro partidos. La idea es salvarse, cueste lo que cueste. Levantando la moral de una afición y de algunos jugadores muy cuestionados, a los que, en ocasiones, se les ha tratado injustamente, frente a otros que, por demérito, no merecían estar por delante.

Es el final de otra etapa de Oltra, la segunda, la del entrenador con más partidos en la historia del Club Deportivo Tenerife. Un final que no merecía alguien que había llegado con la ilusión de un retornado al que se quiso y quiere mucho. Porque Oltra es un tinerfeño más y eso nadie lo puede dudar. Pero en Segunda División los resultados mandan y la situación era insostenible. Nadie sabe si esa destitución llega tarde, pero lo que está claro es que la nueva etapa de Oltra en Tenerife tenía fecha de caducidad. Y así ha sido, el 12 de mayo, con el final de temporada aún por llegar.

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