Tenerife, ni San José ni Sampedro

Calamidad. La temporada del CD Tenerife se puede definir con multitud de adjetivos, negativos mayoritariamente. Un curso en el que el equipo no ha respondido ni de lejos a las expectativas. Muy lejos de lo esperado, la situación puede tornar en drama si no se produce un giro brusco e inesperado en las tres últimas paradas del vagón de la Liga 1|2|3. Ni San José ni Sampedro. Ni Oltra no Luis César.

Sampedro

Luis César Sampedro, primer intento fallido | La Liga

En el club se ha instalado un mal endémico que poco tiene que ver con los inquilinos del banquillo. La raíz del problema se encuentra en un terreno mucho más profundo. O paradójicamente, en el escalón más alto del organigrama. Saquen sus conclusiones.

Ni Etxeberría, ni Oltra…  ¿Ni Sampedro? 

Primero fue Etxeberría. A Joseba no le aguantaron más que cinco jornadas tras haberse volcado en tratar de construir un proyecto. La insensatez se instalaba en la isla.

Llegaba entonces Oltra. El bueno de José Luis había protagonizado una primera etapa en Tenerife que dejó buen sabor de boca. La esperanza se instalaba a orillas del Heliodoro. La nueva era de Oltra en la isla comenzaba con ilusión, pero cual azucarillo se fue diluyendo. Pese a ello, en situaciones delicadas siempre lograba reaccionar y mantener con vida al equipo. Venció el derbi y respiró. Pero cayó en Granada y, con cuatro jornadas por delante, estalló la crisis.

El elegido para dirigir la nave a la orilla sin timón ni velas es Sampedro. Su estreno, el de Luis César, no ha podido dejar más sombras.

El drama se acerca a Tenerife 

Hombre de confianza de Moreno, Luis César Sampedro ha llegado exclusivamente hasta final de temporada. Técnico con fama de ofensivo, de la mano de los desajustes defensivos, no se ajusta precisamente a los parámetros que se suponen necesarios para afrontar un objetivo como la salvación en una situación límite.

Sampedro

Impotencia del Tete, representada en Jorge Sáenz

Para empezar, Sampedro apostó por un 4-2-3-1 en el que sorprendió la presencia de Camille o Coniglio en la formación de inicio. En cualquier caso, recibió un golpe duro en el Martínez Valero que no invita al optimismo. Tres finales. Eso queda a los blanquiazules. Real Oviedo, CD Lugo y Real Zaragoza. Dos en el Heliodoro y un dramático duelo directo en el Anxo Carro.

Mucho trabajo por delante, sin duda. Y es que el realizado hasta ahora, no ha servido para construir un bloque sino para instalar el pesimismo. Aún hay tiempo. Y con el tiempo esperanza. De poco más se puede alimentar la afición blanquiazul.

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