Les partió un Rayo

Era inevitable tirar de frase hecha. A los majariegos les partió un Rayo en la tarde de ayer. Se enfrentaban a un Córdoba CF ya descendido, con nada más allá del honor en juego sobre el verde del Cerro del Espino. Para el Rayo Majadahonda era una auténtica final, los tres puntos eran imprescindibles para que la salvación siguiera dependiendo de ellos. Sin embargo, no fueron capaces de perforar la meta defendida por un inconmensurable Carlos Abad. El guardameta, formado en el CD Tenerife, al cual aún pertenece, fue un muro en la segunda mitad y evitó cualquier intento majariego por vencer.

Un equipo al que se comienza a llamar Cultural 2.0

El Rayo Majadahonda ha sorprendido a todos esta temporada. Un equipo recién ascendido, modesto, que ha apostado por un fútbol vistoso, alegre, de toque. En ocasiones anárquico. Quizá esa anarquía era la que hacía más atractivo el juego de los de Iriondo pero, también quizás, sea lo que le esté condenando a penar finalmente en la zona baja de la tabla.

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Carlos Abad fue clave | ABC de Sevilla

Por ello, el caso majariego se asemeja un poco al de la Cultural Leonesa de la pasada temporada. Mismo caso, con un recién ascendido que apostó por un juego alegre y terminó cayendo de nuevo al infierno de la categoría de bronce. En cualquier caso, tan sólo hace siete semanas que el conjunto majariego se encontraba a siete puntos del descenso. Vencían los de Iriondo en Riazor, dando una exhibición de juego, y parecían casi salvados. Casi dos meses después, la situación ha virado completamente.

La lesión de Aitor Ruibal, clave en el desplome

Y es que, tras aquella señalada fecha en Coruña, el Rayo perdió a Aitor Ruibal por lesión. El conjunto majariego no ha sabido competir ni dañar a los rivales sin la explosividad del jugador cedido por el Real Betis. Un futbolista diferencial, capaz de romper defensas a través de la velocidad, del desmarque al espacio. De jugar al límite del fuera de juego y aprovechar esos desmarques en ruptura para sumar para su conjunto y restar al rival. Regate, desborde y disparo, aprovechando su fortaleza en los movimientos en espacios cortos. Aitor Ruibal fue baja y el Rayo Majadahonda no venció sin él.

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Aitor Ruibal, clave en el Rayo | La Liga

Tampoco lo hizo ayer, a su vuelta al equipo titular. Recuperado, Aitor Ruibal supuso la mayor amenaza para el Córdoba, pero no fue suficiente para que su equipo consiguiera perforar la portería contraria. Ahora, el Rayo queda con 42 puntos. Sumará en la última jornada para llegar a los 45, y le queda únicamente por jugar la próxima semana ante un Real Oviedo que probablemente se juegue sus aspiraciones de playoff en el Tartiere. En el mejor de los casos, los de Iriondo podrán llegar a los 48 puntos. Y aún con ellos, la salvación no estará garantizada. Ya no dependen de sí mismos. Y es que ayer a los majariegos les partió un Rayo.

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