Adrián González, Box To Box

La crítica rara vez fue justa con él. El apellido, el componente familiar, en este caso nunca ayudó. Adrián González, sí, hijo de Miguel González “Míchel”. Un futbolista con cualidades diametralmente opuestas a las de su progenitor, aunque no por ello carente de condiciones para triunfar.  En Eibar ya las mostró y con ello demostró su valía. Sin embargo, a él siempre le toca demostrar un poco más para ganar el beneficio de la duda.

Adrián González

Adrián celebra un gol | Málaga CF

Y es que Adrián complementa en la recuperación, se aplica en la distribución y brilla en la incorporación. En ese contexto, en tal figura como futbolista, Adrián González es un diamante para cualquier equipo. Uno de esos jugadores que cualquier entrenador desearía disfrutar. Un box to box, capaz de abarcar grandes espacios, diversificar su mapa de calor y sumar en el sistema, tanto en lo defensivo  como en lo ofensivo.

Indetectable, a veces aparentemente ausente

Formas de definir las virtudes de un futbolista que se ha convertido en sustento malaguista. Sin hacer ruido, soportando la crítica, incluso la de su propia hinchada, Adrián no se cansa de sumar. De sumar para el equipo, por encima de lo individual. Perfectamente encajable en diversas posiciones de partida sobre el verde, la posición de interior parece haberse adaptado definitivamente a sus cualidades. Desde ahí, y especialmente con la llegada de Víctor Sánchez del Amo, el madrileño ha aumentado sus prestaciones, si bien es cierto que vienen siendo notables a lo largo de toda la temporada.

Adrián González

Adrián, en distribución | El Córner del Sur

De la mano de Juan Ramón López Muñiz, el centrocampista fue un fijo siempre en los esquemas malaguistas, sumando siempre en tareas ofensivas más allá de las que Muñiz exige en las defensivas por definición. En ese esquema, a Adrián se le notaba como a sus compañeros, encorsetado. Con el cambio de técnico, se detecta que, como en general al resto del equipo, se ha liberado y se siente más cómodo. Con Muñiz jugó en varias posiciones. Desde el doble pivote, la mediapunta o de interior más escorado a banda, Adrián siempre contaba. Ahora su posición parece más definida. Interior por delante de Keidi Baré, compartiendo con N’Diaye una posición en la que continúa sumando defensivamente, con mayor libertad para sumarse a labores ofensivas.

Confianza para plasmar su fútbol

Así, con una posición más definida y adaptada a sus cualidades, Adrián González continúa mostrando sus virtudes. Acumula ya diez tantos, sumando una asistencia y, casi indetectable, siendo clave para el Málaga. La afición malaguista, como antes describíamos, siempre ha sembrado las dudas sobre su figura. Adrián ha seguido trabajando, incansable, con un rigor táctico exquisito, para revertir esos murmullos que se posaban sobre él. Esos que poco a poco desaparecen, porque con trabajo y constancia las situaciones pueden revertirse. Y ahí, en dichas cualidades, Adrián se multiplica.

 

Deja un comentario