Fuenlabrada, a la tercera va la vencida

El triunfo de la humildad, del trabajo. Un premio a la constancia es exactamente el fruto que ha recogido un Fuenlabrada que al tercer intento logró la proeza. Los golpes recibidos en el pasado no han logrado hacer desistir a un club que desde la seriedad ha alcanzado un logro impensable desde otra perspectiva. Kirikos, ya sois de plata.

La madurez de un proyecto 

De la mano de Mere, un técnico talismán, el equipo madrileño ha alcanzado el punto de madurez necesario para poner la guinda a un proyecto deportivo serio y constante. El sorteo no fue precisamente benévolo, y es que colocaba de frente al decano del fútbol español. El Recreativo de Huelva era el favorito por historia y simpatía del pueblo, aunque por trayectoria, el pronóstico era más incierto.

Villanovense y Villarreal B. Ambos tumbaron en 2017 y 2018 a un Fuenlabrada que destacaba en regularidad y caía en los duelos fraticidas. Golpes severos al corazón de  un equipo modesto que perseguía un sueño. Dos opciones se plantean en este tipo de situaciones: hundirse o hacerse más fuerte. Y la segunda opción se instaló en el Fernando Torres.

Juanma Marrero, nombre propio de la consecución del sueño

Y apareció en el día grande un central icónico, conocedor del nuevo hogar que ocupará el conjunto fuenlabreño. Marcó, adelantó a su equipo en el Nuevo Colombino y congeló las opciones del Recre. Certificó que el 3-0 de la ida no fue un espejismo, sino fiel reflejo de las capacidades.

Y hasta el final, la tranquilidad fue protagonista y el disfrute, con las evidentes precauciones, absoluyo. Ahora sí, Fuenlabrada. Esta vez lo has alcanzado. Un modesto entre gigantes, alcanzando por primera ver la categoría de plata. Estrenándose en el fútbol profesional. Kirikos de plata, la constancia tuvo recompensa. 

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