Nano Mesa hizo su aparición bajo los focos de la categoría de plata en la temporada 2013-14, pero fue en la 2015-16 cuando los atrajo definitivamente. Bajo la batuta de Martí, el canterano canario alcanzó la cifra de 14 goles, aunque su impacto fue mucho más allá. En una temporada en la que el equipo sembró un mar de dudas, la irrupción de Nano supuso un soplo de aire fresco, de la mano de la confianza de su técnico. Conllevó una especie de trampolín para que la isla volviera a creer, a soñar. Su descaro, velocidad, desmarques de ruptura al espacio y convicción en el remate atrajeron las miradas, y el Eibar se hizo con sus servicios a final de temporada. Llegaba su oportunidad en la élite, quizá demasiado pronto. Y hasta hoy.

Nano, promesa estancada

Desde entonces, el futbolista no ha vuelto a mostrar el nivel que asomó en aquella mágica campaña. Sin protagonismo en Eibar, tampoco las cesiones a Levante o Sporting terminaron de relanzar sus cualidades. Quizá en Gijón estuvo más cerca en cuanto a juego, pero no terminó de recuperar la chispa que le había llevado a Primera División.

Nano

Nano, con el Eibar

Regresó la temporada pasada a su tierra, a Tenerife. Buscando quizá el amparo de la tierra, el calor del hogar, para volver a ser el que sólo una vez fue. La moneda volvió a salir cruz, y cuando se acumulan tantas caídas del mismo lado, el azar comienza a dejar de ser una explicación. El fuego se apaga, y otros factores pueden ser los determinantes del apagón.

Nano Mesa vuelve a casa

Cervera, un guía especialista en resurrecciones futbolísticas

Ahora, Nano Mesa aterriza en la tacita de plata. Allí le espera Álvaro Cervera, un especialista en resurrecciones futbolísticas. Un caso ejemplar puede ser el de un Alfredo Ortuño al que exprimió en el regreso cadista al fútbol profesional. 16 goles anotó el delantero, ahora oviedista, en su temporada más provechosa hasta la fecha. Es sólo un ejemplo, aunque podrían citarse varios más similares.

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Nano, más feliz en el Sporting | Radio Marca Tenerife

El técnico ecuatoguineano es un tipo metódico, quizá en exceso. Desde luego, lo que no se puede negar es que exprime a sus plantillas al máximo. Su obsesión, el orden y la seguridad para dañar al rival con la velocidad de sus piezas ofensivas.

Cádiz, Cala para soñar

En dicho contexto, Nano Mesa puede encontrarse en su hábitat natural. Un futbolista con capacidad para dañar la espalda del rival con desmarques de ruptura en velocidad, si es capaz de recuperar un nivel de concentración y físico a la altura de lo que cabe esperar de él.

En definitiva, el jugador tinerfeño tendrá una reválida, en un contexto idílico para sus condiciones. Rodeado de futbolistas que pueden maximizar sus virtudes. Y con un técnico que le va a exigir al máximo. Nano Mesa, Con Cervera o nunca.

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