Si el año pasado el CD Lugo fue un barco a la zozobra que se salvó en el último instante, este año el panorama es aún menos alentador. La escuadra inicia su octava temporada consecutiva en el fútbol profesional con el reto de no despedazarse institucionalmente como ha hecho hasta la fecha, desde el asalto al poder de Tino Saqués.

Una temporada para olvidar en Lugo

El aficionado albivermello viene de vivir un año en  el que pasaron por la ciudad tres entrenadores (Javi López, Alberto Monteagudo y el actual, Eloy Jiménez) y se consiguió una permanencia agónica. Los 3.000 de siempre que se sientan en las gradas del Anxo Carro esperan que el técnico de Hellín sea capaz de regresar a la identidad del fútbol de toque que llevó al CD Lugo a ser uno de los referentes de la categoría. 

 Tirar del filial, anhelo del Anxo Carro

Ayudaría a una reconciliación con la afición que se fuesen incorporando jugadores del filial en la plantilla para asegurar relevo generacional. Algo que puede convertirse en una obligación a tenor de los problemas que está demostrando la actual secretaría técnica, encabezada por Manolo Mandiá, para lidiar con el límite salarial. Este margen de contención va camino de asfixiar la planificación lucense, lastrada por un continuum de indemnizaciones y contratos sin finalizar.

 Eloy, convincente y pragmático

Lugo

En la decena de partidos que dirigió, Eloy Jiménez convenció a la parroquia rojiblanca con una propuesta pragmática, basada en no conceder atrás y construir pacientemente los ataques sin exponerse a las contras. Ahora, con una pretemporada por delante y la capacidad de influir en las altas y bajas, el mayor foco de atención estará en ver qué plan de ataque tiene para una temporada completa sin la presión acuciante del descenso.

Leer más | ‘Nós, de Eloy’

En este sentido, los encuentros de preparación han dejado una sensación de optimismo, ya que el equipo ha mostrado una imagen reconocible y ha propuesto un fútbol basado en llevar la iniciativa del juego a través de la pelota. El bloque duro conformado por los Pita, Seoane o Iriome es la verdadera esperanza de supervivencia para un club que fuera del campo sólo da palos de ciego.

 El once probable, casi definido

Por lo visto en la pretemporada, Eloy Jiménez partirá de un esquema base 4-4-2, pero que irá variando en pleno partido hacia otras alternativas (4-1-4-1, 4-3-3) en función de las características de cada oponente. El plan del equipo es dominar el ritmo de los partidos  gracias al toque y avanzar de forma lenta pero segura hacia la meta rival. En ese 4-4-2, la salida del balón se realiza mediante el central Carlos Pita y los centrocampistas Jaume Grau y Fernando Seoane. Los jugadores de banda podrán ser de un perfil más jugón (Borja Domínguez) o de banda (Gerard Valentín, Tete Morente). Por su parte, en la dupla de delanteros uno actúa como referencia ofensiva y el otro utilizará su velocidad para ayudar a los medios o aprovechar los huecos creados por su compañero en ataque. 

 El once más probable para este inicio liguero, a falta de algún fichaje de última hora, estaría formado por Varo en la portería, Campabadal (tocado, por lo que en su lugar puede entrar Iriome), Pita y José Carlos en el centro de la zaga, Canella en la otra banda, Grau y Seoane en el doble pivote, ayudados por Borja Domínguez y Morente en las alas, y Manu Barreiro junto a Cristian Herrera en la punta de ataque. En el banquillo, el técnico cuenta con alternativas tácticas como Gerard Valentín, Carlos Castro (ambos sin inscribir todavía), Campillo o Lebedenko, sin olvidarse de los canteranos que vienen pidiendo un hueco en el primer equipo (Álex Rey o Brunet) ni de Hugo Rama, cuya lesión de larga duración ha detenido temporalmente lo que parece una evolución meteórica.

Deja un comentario