El balón de LaLiga SmartBank ha echado a rodar para alegría de muchos. Y tras los primeros resultados, para tristeza de unos pocos. Los veranos son periodos ilusionantes, ya que los aficionados contemplan la llegada de nuevos ídolos, prevén nuevos sistemas, ven crecer a su equipo… Pero cuando esperan ansiosos dos meses para disfrutar de su equipo y se encuentran con un partido que no hay por dónde cogerlo, se sienten estafados. Así es como se sintió la afición del Albacete tras la derrota por 3-0 frente a la UD Almería.

Un sistema que no funciona

Normalmente jugar con dos puntas es sinónimo de valentía, de atrevimiento, de ir a por el partido. Pero sólo normalmente. El Albacete lo utiliza para establecer dos líneas defensivas de cuatro hombres, incomodar al rival, y conducir el balón mediante jugadas rápidas y verticales. En la teoría suena perfecto, pero dista mucho de lo que sucede en realidad.

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El primer once del Alba

Con el balón en su posesión, los de Ramis dejan mucho espacio entre centrocampistas y delanteros. Un espacio que ocupan siempre jugadores contrarios y que imposibilita sacar el balón jugado. Frente a los de Pedro Emanuel, apenas consiguieron enlazar dos o tres salidas completamente limpias.

Un descalabro que no fue circunstancial

Y es que eso no fue circunstancial. Durante el tramo final de la 18/19, la mayor parte de las veces que los manchegos utilizaron el 4-4-2, sufrieron mucho ante la presión de los rivales, perdiendo el dominio del centro del campo y, por ende, del partido. El mejor ejemplo, es el partido de ida de los ‘playoffs’ de ascenso en Mallorca, dónde con esa formación el ‘Alba’ estuvo perdido.

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El Alba, en acción en el estreno | La Liga

En esa misma eliminatoria encontramos también el mejor ejemplo de como solucionarlo. En el partido de vuelta, Ramis utilizó un 4-2-3-1 recurriendo a la figura del mediapunta para ganar un hombre en la medular y poder liderar el partido. Y lo consiguió, el lavado de cara entre un partido y otro fue muy notable.

La evolución de Ramis: cada vez más conservador

El problema es que, a lo largo de la pasada campaña, el Alba evolucionó y prácticamente se instaló en el actual 4-4-2. Los manchegos debutaban ante dos aspirantes al ascenso directo, el Deportivo de La Coruña y la UD Las Palmas. Y, a pesar de que el año anterior no habían descendido por los pelos y eran un equipo con muchas caras nuevas, se atrevieron. Mostraron un juego valiente y sobrevivieron a gallegos y canarios.

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Álvaro Jiménez en conducción | La Liga

Esa fue la chispa que ilusionó al albacetismo. Hacía mucho tiempo que en el Carlos Belmonte no se veía a un Albacete que pudiera plantar cara a los grandes y que además lo hiciera de aquella forma, cogiendo el toro por los cuernos. Pero esa chispa se fue apagando poco a poco.

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Cada vez se veía más una versión conservadora del Albacete. Al principio incluso era algo inteligente, ya que variaba el esquema en función del rival y dotaba al equipo de más alternativas. Sin embargo, Ramis terminó cavando su propia tumba y se encerró en ese sistema, acabando la liga con partidos a la defensiva y cosechando un final de curso nada esperanzador de cara a la promoción de ascenso.

Esta temporada, el conjunto manchego ha empezado directamente esperando atrás. Como si tan sólo un año después el buen fútbol hubiera sido un espejismo. Es por eso que Ramis debería observar el rumbo que está tomando el Albacete Balompié y reconducirlo. Es un entrenador con las cualidades para hacerlo con un equipo que puede estar a la altura.

Falta de adaptación de los recién llegados al Albacete

En Albacete se ha vivido una auténtica revolución en la plantilla. Tras la vuelta de los cedidos a sus respectivos equipos, las filas de Ramis están repletas de caras nuevas que asumen ahora la responsabilidad. De momento, en Los Juegos Mediterráneos, la tarea se les quedó grande.

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Tomeu, exigido | La Liga

El centro del campo de los visitantes era totalmente nuevo. Cierto es que Barri ya estaba en el equipo la temporada pasada, pero ni era un habitual ni había jugado nunca con Olabe, Dani Ojeda y Álvaro Jiménez. Y se notó. Faltó creatividad y asociación. Hubo montones de malentendidos entre los jugadores que acabaron en pérdidas inexplicables (una de ellas desembocó en el segundo gol del Almería).

Pero la novatada no sólo la pagaron en la medular. Alberto Benito tampoco cuajó una buena actuación en el lateral derecho. No obstante, es cuestión de tiempo que comiencen a entenderse. Los fichajes del director deportivo, Mauro Pérez, son los que tantas alegrías llevaron al Belmonte el curso pasado y se merece un voto de confianza.

A por el Girona con pésimas sensaciones

El próximo viernes, uno de los máximos candidatos al ascenso visitará la localidad albaceteña y no lo hace en un buen momento. El Girona de Unzué, con una plantilla que parece de Primera, servirá para comprobar si el batacazo de Almería es algo puntual, o crónico. Ramis aseguró en la rueda de prensa post partido que no se vio lo que habían trabajado durante seis semanas.

El técnico catalán tiene menos de una semana para terminar de pulir ciertos mecanismos y mostrar todo lo que se trabajó en una pretemporada en la que sí hubo muy buenas sensaciones. La afición del Albacete ya se ha llevado el primer susto. En el partido del viernes se podrá ver si lo sucedido en Almería fue sólo eso, un susto, o hay que empezar a preocuparse.

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