68 días después, el fútbol regresó al Belmonte. Y lo hizo con un partidazo entre Albacete y Girona. Tras la debacle de los manchegos en Almería, los de Ramis tenían la oportunidad de redimirse ante su afición, y lo hicieron. Los blancos consiguieron derrotar por la mínima (1-0) a un Girona confeccionado para luchar por el ascenso directo. Un solitario tanto de Alcalá en propia puerta en la segunda mitad propició la primera victoria del Alba en este nuevo curso. No obstante, a pesar del triunfo, los manchegos generaron muchas dudas con su juego y  necesitan mejorar si quieren competir como el año pasado.

Ramis volvió a sus orígenes

Tras el descalabro del equipo en Almería con el 4-4-2, el técnico catalán tenía claro que debía cambiar de sistema y dotar al equipo de más empaque y solidez en la medular. Así las cosas, Ramis volvió a los orígenes con su habitual esquema 4-2-3-1, ese que maravilló a todos los aficionados de la división de plata durante la primera vuelta del curso pasado. En esta ocasión, para recibir al Girona, el entrenador de los blancos optó por la pareja formada por Diego Barri y Karim Azamoum en el doble pivote, siendo Roberto Olabe el futbolista más adelantado del centro del campo.

Azamoum en su estreno en el BVelmonte | Foto: LaLiga

El objetivo de esta apuesta pretendía minimizar al máximo las prestaciones ofensivas del Girona, cosa que lograron de una forma soberbia gracias al gran trabajo del doble pivote anteriormente mencionado. Barri y Azamoum se compenetraron muy bien a la hora de defender, tapando huecos y achicando todo el peligro que pudiese llevar Álex Granell, Borja García o Jairo. El problema es que ninguno de los dos destacan a la hora de sacar el balón jugado, y los de Ramis tuvieron grandes problemas para llevar a cabo el juego asociativo al que aspira el técnico catalán.

La salida de balón, un defecto difícil de corregir

El Alba demostró en el Belmonte la nula capacidad para sacar el balón de forma limpia desde la defensa. Posiblemente, este defecto sea el que Ramis deba paliar de forma más inmediata para que el equipo tenga la capacidad de asociación necesaria para poner en apuros a los rivales que están por venir. Frente al Girona, ni Barri ni Azamoum demostraron ser jugadores capaces de sacar el balón rápido y de forma limpia. Ambos futbolistas tuvieron grandes dificultades para girarse con el esférico y visualizar un pase claro y preciso para un compañero en ventaja.

Dani Ojeda en disputa con Pablo Maffeo ! Foto: LaLiga

Por ello, la zaga albacetista a menudo recurrió al balón largo buscando a Álvaro Giménez y a Dani Ojeda, que repitieron titularidad en la banda derecha e izquierda, respectivamente. Este recurso, lejos de resultar efectivo, propició que el Girona recuperase el balón con suma facilidad en demasiadas ocasiones, generando con ello un peligro constante a la defensa formada por Alberto Benito, Arroyo, Gorosito y Fran García. Sin embargo, la poca inspiración de los atacantes rojillos unido a la solidez de los manchegos, propició que Tomeu dejase la puerta a cero a pesar de un dominio constante de los de Juan Carlos Unzué.

Inoperancia ofensiva

Al igual que en defensa, el conjunto de Ramis hizo un trabajo soberbio, con una línea de cuatro a un nivel muy bueno y con las ayudas constantes de Barri y Azamoum, el ataque fue otro cantar. Como ocurriese en el partido contra el Almería, el conjunto blanco apenas creó peligro a los defensas rivales. Tal es así, que los mayores acercamientos del Albacete salieron de las botas de Benito y Fran García, que avasallaron al Girona con centros laterales. Además, el sistema de tres centrales propuesto por Unzué anuló totalmente la capacidad de bajar el esférico a Roman Zozulia, una de sus grandes virtudes, y es que el ariete ucraniano apenas participó en el juego debido a un marcaje férreo de Alcalá y Juanpe sobre su figura.

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Además, si bien el nivel de Álvaro Gímenez y Dani Ojeda mejoró respecto a la primera jornada, ambos demostraron estar aún lejos de su mejor forma. Aunque se vislumbraron cosas positivas en el transcurso de los minutos, la afición espera mucho más de dos futbolistas que vienen cedidos de la Liga Santander. Al que no se le notó mucha mejoría fue a Roberto Olabe que, una vez más, estuvo muy perdido con el esquema de Ramis. En esta ocasión, el vasco partió como mediapunta, posición a la que tampoco se está adaptando de forma óptima.

Alberto Benito en su debut con la elástica blanca en el Belmonte | Foto: LaLiga

El año pasado, Olabe disputó la mayoría de encuentros con el Extremadura en la posición de interior en el 4-4-2 usado por los de Almendralejo. Sin embargo, parece que le esta costando adaptarse a su nuevo rol en el conjunto albaceteño. En esta tesitura, el futbolista cedido por el Eibar debe acostumbrarse al esquema de Luis Miguel Ramis y a lo que le pide el técnico catalán si quiere jugar un papel importante en este nuevo Albacete.

El Alba progresa adecuadamente

A pesar de los problemas en la salida de balón, de la nula productividad ofensiva y de la falta de adaptación de muchas de las caras nuevas, lo cierto es que el ‘Queso Mecánico’ venció a uno de los máximos aspirantes al ascenso. La victoria en el seno albacetista no puede ser más oportuna ante el nerviosismo de una afición que, tras lo visto en el primer partido, clamaba al cielo. No obstante, la consecución de los tres puntos no debe ‘nublar la vista’ del conjunto blanco, pues todavía quedan muchos aspectos a mejorar para llegar a ser igual de competitivos que la pasada campaña.

El problema es que estos defectos difícilmente se paliarán sin la llegada de, al menos, dos futbolistas de corte ofensivo que den un salto de calidad a un equipo escaso de creatividad.  En esta tesitura, el Alba debe acudir al mercado a falta de una semana para el cierre del mismo en busca de ‘magia’. esa misma que la pasada temporada la ponían jugadores como Eugeni o Febas.

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